Nostalgia por los relámpagos

DE UN MUNDO RARO

Por Miguel Ángel Isidro

Pues ni hablar, llegó el octavo mes del año, perfilando para ser la décima quincena dentro de este inédito escenario de la pandemia.

La llegada de agosto nos trae a la memoria la evocación de una de las más importantes figuras de la literatura mexicana del siglo XX y a una de sus obras más emblemáticas: el guanajuatense Jorge Ibargüengoitia, autor de “Los Relámpagos de Agosto”.

Dotado de una fina prosa y de un magistral talento para la sátira, Ibargüengoitia tuvo en dicha obra, publicada en 1964, el salto definitivo de autor de obras de teatro a novelista, con una peculiar habilidad para entreverar hechos y situaciones del mundo real con escenarios y hechos ficticios, que llevan siempre al lector a reflexionar sobre la veracidad o rigidez de ciertos episodios de la historia. “No tengo pruebas, pero tampoco dudas”, podría ser una frase para respaldar su narrativa.

“Los relámpagos de agosto” fue, desde su publicación, motivo de controversia. Primero, porque satirizaba uno de los géneros sacralizados por el aparato cultural y propagandístico de los gobiernos de la era de la “Dictadura Perfecta” del PRI: La novela de la Revolución Mexicana, que tuvo durante años  en Martín Luis Guzmán, Mariano Azuela y Francisco L. Urquiza a su santísima e intocable trinidad literaria. Segundo, porque a la luz de su perspectiva, fue tomado por algunos críticos como un texto reaccionario.

Sin embargo, el propio autor  hizo sátira de sí mismo desde el prólogo mismo de la obra. Al tratarse de las supuestas memorias de un personaje ficticio (El General de División José Guadalupe Arroyo), el personaje marca distancia de los acontecimientos, e incluso, del propio contenido de su autobiografía: “Nunca me hubiera atrevido a escribir estas Memorias si no fuera porque he sido vilipendiado y condenado al ostracismo, y menos a intitularlas ‘Los relámpagos de agosto’ (título que me parece verdaderamente soez). El único responsable del libro y del título es Jorge Ibargüengoitia, un individuo que se dice escritor mexicano” (…)

Mayor genialidad, imposible.

La novela inicia con un momento importante en la vida del General Arroyo, quien recibe una misiva de otro personaje ficticio, el General de División Marcos González, quien acaba de ser electo Presidente de la República e invita a su amigo y colega de armas a ser su secretario particular.

A partir de ese episodio, el protagonista se embarca en una serie de acontecimientos que marcan el declive de su carrera militar, y lo que él mismo describe como uno episodio negro en la historia de México. A pesar de que la totalidad de la trama es ficticia, la referencia del año de 1929 nos ubica en una etapa compleja de nuestra historia: el fin de la lucha armada por la Revolución de 1910 (a la que en toda la novela se hace referencia como si se tratase de la Biblia misma), y el retorno de nuestro país a la vida “institucional”, enmarcada por los conflictos personales, políticos e ideológicos entre los líderes de las distintas facciones militares que se dividían el territorio nacional.

La cadena de infortunios del General Arroyo inicia precisamente cuando va en camino a la capital del país y durante el viaje se entera que su amigo y Presidente Electo, el General González, ha muerto repentinamente víctima de una apoplejía. Lo que sigue es el relato de una serie de errores, malas decisiones y traiciones que reflejan con gran dosis de humor negro lo que fue el desenlace de la justa revolucionaria mexicana: una colección de héroes muertos a cuya memoria se cometen toda clase de latrocinios y se celebran toda clase de arbitrariedades bajo el argumento de el “interés supremo de la Nación” y, por supuesto, la causa revolucionaria.

En una entrevista concedida en 1976 a Margarita Flores para su libro compilatorio “Cartas Marcadas”, Ibargüengoitia confesó que incursionó en la novela un poco por el hartazgo de lo que para él resultaba vender una obra de teatro: convencer a editores , empresarios, productores y hasta actores de que valía la pena representar tal o cual pieza, aún con los riesgos de un argumento cargado de sarcasmo y humor político. “En la novela encontré un diálogo más directo con el público; ya no fue necesario cargar con una tonelada de argumentos sobre mis historias”, reveló.

