John Le Carré: el espía que surgió del frío

Jhon le carre

POR: RICARDO LUNA

Ciudad de México, 13 de diciembre. Cerca de las 16:30 horas tiempo de México, Salman Rushdie lanzaba un tweet:  “Tinker, Tailor, Soldier, Spy is a masterpiece.” El contexto del mensaje hizo darme cuenta que John Le Carré  (David J. Moore Cornwell) había muerto a los 89 años. 

La narrativa de su obra le vino a dar un vuelco renovador al género de las novelas de espionaje. Con estudios en Berna,  Suiza y en la Universidad de Oxford, trabajó en la década de los cincuenta en el servicio exterior británico, en su biografía autorizada publicada en 2016, Volar en Círculos, cuenta cómo le ayudó haber trabajado como espía durante la Guerra ría para crear todos esos personajes inmersos en el mundo del espionaje; una sola temática, varios escenarios. El mundo daba para eso y más durante aquella época. Incluso llegó a declarar  “En estos momentos la ficción es el único modo de contar la verdad”.

Cómo lo describió Rushdie en su tweet, la Obra de Le Carré es una obra maestra en sí misma por la narrativa de su ejecución.  Lo mismo era el escenario de la Guerra Fría, que el conflicto palestino-israelí, que las confabulaciones norteamericanas para apoderarse de las riquezas de América Central.

Su obras

Su primer éxito lo obtuvo con la novela El espía que surgió del frío (1963), a partir de la cual pudo dedicarse únicamente a escribir, ya que vendió millones de ejemplares. Entre sus obras merecen mencionarse la magnífica El honorable colegial, que transcurre en el lejano oriente; La gente de Smiley, que se desarrolla en el contexto de la guerra fría; La Casa Rusia, en la cual se retoma el enfrentamiento velado entre las potencias mundiales; La chica del tambor, sobre el conflicto palestino-israelí; El infiltrado, que trata el tráfico de armas relacionado con la droga; El sastre de Panamá, que denuncia la política norteamericana en América Central; Single & Single, donde se investigan las mafias internacionales y la curiosa novela El peregrino secreto, que describe los conflictos personales de los profesionales del espionaje.

Aunque se le ubique en la línea de Ian Flemming, Graham Greene o Frederick Forsyth, Le Carré es un renovador del género porque el suyo es un estilo elegante pero también profundo en la descripción de escenarios y motivaciones de los personajes, a la vez que construye argumentos complejos e interesantes incluso como lectura política. En El jardinero fiel se puede apreciar cómo opera su mecanismo narrativo: la novela se desarrolla en Nairobi, capital de Kenia, antigua colonia británica, y en ella muestra el sereno mundo de los diplomáticos; de pronto ocurre un asesinato y se destapa una trama que desvela los mecanismos económicos internacionales, en este caso de una multimillonaria industria farmacéutica.

La novela es además una importante denuncia del trato que el primer mundo le da al continente africano. Sus historias son verosímiles gracias a un realismo mesurado, y sus protagonistas escapan a las clasificaciones por la complejidad de sus caracteres, que en muchas ocasiones trascienden la distinción entre el bien y el mal, lo que los hace intensamente humanos. Algunos de ellos, como Smiley, el espía melancólico y carismático, intelectualmente brillante y aficionado a la poesía romántica alemana, a la vez que físicamente insignificante y casado con una hermosa aristócrata inglesa a la que ama apasionadamente aunque ésta le sea infiel, son inolvidables.

En la tradición moral innegablemente de Joseph Conrad, Le Carré creó un modelo autónomo de novelas de espionaje, de estilo y de gusto realista, pero libre invención imaginativa. Los argumentos son complejos pero controlados, la acción tensa y carente de remansos, a pesar del gran espacio que se concede a la construcción de la psicología de los personajes. Como intelectual, Le Carré llevó una vida pública activa y se enfrascó repetidamente en polémicas de interés político. Casi todas sus novelas han sido llevadas al cine, como es el caso de El espía que surgió del frío (1963, con Richard Burton). La chica del tambor (1984, protagonizada por Diane Keaton), La casa Rusia (1990, interpretada por Michelle Pfeiffer y Sean Conery) y El sastre de Panamá (2001).

En 2016 escribió The Pigeon Tunnel: Stories from My Life (Volar en Círculos), un libro de memorias en el que dio a conocer al mundo la figura de su padre, Ronnie, un defraudador que abusaba físicamente de su hijo y de su esposa y que pasó varias temporadas de su vida en prisión. La madre decidió huir cuando David apenas tenía cinco años. “Ronnie me dio alguna paliza, pero fueron pocas veces y con escasa convicción. Era el modo en que lo hacía lo que más me asustaba, ese modo de bajar y preparar sus hombros o la mandíbula desencajada ”escribió Le Carré.

Descanse en paz el Espía que surgió del frío.

JOHN LE CARRÉ (1931-2020)