El hombre del mañana (III)

Por Raudel Ávila

La película y el tema musical 

En 1978 llegó a las salas cinematográficas Superman, una película producida por la Warner Bros y dirigida por Richard Donner. El filme costó 55 millones de dólares, lo que lo convertía en el más caro de la historia hasta ese momento. No obstante, rápidamente recuperó la inversión y obtuvo ganancias en taquilla por más de 300 millones de dólares. Logró el aplauso del público y la crítica con un reparto increíble. Incluía a Marlon Brando como Jor-El, padre kriptoniano de Superman, Margot Kidder como Lois Lane y a Gene Hackman como Lex Luthor. El tema musical de John Williams, el mismo compositor de Star Wars, sigue siendo considerado el tema esencial de Superman y una de las mejores pistas musicales de acompañamiento que haya tenido un súper héroe. Poca gente lo sabe, pero el guión de esa película lo escribió Mario Puzo, el autor de la novela El Padrino. Todo estaba pensado para una súper producción digna del primer súper héroe.

Con todo, lo más memorable de aquella película fue sin duda la interpretación de Christopher Reeve, el Superman definitivo. Todos los actores que han interpretado a Superman después de él, reconocen que lo toman como inspiración. Reeve, quien no era un apasionado de los comics ni nada por el estilo, simplemente estudió al personaje y le inyectó vida propia. Su Clark Kent es insuperable, un hombre provinciano, tímido, reservado, insólitamente torpe, con peinado y trajes de un oficinista modesto. Corpulento y de ropa holgada para ocultar la musculatura de Superman, lentes de fondo de botella y peinado ridículo de niño estudioso. El hombre aparentemente gris pero bondadoso que oculta un gran secreto, encarna la sencillez y modestia sureña frente a la audacia citadina de Lois Lane.

Del otro lado, su interpretación de Superman como el policía que conoce a todos en el vecindario y ayuda lo mismo a la niña en busca de su gato (no bromeo, es una escena de la película) que a la policía contra Lex Luthor, bandas criminales o atentados terroristas y catástrofes naturales. En suma, el americano perfecto, el súper hombre capaz de resolver todos los problemas, pero al mismo tiempo es tan educado y decente que no se olvida de darle los buenos días a su vecino. El G.I. Joe estadounidense que rescató a los judíos europeos de los campos de concentración y lo mismo liberaba sus ciudades, que regalaba comida a sus familias.

Ese soldado de la súper potencia que detendría finalmente la perversidad de los dictadores fascistas y tendría tiempo para, una vez ganada la guerra, sonreír y jugar con los niños. Una idealización, un mito sí, pero con cierto fundamento. Eso es lo que representa Superman y nadie lo ha evidenciado mejor que Christopher Reeve. Por eso han resultado un fracaso todas las tentativas de DC Comics por aumentar las ventas de los comics de Superman haciendo de él un personaje más oscuro. ¡No! Se supone que Superman representa la luz de las ciudades norteamericanas frente a los largos y oscuros inviernos europeos. Nos puede caer mal o resultar irreal, pero exigimos de Superman bondad y decencia ilimitada como la de la mirada de Christopher Reeve.

Todos sabemos que cuando Reeve quedó paralítico como consecuencia de una caída de un caballo, se levantó y puso el ejemplo al mundo. Siguió actuando en otras películas en papeles de paralítico para crear conciencia sobre las discapacidades y con el fin de reunir fondos para investigaciones filantrópicas en favor de dichas causas. Ya lo dije, el Superman de Christopher Reeve constituyó incluso la inspiración principal para el relanzamiento de los comics del súper hombre que hizo el guionista y dibujante John Byrne en la década de 1980. Superman tiene que ser absurdamente bueno, eso es lo que hace valioso su mito, como ejemplo para los niños. Para personajes oscuros, DC Comics tiene a Batman.   

La pareja: ¿Lana Lang o Lois Lane?