Y es que en un país como el nuestro, con una tradición de solemnidad y grandilocuencia al abordar nuestra historia y sus personajes, hacía falta una nueva perspectiva narrativa para exhibir la gran tragicomedia de nuestras luchas populares, en las que intereses y arrebatos individuales muchas veces rebasaron el interés de las mayorías, y donde el capricho del prócer se convierte en ley o efeméride del calendario cívico. Un país donde celebramos con euforia el inicio de nuestras luchas de Independencia y Revolución, pero donde la masa ignora no sólo las fechas, sino las circunstancias en las que culminaron dichos movimientos.

Bajo el liderazgo del Presidente Andrés Manuel López Obrador, vivimos una época en la que se pretende retornar a la sacralización de la historia nacional y sus personajes, con fines propagandísticos y bajo una visión sesgada de su legado y circunstancia. Retomamos  a los próceres bajo la iniciativa presidencial de rendirles tributo como figuras incuestionables, sin analizar su tiempo y problemática. Y por supuesto, el líder del actual movimiento, se equipara diariamente desde su púlpito mañanero a Hidalgo, Madero, Francisco Zarco, pero sobre todo a Juárez, elevándolo a grado de tótem inexpugnable, pero sobre todo siguiendo al pie de la letra uno de sus postulados: “a los amigos, justicia y gracia; a los enemigos… justicia a secas”.

La lectura de la obra de Ibargüengoitia se antoja indispensable en este momento de nuestra realidad; necesaria en estos tiempos en los que se invoca a las causas populares para el impulso obsesivo de una agenda e intereses personales. Necesitamos desnudar a los seres humanos y las ideas que perviven detrás de los Padres y Madres de la Patria, por lo menos para tener una idea de dónde estamos parados.

Para darnos una idea de lo que aquí argumentamos, me permito reproducir textualmente un pequeño fragmento de ésta obra. El protagonista recibe la invitación del General Vidal Sánchez – Presidente en funciones y a la postre, su némesis en la trama-,  para ofrecerle un nuevo nombramiento tras la muerte del Presidente Electo y la designación (por dedazo, obviamente), de su sustituto en calidad de interino.  En ese punto, el General Arroyo advierte a su interlocutor la necesidad de organizar elecciones libres. Y ahí viene la respuesta:

“-¿Pero quién quiere elecciones libres?- Textual.

Yo me escandalicé ante tanto descaro y le recordé los postulados sacrosantos de la Revolución. El me contestó:

-¿Sabes a dónde nos conducirían unas elecciones libres? Al triunfo del señor Obispo. Nosotros, los revolucionarios verdaderos, los que sabemos lo que necesita éste México tan querido, seguimos siendo una minoría. Necesitamos un gobierno revolucionario, no elecciones libres.

Reconozco que no supe  qué contestar. Él siguió con su perorata:

-Para alcanzar este fin- es decir, el gobierno revolucionario- debemos estar unidos y nadie se une en torno a una figura enérgica, como tú, como yo, como González; necesitamos alguien que no tenga amigos, ni enemigos, ni simpatías, ni planes, ni pasado, ni futuro: es decir, un verdadero fantoche. Por eso escogí a Eulalio” (…).

Sobra decir que la retórica de este pasaje resiste la prueba del tiempo. 

Porque parafraseando a Groucho Marx, la peor parte de la política es que termina en manos de los políticos.

Urge desacralizar la historia, para entender nuestros errores y rezagos ancestrales. Y en este cometido, la obra de Ibargüengoitia puede ser una herramienta de tremenda utilidad.

Ojalá las nuevas generaciones se atrevan a conocerla.

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

-Three Souls In My Mind (México)

“El Rey de la Revolución”

-Def Con Dos (España)

“Que no te cojan”

-Eskorbuto (España)

“Es un crimen”

-Transmetal (México)

“México bárbaro”

Autor: miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s