No hay fecha que no llegue ni caducidad que no se cumpla

Hospital Incurable

Por Adrián Lobo / Imagen: Mika Baumeister. Unsplash

Independientemente de las complicaciones económicas que conlleva, surtir al hospital de todo lo necesario parece ser un proceso desordenado, caótico y eso es por decir lo menos. 

En el H.G.D.A.V. tenemos tres almacenes: el de víveres, el general y el de medicamentos, dividido físicamente en dos; el de medicamentos propiamente dichos y el de soluciones (sueros). En los dos primeros no suele haber mayor problema; en el de víveres yo creo que debido a una alta rotación la condición de productos perecederos no afecta mucho, en el almacén general es la naturaleza misma de los materiales la que facilita su conservación, quiero decir que se requiere de un talento muy especial para que se estropeen las gasas, el algodón, las jeringas, etc., aunque sí ha llegado a ocurrir, creo que mayormente debido a problemas físicos del lugar, puede ser que haya rincones donde hay humedad debido a filtraciones y eso finalmente estropea algunos materiales.

Pero el problema más grande está en el de medicamentos, en la parte de las soluciones, aunque en donde guardan medicamentos también ha habido problemas debido a filtraciones, una persona que trabaja ahí me contó que en una ocasión unas cajas recién llegadas de medicamentos se echaron a perder completas, aún sin abrir, debido a una filtración ocurrida en uno de los rincones, de manera que de esas cajas no se pudo aprovechar ni un miligramo de ese medicamento. 

No he acabado de entender cómo puede suceder eso, porque si bien hay muchos lugares por donde se nos mete el agua cuando llueve, ese espacio se encuentra en la planta baja, hay dos pisos arriba, así es que no deja de ser curioso. Pero bueno, como es afuera, es adentro, así que cuando llueve, al interior del hospital también nos mojamos. 

Antes de continuar debo aclarar que no me consta que todos los problemas que comentaré más adelante sean propios del hospital y no heredados de alguna otra parte, creo que mayormente son asuntos domésticos pero en una de las cajas que se desecharon en una ocasión estaba escrito “C.S (Centro de Salud) Santiago Yosundua”, Aunque no hay una razón lógica para ir a recopilarlos y luego concentrarlos ahí, en todo caso si en centros de salud y otros hospitales hay material caduco deberían, por supuesto, acopiarlos, pero un destino más adecuado sería un almacén central y no los rincones del H.G.D.A.V.

Pues bien, una cosa es obtener lo que se necesita y otra diferente es administrarlo, cada aspecto con sus dificultades propias. Los errores, las omisiones, el descuido y hasta la corrupción en ambas partes del proceso permiten que suceda que aún a pesar que muchos de estos insumos tienen una vida útil de hasta 3 años haya cajas enteras de ellos que se echan a perder en el interior del almacén. No solamente en el Aurelio Valdivieso, en otros hospitales y quizá en centros de salud ocurre lo mismo.

Imagino que aquí puede haber distintas situaciones. Ingenuamente, si se quiere, se me ha ocurrido que podría suceder que un funcionario con habilidades para la negociación consiga alguna ganga, un buen lote de productos farmacéuticos a precio inmejorable pero con un pequeño detalle: Están próximos a caducar. Este tipo estima que se podrán utilizar antes de la fecha fatídica así que cierra el trato. Ya después olvida dar instrucciones para que éste lote en particular se aproveche de inmediato o no le da importancia o sus subordinados no le dan el seguimiento adecuado o alguna otra cosa sale mal. 

El producto llega al almacén y cuando finalmente sale de ahí, ya no sirve porque ha caducado. También, cómo no, puede ser que un ejecutivo de ventas de algún laboratorio tenga instrucciones de vender cuanto antes ciertos productos que se le han quedado rezagados al fabricante. Este individuo sabe que siempre puede contar con la disposición de algún representante del gobierno que acepte una jugosa comisión por aceptar hacer la compra de productos que muy probablemente no se van aprovechar. Y al funcionario le importa más la comisión (el soborno) que va a recibir, así es que hace la compra.