La escena más conmovedora que yo recuerdo de cualquiera de todas las historias que he visto o leído de Superman es el final de un episodio de la caricatura de los 90 Superman The Animated Series. Es el final del episodio titulado “mi chica”. La trama es infantil y simple pero profunda, como todo lo que se hace bien en los comics y sus adaptaciones. Lana Lang, la novia preparatoriana de Clark Kent en Smallville, aparece en Metrópolis después de varios años de no tener contacto con Kent. Es una súper modelo internacional de las grandes marcas y es la nueva novia de ¡oh sorpresa! Lex Luthor. Luthor, harto de los desaires de Lois Lane, se encapricha con la súper modelo Lana Lang y la presume en público. Clark Kent y Lois Lane acuden a cubrir un evento donde desfilan juntos Luthor y Lana. Lois se burla como siempre de Kent y le dice algo así como que ya quisiera un provinciano como él salir con una mujer como Lana Lang. Kent le dice que conoce a Lana y Lois se burla sin creerle. Más tarde, Superman habla con Lana para tratar de advertirle que Luthor es un criminal y ella le confiesa que siempre supo que Clark Kent y Superman eran la misma persona. Como Lana sigue queriendo a Clark, le cree cuando éste le dice que Luthor es malo y finge seguir siendo pareja del empresario para investigar sus planes malévolos. Al final de la historia, Superman y Lana destrozan las maquinaciones de Luthor y ella decide irse nuevamente de la ciudad para alejarse de Kent. Cuando están por despedirse, se produce este diálogo:

Clark: Lana, tú sabes que realmente me importas. Tú eres como una…

Lana: ¡Clark Kent! ¡Si dices que soy como una hermana para ti, regreso con Lex! 

Clark: Discúlpame, pero yo sé que encontrarás esa persona especial un día. 

Lana: Tú también. Te la mereces. Alguien callada, comprensiva, paciente…

Lois Lane gritando furiosa a lo lejos: “¡Oye Villa Chica (Smallville en inglés), trae tu triste trasero aquí. Perry tiene un encargo que hacernos…!”

Lana, sonriente y viendo a Clark: Recuerda, si alguna vez cambias de opinión sobre mí, siéntete libre de volar a mi lado en cualquier momento… (se aleja con paso lleno de coquetería).

Lois Lane cada vez más furiosa: ¡KENT!

Clark: (Suspira). Ya voy…

Oscuridad y fin del episodio. 

Ahí está toda la magia de Superman. No sé si es la música de fondo tan emotiva durante la escena, los diálogos perfectamente interpretados por un elenco de actores shakespereanos cuidadosamente seleccionados por Andrea Romano para esta caricatura, o la calidad y expresividad de los dibujos. El título es curioso, todo el capítulo uno piensa que “Mi chica” se refiere a la ex novia de Superman, Lana Lang, pero al final del episodio nos damos cuenta que “su chica” es Lois Lane. 

Lois Lane es todo lo contrario de la novia perfecta de provincias. Lana describe y encarna ese ideal en el diálogo arriba mencionado “alguien callada, comprensiva, paciente.” Es el tipo de mujer que la gente idealiza como la chica educada en los pueblos o en el campo. Es la mujer que la gente de Smallville quisiera ver casada con Clark Kent. Y no. Lois Lane es esencialmente citadina, irreverente, ruidosa, enojona, gritona, desesperada, inquieta, impaciente, culta, sofisticada. Tal vez por eso, infinitamente más entrañable como personaje. Porque Clark Kent también simboliza el sueño del cambio de vida de los provincianos que se van a la gran ciudad. 

