PRI: ¿El regreso del príncipe de las migajas?

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DE UN MUNDO RARO / Por Miguel Ángel Isidro 

La política no es, ni por equiparación, una ciencia exacta.

Sin embargo, es posible advertir en su práctica una serie de factores que sumados entre sí permiten, si no necesariamente anticipar un resultado, sí entender la forma en que se construyeron determinados acontecimientos.

Esta lógica aplica especialmente a determinadas campañas y procesos electorales, como en el caso de los recientes comicios locales celebrados en Hidalgo y Coahuila, donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) pareció revivir de sus cenizas para alzarse con dos triunfos prácticamente a “carro completo”.

Para entender un poco lo ocurrido en dichos comicios, habría que reiterar la presencia de dos componentes clave a observar en el desarrollo de una campaña política, que son complementarios entre sí.

Especialistas en el diseño de estrategias de campaña como la reconocida politóloga mexicana Gabriela Rubach Leuters han coincidido en señalar que en la constitución de un plan estratégico de campaña, se debe contar con un equipo de trabajo multidisciplinario que atienda dos frentes específicos: la campaña a nivel tierra y la campaña a nivel aire.

A nivel tierra se encuentra el trabajo de análisis estadístico electoral del territorio en disputa (ya sea un distrito, un municipio, un estado o un país), para entender cómo se realizará la búsqueda del voto. En ésta parte de la campaña se encuentran el partido,  las estructuras, los liderazgos y alianzas que habrán de impulsar a una candidatura en el trabajo territorial.

En tiempos recientes, se ha sobrevalorado el peso de los medios de comunicación y las redes sociales en el desarrollo de una campaña y obviamente, en el resultado de una elección.

Sin embargo, aspectos como la mercadotecnia electoral, el diseño de imagen, la producción de mensajes audiovisuales y el manejo de las redes sociales entran en el terreno de lo que los estrategas denominan como la “campaña de aire”.

Al final del día, en el triunfo electoral del PRI en Coahuila e Hidalgo pudimos ver una eficaz operación en tierra. Es un error considerar que tras su derrota en las elecciones presidenciales de 2018 el PRI estaba “completamente acabado”. Al final del día, el tricolor sigue teniendo una importante representación territorial en estados y municipios. Y si bien una buena parte de su estructura corporativa ha quedado disminuida a meros membretes, la realidad es que en México las elecciones se siguen ganando a nivel de banqueta y terracería. Un buen candidato, un buen logotipo y el mejor discurso no sirven de mucho si no se replica su mensaje en barrios, comunidades y rancherías.

Como dicen los clásicos: en política no hay coincidencias. Por ello también resultaría prematuro augurar, en base a lo observado en Hidalgo y Coahuila que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) será fácilmente derrotado en las elecciones del año próximo. Es previsible que vendrán una serie de ajustes y movimientos para enfrentar la siguiente contienda.

Propios y extraños reconocen que Morena enfrenta una crisis de crecimiento. Es un movimiento multitudinario, pero carente de solidez estatutaria y disciplina institucional. El accidentado proceso interno para la renovación de su dirigencia nacional es prueba palpable de ello. Ha resultado casi imposible empatar los intereses y agendas de las distintas corrientes políticas e ideológicas que confluyen en el morenismo; desde la izquierda histórica hasta los neoliberales moderados.  La reciente derrota les dará mucho qué reflexionar.

En este contexto, la autorización del registro al Partido Encuentro Solidario (PES), Fuerza Social Por México (FSM) y Redes Sociales Progresistas (RSP), tendrá un peso importante en el siguiente proceso electoral. Las tres organizaciones políticas son afines al proyecto político del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Y a pesar de las restricciones de ley que deben enfrentar para su primera participación electoral, pueden proporcionar a la 4T dos apoyos sustanciales de los que actualmente carece.

Primero, una estructura consolidada. Cómo ya se ha documentado, cada una de estas tres organizaciones tienen su origen en movimientos políticos específicos: Encuentro Social congrega a una importante corriente de las iglesias evangélicas del país; FSM proviene del sindicalismo disidente del sector obrero del PRI y Redes Sociales Progresistas tiene como parte de su capital político a la maestra Elba Esther Gordillo. Quien pese a su controvertida imagen sigue teniendo peso político dentro del magisterio sindicalizado.

Morena se contagió en tiempo récord de la misma enfermedad que terminó por aniquilar a su antepasado directo, el Partido de la Revolución Democrática (PRD): su segmentación en tribus con intereses antagónicos entre sí. Por ello es notorio el interés político del máximo jerarca de la 4T por curarse en salud; aún si Morena llegase a naufragar internamente, cuenta con aliados suficientes para amarrar la mayoría legislativa para la segunda mitad de su mandato.

El segundo servicio que los flamantes partidos pueden ofrecer a la causa de la 4T es la simple y llana fragmentación del voto. Fue muy puntual la observación de algunos columnistas en el sentido de que la noticia en las elecciones de Coahuila e Hidalgo, más allá de la victoria del PRI o de la derrota de Morena estaría en la caída del PAN a una tercera posición como fuerza electoral. La aparición de más membretes en la contienda hará más cruenta la disputa por el voto indeciso, y reducirá a los partidos “tradicionales” al tamaño de su voto duro.

Demasiado pronto para anticipar el retorno del PRI… pero también demasiado pronto para dar por aniquilada a la 4T. La  motivación del voto de castigo del 2018 -el hartazgo ciudadano ante la corrupción y la impunidad- ahora puede tener nuevos destinatarios y la adición de otros componentes, como el manejo de la pandemia por COVID19, el estancamiento de la economía y la violencia criminal que sigue sin dar tregua, pese a las detenciones pretendidamente estratégicas, la confiscación de bienes y la tan llevada y traída cantaleta del “combate a la corrupción” como medicina contra todos los males de la vida pública nacional.

Por el momento, nada para nadie.

La moneda está apenas por ser lanzada al aire.

Twitter: @miguelisidro 

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

  • Pink Floyd (Inglaterra) / In the flesh? 
  • El Personal (México) / “Nosotros somos los marranos”
  • Jaime López (México) / “La misma vieja canción”
  • Juan Perro (España) / “Una bestia que ruge”

Autor: miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....