Música: el género olvidado del discurso

Trova
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Una de las expresiones artísticas más completas es sin duda la música que suele englobar el canto, la melodía y la letra. No erraría al decir que una gran canción siempre estará compuesta de música bien cuidada, una letra profunda y una interpretación pulcra, aunque no muchos lo logran. Hay que ser un tanto músicos, tener oído completo y haber leído lo suficiente como para manejar con habilidad las herramientas literarias.

Sin embargo, existe música para todo tipo de gustos: la electrónica, por ejemplo, para aquellos que disfrutan de los diversos sonidos que se pueden obtener de manera digital; las orquestas sinfónicas y sus derivados, para quienes aman la elaboración instrumental de música; el rock en el que ciertos representantes han logrado grandes canciones pues es un género que se presta para la mezcla de sonidos virtuales e instrumentales además de haber nacido en un momento histórico en el cual las letras tenían un peso enorme; la música pop, para las personas que buscan un válvula de escape; las norteñas que nos cuentan historias y la banda para todos aquellos corazones que viven del amor romántico. Cada género ha sido creado con un propósito específico y el día de hoy quiero abordar uno que se caracteriza por la sencillez de la música y el gran cuidado que ponen en las letras, me refiero por supuesto a la trova.

Primero tendría que definirse qué es trova y qué no es trova. Este género musical es fácilmente confundible. Cualquier persona que sepa tocar el círculo de sol en guitarra y cantar letras melosas de amor romántico o desamor quiere hacerse llamar trovador. No existe nada más alejado de la trova que la música cursi. La trova se crea y nace como una práctica discursiva que toma forma de melodía para llegar a más personas. No olvidemos que la música es un conductor universal.

La trova tuvo sus inicios la Francia de los siglos Xll al XlV y copia el estilo de la lírica griega. Se hace acompañar de melodías muy sencillas para centrar atención en el discurso. Los trovadores, al igual que líricos griegos, hablaban de las hazañas de sus héroes e historias de amor, pero también se enfocaban en la vida social y política del momento. Se conformaban, generalmente, de una crítica o sátira política que se diferenciaba de la comedia por el uso del elevado lenguaje y herramientas literarias como las alegorías y las metáforas entre otros. Los trovadores se presentaban ante la nobleza y eran la consciencia de los reyes, su poder consistía en hacer llegar a los mandatarios, en forma de espectáculo, todo aquello que estaba mal en el reino.

Por lo general un trovador pertenecía a una familia acomodada dentro del reino, en otras palabras, ser uno de estos personajes era un privilegio. Por otra parte, esta posición le permitía tener acceso a toda clase de literatura y estudios en letras, es por lo que, sus espectáculos contenían la belleza de los poemas líricos, las acertadas observaciones político-económicas, las bien logradas figuras retóricas e incluso exquisitos movimientos de mímica, todo esto acompañado sencillas pero armoniosas melodías.

La palabra trovar, proviene del occitano y significa “hallar”, “componer versos”. El trovador es, literalmente, el creador de los versos que recita. Es bajo este contexto que crea la figura contemporánea del cantautor. El verbo trovar, hoy en desuso, hacía referencia a la acción misma de crear versos y aun más allá, la elaboración de lo que, posiblemente, fueran los inicios del género que hoy conocemos como ópera. Es de notarse que ópera es una palabra cuya traducción del italiano significó, literalmente, trabajo. Tovar era un trabajo de tiempo completo pues requería de conocimientos muy específicos.

La trova del medievo, como todo en esta vida, evolucionó y se ramificó en varios géneros que aún se conservan. Uno de ellos, como ya mencionó, fue la ópera que conserva la belleza de la tova del medievo, amplía el dramatismo y el nivel teatral, pero, sobre todo, sigue siendo una crítica, altamente alegórica de las deseos y dilemas humanos.

Otro género que surge de este estilo es el corrido. El corrido conserva el objetivo tanto griego como medieval de contar y exaltar las historias y aventuras de los héroes del pueblo. Posiblemente este género tiene más afinidad con el juglar que, creaba estas historias y las recitaba en las plazas y eventos públicos a cambio de monedas.

Finalmente, lo que hoy se concibe como trova que se consolida y toma fuerza como música de protesta durante la revolución cubana y se extiende hacia los países latinos. La Nueva trova, como es llamada en Cuba, conserva la fuerza retórica de los inicios de la trova durante la edad media, el acompañamiento melódico sencillo y, por supuesto, la dura crítica al gobierno.

Sin demeritar a ningún cantautor que se auto defina trovador, es necesario distinguir a los trovadores que conservan la fuerza y el privilegio de la sátira, la crítica y el reclamo de aquellos que gustan de exaltar el amor y desamor romantizado. En este sentido podríamos diferenciarlos por el discurso incluido en sus letras y la forma en la que utilizan las herramientas y recursos literarios y retóricos. Bajo esta premisa separemos a Silvio Rodríguez, Liliana Felipe, Joan Manuel Serrat (incluiría a su discípulo y amigo Joaquín Sabina), Mercedes Sosa y Facundo Cabral, dedicados a exponer las realidades sociales a través de su música, de cantantes como Fernando Delgadillo, Edgar Oceransky, Alejandro Filio más apegados al desazón amoroso.

La herencia de la trova son esas canciones que nos hacen pensar la vida, reflexionarla, desafortunadamente, hoy en día, pocos cantantes se preocupan por ofrecer al público letras con discursos profundos que nos ayuden a asimilar el mundo en el que vivimos. Por el contrario, el consumo musical está más enfocado a letras que expresen deseos sexuales reprimidos aunados a ritmos bailables que permitan desfogar esos mismos deseos, no es que esté bien o mal, simplemente considero que los géneros musicales que engloban la belleza literaria y la fuerza de figuras retóricas como la sátira y la crítica en sí no deberían ser olvidados.

Es objeto de los siguientes ensayos presentar algunas canciones que ejemplifiquen la belleza y valía de dichos géneros. En el siguiente texto estaré abordando a uno de los principales representantes de la trova cubana: Silvio Rodríguez.

Autor: Paola Licea

Soy amante de las letras y de los pensamientos. Licenciada en APOU Candidata a Mtra. En Humanidades