La serie de televisión Smallville, ya en el siglo XXI, le permitió al personaje de Lana Lang una evolución y un crecimiento interior muy interesantes. Interpretada por Kristin Kreuk, es definitivamente la mejor Lana Lang. Ahí ya no es la provinciana callada y tímida que vivirá toda su vida enamorada de Clark Kent, esperando que un día él se decida a casarse con ella. No, ya es una mujer que quiere salir de su rancho para tener una carrera y vida propia. Es más, en esa serie de tv, no es Clark Kent quien descarta a Lana Lang como pareja, sino a la inversa. Ella lo abandona por razones diversas y sigue su vida sin volver a figurar en las últimas temporadas de la serie. Los comics y sus personajes evolucionan junto con las sociedades que los producen. 

Y Lois Lane, pues qué decir de ella. Ya escribí sobre su personaje en un texto anterior en este portal. Lois Lane, es quizá, con excepción de la Mujer Maravilla, el personaje femenino más importante en toda la industria del comic de súper héroes. Ningún otro súper héroe tiene una pareja tan compleja y elaborada como Lois Lane. No es cierto que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer y por eso crearon a Lois Lane para Superman. Es que más bien funciona al revés.

Lois Lane es un personaje tan fantástico que solamente un súper hombre resulta digno de ella. Lois Lane representa lo mejor de la mujer estadounidense. La mujer moderna por excelencia, independiente, liberal y liberada. La sagaz y siempre escéptica reportera que no se conforma nunca con el status quo ni con lo que le dicen sus entrevistados. La periodista de investigación que hace de todo para conseguir una primicia. Se disfraza, miente, soborna, nunca llora, se defiende con su dominio de las artes marciales. No es hogareña, le gustan los deportes peligrosos. Hija de Sam Lane, un general de división estadounidense que quería tener un hijo, Lois aprendió a jugar todos los deportes desde niña, sabe Karate y es más inteligente y fuerte que cualquiera de sus colegas hombres en el diario El Planeta. Ha ganado varios premios Pulitzer y es intrépida como ninguno.

Para llamar la atención de Superman y conseguir una entrevista es capaz de arrojarse a un precipicio, de un edificio o lanzase a un río. Superman tiene una piel a prueba de balas, pero Lois Lane tiene un corazón a prueba de miedo, siempre en busca de la verdad. Lo cierto es que las mejores historias de Superman son aquellas donde la protagonista es Lois Lane. No aquellas donde Superman la rescata de una amenaza intergaláctica, sino donde ella desvela una trama de corrupción mediante sus investigaciones periodísticas y salva a Superman de la kriptonita o de algún oponente mágico que lo detiene. No es la mujer que lo admira acríticamente, sino la que quiere desenmascararlo. No es posible ni creíble tanta bondad, piensa ella. El exceso de poder corrompe, tiene que haber algo malo detrás de él y Lois Lane no descansará hasta revelarle al público todos sus secretos. Lois Lane, antes de conocer a Superman y sin tener ningún súper poder, ya enfrentaba terroristas, grupos de la delincuencia organizada, políticos corruptos, empresarios monopolistas y todo tipo de peligros imaginables. Su vida estuvo y estará amenazada muchísimas veces, pero Lois Lane jamás será amedrentada. Ha visto morir y resucitar a Superman, la destrucción de universos enteros, pero ella logra salir adelante siempre. A mí me recuerda mucho a las mujeres norteñas de México. A lo mejor por eso me cae tan bien. 

¿Cuál es la mejor interpretación de Lois Lane? En mi modesta opinión, la mejor de todos los tiempos es Teri Hatcher, la protagonista de la serie de televisión Lois and Clark: The New Adventures of Superman. Ahí están encarnadas todas las magníficas cualidades de esta brillante reportera como en ninguna otra representación fuera de los comics. 

