2021: “La prueba del ácido” para la democracia mexicana

Elecciones 2021

DE UN MUNDO RARO
Por Miguel Ángel Isidro

La transición de México de un sistema de partido único a la pluralidad democrática es un proceso que ha tomado más de 40 años, y que, en nuestros tiempos, aún no ha concluido a plenitud.

El año próximo México celebrará un proceso electoral de gran relevancia no sólo por la cantidad de cargos de elección en disputa, sino también por los retos que implicará para la sociedad en su conjunto.

Y aún cuando existen pronósticos optimistas sobre lo que pudiera venir en torno a la pandemia del COVID19, es un hecho que el proceso electoral se está viendo y se verá afectado en menor o mayor medida por la contingencia sanitaria. 

A nueve meses de la contienda electoral, el panorama político mexicano presenta una variedad de frentes abiertos que deberán ir aterrizando paulatinamente y que podrían incidir de una manera u otra en el devenir del proceso. Veamos algunos de ellos.

En primera instancia, tenemos el proceso interno para la renovación de la dirigencia nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Como partido en el poder, la organización política creada para impulsar la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador enfrenta el reto de consolidarse como una institución política sólida y con un proyecto político que vaya más allá de la coyuntura electoral. Aunque de momento se da por hecho que la popularidad  del presidente representa el mayor activo electoral de Morena (y probablemente el único), la conformación de la dirigencia nacional incidirá en el estado de ánimo de las distintas corrientes internas del Moreno año y en su eventual participación en la selección de candidatos a puestos de elección en 2021.

Otro frente abierto es el de la propuesta presidencial para efectuar una consulta nacional para determinar si se debe investigar y juzgar a los ex presidentes de la República (de Carlos Salinas a Enrique Peña Nieto). Se ha anticipado que la Suprema Corte de Justicia desechará la iniciativa por notorias violaciones a distintos preceptos constitucionales, y sin duda alguna las reacciones (que ya se han anticipado en el cada vez más escabroso territorio de las redes sociales) marcarán significativamente el tono de las campañas políticas, principalmente en lo que se refiere a la renovación de la Cámara de Diputados a nivel federal. Las dos corrientes preponderantes (Morena y sus aliados por un lado; PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano en el bando contrario) usarán sin duda sus respectivas posturas sobre el equilibrio y la probidad de los poderes como argumento político para justificar por qué creen merecer tener mayoría en el legislativo.

También será importante observar lo que ocurra con el recurso de impugnación promovido por Margarita Zavala y Felipe Calderón ante la negativa del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) a otorgar el registro a su organización México Libre como partido político. Con partido o sin él, el ex presidente estará presente en la contienda, ya sea impulsando alguna candidatura, o en el papel de “villano favorito” de la 4T y sus simpatizantes.

Un eventual “rescate” de México Libre desde el Tribunal Electoral Electoral y un revés a la iniciativa presidencial de la consulta para investigar y enjuiciar a los expresidentes sería una suma de factores suficientes para activar un golpeteo político de alto calibre en contra del Poder Judicial. Combustible puro para discursos de campaña.

Como ya lo hemos comentado en otras entregas, será interesante observar cómo resuelven los partidos y las autoridades electorales la etapa preparatoria del proceso comicial dentro de la llamada “nueva normalidad”. La imposibilidad de celebrar asambleas, concentraciones multitudinarias e incluso sesiones grupales de capacitación implicará un reto importante que se deberá atender de manera pronta y eficaz. Y si la alerta epidemiológica se mantiene durante los periodos de precampaña y campañas, seremos sin duda testigos de un proceso inédito en la vida política del país.

También será inevitable seguir de cerca el comportamiento del Presidente López Obrador. De viva voz, y sin importar las restricciones constitucionales de su encomienda, se ha autoproclamado como “el guardián de las elecciones”, desde el convencimiento de que su calidad moral y el respaldo de sus simpatizantes le permite incidir positivamente en el desarrollo del proceso. Sin embargo, AMLO debe considerar que ya no es dirigente de un partido ni candidato presidencial, y que desde su investidura es también susceptible a cometer errores que podrían tener consecuencias legales y políticas. Hasta el momento su estilo pragmático de gobernar le ha rendido dividendos en cuanto a su popularidad… con la diferencia de que en este proceso su nombre no aparecerá en las boletas.

Señoras y señores, tomen sus lugares… el espectáculo electoral está a la vuelta de la esquina. Esperemos atestiguar el crecimiento de nuestra participación democrática, y no un estrepitoso e innecesario choque de trenes.

¿Cuál es su pronóstico?

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

  • Doctor Krápula (Colombia) / “Democracy”
  • Riot Propaganda (España) / “El miedo va a cambiar de bando”
  • Bob Dylan (Estados Unidos) / “The Times they are a changing”
  • Charly García (Argentina) / “Los dinosaurios”

Autor: miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....