En una empresa privada habría consecuencias tanto por hacer adquisiciones en forma desventajosa como por fallar en la conservación de los productos mismos, es dinero tirado a la basura y ni siquiera es propio. Seguramente incluso habría despidos. Pero en el área pública no ocurre nada. No hay sanciones, nadie se responsabiliza y no se garantiza que no pueda volver a ocurrir. Una posible tercera explicación del por qué ocurre algo como esto es un control deficiente del almacén o la carencia total del mismo, no parece que se siga una metodología ni en las adquisiciones ni en el manejo del almacén. 

Al parecer hacen las compras como pueden y administran el almacén como quieren, o al revés, al menos es la impresión que tengo en lo personal. No me parece que revisen caducidades, que utilicen el método PEPS o que hagan uso de indicadores históricos. Tampoco parece que utilicen métodos como existencias máximas y mínimas, existencia de seguridad ni ningún otro.

En promedio la existencia de insumos suele ser francamente insuficiente o con algo de suerte, apenas suficiente. Pero si a eso le agregamos que no se aprovechan adecuadamente, el resultado es un desastre. En una ocasión en que los trabajadores sindicalizados realizaron un paro de labores para exigir mejorar el abasto en el hospital y demandar solución inmediata por parte de la secretaría de salud, por otro lado sacaron del almacén varias cajas de un material que no puedo precisar si eran bolsas de diálisis o recolectoras de otra especie por que se habían echado a perder, estaban todas llenas de moho, y las tiraron a la basura. 

¿Entonces qué ocurre? ¿Tenemos tanto material que hasta se nos echa a perder o hay un estado de desabasto total? Y no es para nada que sea mi intención defender a las instituciones, son de sobra conocidos los desfalcos que funcionarios corruptos han hecho no sólo a las áreas de salud sino al gobierno en general, y en última instancia al pueblo mismo, a todos los niveles. Pero creo que debe haber una corresponsabilidad de los trabajadores en tomar medidas (trabajar pues) para aprovechar al máximo los recursos materiales disponibles. Aquí se aplica un dicho que mi abuelita solía expresar: “Ser poco el amor… y desperdiciarlo en celos…”

Desde agosto del 2019 tenemos ahí en un rincón varias cajas, toda una carga sobre una tarima, que son según me parece un mínimo de 40 cajas de solución glucosada al 10 % en presentación de 1000 ml., haciendo un total de 480 frascos, lo que en la práctica equivale a 480 pacientes a los que no se les proporcionó un suero. Frente a este dato a mí en lo personal no me impresiona demasiado darme cuenta que el importe de esos casi 500 sueros que al menudeo rondan el precio de $ 80.00 la unidad y si estimamos un costo de $ 70.00 o hasta $ 60.00 al por mayor, puede estar en más o menos $ 30,000.00. Pero se pone peor todavía, ¿quién lo paga? Pues NADIE. ¿Quién se hace responsable? NADIE. ¿Quién vigila que la situación no se repita? NADIE. Es increíble e indignante. Como decía un jefe que tuve: “¿De verdad es muy difícil de hacer?”. En lo personal realmente no lo creo.

Pienso que se deberían tomar medidas para que haya sanciones ejemplares para aquél o aquellos responsables, es inconcebible que suceda porque estos sueros tienen una vida de anaquel de dos o tres años. ¿Es que se han comprado en condiciones desfavorables? Y si es así,  ¿por qué razón? ¿Y por qué no hay consecuencias? ¿O es que se carece de cualquier control en el almacén? Tal vez es todo eso junto y algo más. 

Este aspecto de eficiencia en el trabajo y en el aprovechamiento de los recursos debería ser vigilado más de cerca en todo el hospital, no únicamente en el almacén, sería muy positivo crear lineamientos para implementar en los servicios, porque ahí también “mueren” muchos frascos de sueros, sobre la revisión de las caducidades y las acciones a tomar cuando se enciendan las luces amarillas pero sobre todo responsabilizar a los encargados de éstas áreas y aplicar sanciones acorde a los perjuicios.

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