Infortunio afortunado

Cuántos vértices de un mismo evento existen sin que podamos alcanzar a dimensionarlos todos. Sin poder ejercer sobre lo demás o sobre nosotros mismos un juicio objetivo de los eventos que nos acontecen y contra los que no tenemos más poder que la elección de la actitud y nuestras acciones. El ser humano está rodeado y atravesado de un misticismo que la ciencia, piensa, puede llegar a comprender, en todo su magnánimo egocentrismo y, sin embargo, hasta la fecha hay cosas que continúan sin explicación.


Primera parte: El destino

A toda acción corresponde una reacción en igual magnitud
y dirección, pero en sentido opuesto.
Tercera Ley de Newton

Esa mañana Fulanito y Zutanito (se han cambiado los nombres para proteger la identidad de los protagonistas) deciden ejercer uno de los más viejos y acudidos oficios en México. El lugar elegido es una combi del transporte público cuya ruta transita la carretera federal México-Texcoco.

Ateneo, conductor de la unidad, se disponía a tener un cotidiano día de trabajo. Sol asfixiante, tránsitos mordelones, falta de pasaje, personas que no respetan las medidas preventivas, malos conductores, en fin, un día como cualquier otro. Alala, Apolo, Ares, Deimos y Enio, abordan la unidad rumbo a su destino; su destino estaba trazado. Fulanito y Zutanito esperan pacientes en la parada, Zutanito va armado. El primero en abordar la unidad es Fulanito, Ateneo, pisa el acelerador, Zutanito se queda abajo. Fulanito queda a merced de los pasajeros.

En una paradoja de esas con las que acostumbramos a vivir, el destino, mística que acompaña al hombre desde su nacimiento y lo abandona en la muerte y la tercera ley de Newton se contradicen al mismo tiempo que se complementan. ¿Qué circunstancias llevaron a Fulanito y Zutanito a dedicarse a esta actividad? Quizás la realidad social, económica, política, cultural o pandémica que viven; acción y reacción. El hecho de elegir esa combi en especial, con Ateneo al volante y esas cinco personas ahí, destino sin lugar a duda. ¿Qué pasaba por las mentes de Ateneo, Alala, Apolo, Ares, Deimos y Enio cuando Fulanito queda a su alcance? Los recuerdos, la impotencia acumulada durante años, la impunidad de un gobierno que no procura a su pueblo, animalidad que sólo el ser humano posee.

Segunda Parte: Elección

El Hombre está condenado a ser libre
Jean-Paul Sartre

Ateneo sigue conduciendo sin detenerse más que en los semáforos en rojo, quizás para que la policía nos sospeche lo que sucede a bordo de su unidad, tal como nunca sospechan cuando Fulanito y Zutanito cumplen con su cometido, robando, amagando y violentando a los pasajeros, pero esa no es la historia de hoy. En la combi Alala, Apolo, Ares, Deimos y Enio le impiden a Fulanito bajar del vehículo. Alala lanza alaridos, gritos de batalla, de venganza, de ira en contra de Fulanito en tanto Apolo, Ares y Enio golpean sin pudor al asaltante, le muestran la misma misericordia que Fulanito y Zutanito les han mostrado a sus víctimas. Deimos, por su parte, baja del transporte en cuanto Ateneo se detiene en una luz roja.

Las víctimas se tornan victimarios, el victimario se vuelve víctima, los papeles se invierten, pero esta vez los victimarios se ven enaltecidos por el pueblo, por los suyos, por aquellos que comparten su dolor. Los victimarios son los héroes redentores pero victimarios al final de todo.

Tercera parte: La fuga

La culpa es de los Tlaxcaltecas
Elena Garro

Fulanito fue arrojado del vehículo en movimiento, completamente desnudo, sus victimarios en la expresión llevaban la satisfacción de quien ha saciado sus instintos, los espectadores, con sentimientos y pensamientos entrelazados:

  • Somos ciudadanos y debemos acatar las normas.
  • Hemos sido víctimas de Fulanito y Zutanito así que, ¡bien por los que hicieron justicia!
  • Aunque como sociedad no debemos sucumbir ante nuestros instintos.
  • Sin embargo, somos pueblo y uno pueblo bastante cansado de la impunidad.

En conclusión, somo paradojas vivientes, andantes. Seducidos por la violencia, amantes de la muerte. El pueblo mexicano le rinde tributo a estos nuevos héroes que han hecho patria y muestran sus ofrendas cómicas con orgullo, con gracia a través del medio que el mexicano se ha apropiado y el cual redime a sus héroes, el meme.

Autor: Paola Licea

Soy amante de las letras y de los pensamientos. Licenciada en APOU Candidata a Mtra. En Humanidades