El legado y otras versiones

 “Más rápido que una bala, más poderoso que una locomotora. Capaz de saltar el edificio más alto de un solo impulso … miren, vean hacia el cielo… es un pájaro… es un avión… ¡es Superman!” con esas palabras iniciaba la caricatura de 1966 titulada Las nuevas aventuras de Superman. Ese atribulado reportero que se mete en una cabina de teléfono para ponerse su disfraz y pronuncia las palabras “¡este es un trabajo para Superman!” es quien inauguró toda una industria de millones de dólares. Hay mejores y más interesantes súper héroes. Sí. Hay muchos con mayor profundidad psicológica y mejores guiones. También. Pero Superman fue el primero. Ahí están los elementos principales del arquetipo del súper héroe. La identidad secreta, el disfraz, el norteamericanismo a ultranza, el emblema en el pecho, la capa, los poderes. El resto son variaciones sobre un mismo tema. Siegel y Shuster son auténticos pioneros. El mismísimo Stan Lee, el genial creador de todo el universo Marvel Comics, la empresa competidora de DC Comics, lo reconoció en varias entrevistas. Superman fue quien inspiró a todos los demás. 

Volvemos a donde empezamos. Superman pretende representar lo mejor de la mitología estadounidense. Mitología. Es una idealización de aquella sociedad. No han faltado quienes han jugado con el personaje y han creado versiones donde lo convierten en un monstruoso dictador enloquecido de poder. Así por ejemplo, Superman Red Son cuenta la historia de qué hubiera pasado si la nave de Superman aterriza en la Unión Soviética en lugar de Kansas, Estados Unidos. Kal-El crece para convertirse en un marxista leninista que termina por asesinar a Stalin y tomar su lugar en la guerra fría contra Estados Unidos. En la serie de comics Injustice, el Guasón asesina a Lois Lane, embarazada del bebé de Superman. Como consecuencia, éste último enloquece y establece una dictadura mundial con él mismo a la cabeza. La tentación del poder absoluto existe y estas historias siempre sirven para recordar que Superman se puede cambiar de bando. 

Hace muchos años, mientras escribía mi tesis de licenciatura, entrevisté varias veces al doctor Enrique González Pedrero, intelectual de peso completo, autor de numerosos libros, ex gobernador de Tabasco, ex director del Fondo de Cultura Económica, fundador de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de UNAM. González Pedrero fue alumno de Maurice Duverger en Francia y tradujo sus libros al español. En una entrevista, me quejé con González Pedrero “estoy harto de investigar la historia de México. Me da mucho coraje enterarme que todo lo que me contaban de niño sobre nuestros héroes era mentira.” Muy molesto, González Pedrero volteó a verme “No era mentira. Era un mito. No es lo mismo. Los mitos son fundamentales para que las sociedades se soporten a sí mismas, representen sus aspiraciones y pasen por alto la parte vergonzosa de su pasado.” Desde luego, González Pedrero tenía razón. Por eso Superman sigue despertando ilusión entre millones de niños en el mundo. Algo de bueno tendrá. 

Recientemente, concluí la lectura de las memorias de J.M. Coetzee, el Premio Nobel de Literatura sudafricano. En un pasaje de su infancia recuerda la emoción que le producían los cortos cinematográficos y las aventuras radiofónicas de Superman, así como sus comics. Más interesante, rememora el momento en que, durante el gobierno de Daniel Malan, el primer ministro sudafricano instaurador del régimen racista del apartheid, se prohibieron todos los comics y la mercancía de Superman en Sudáfrica. Superman representaba los ideales estadounidenses de libertad y eso podía darle ideas a la población negra. En los comics de los años 40, Superman combatía a los nazis en compañía de soldados estadounidenses afroamericanos. Esto resultaba inadmisible como imagen en la Sudáfrica del apartheid. Superman significaba, en la mente del primer ministro Malan, una amenaza para sus políticas de discriminación racial abierta. No creo que Malan conociera el origen de Superman y sus creadores. No importa, este personaje ficticio representaba un ideal tan poderoso simbólicamente que ponía en peligro los fundamentos de un sistema político integralmente injusto. Difícilmente se le puede pedir más a un verdadero súper héroe. El siglo XX, el siglo del mito estadounidense y los comics de súper héroes. El siglo de Superman.