Crónicas de consultorio: Moldeando la voz propia

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CRÓNICAS DE CONSULTORIO / POR: NO HILDA

—Buenas tardes, Adelante. ¿Cómo te ha tratado el día?

(Acudir a terapia es un acto de creación. Una creación que pasa desapercibida. Si bien la comunicación es una buena parte de nosotros, muchas veces la comunicación verbal es tan ineficiente que algo como repetir el mismo saludo todos los días no implica un problema evidente. Escucharse atentamente durante algún tiempo es una manera de crear nuestras propias voces.)

—¿Qué te trae aquí?

(Hubo una consultante que durante diez sesiones repetía la misma historia. No creo que lo hiciera conscientemente, creo que ella no había creado su voz. Al no poder escucharse a sí misma, caía en la misma historia una y otra vez.)

—¿En qué otras áreas aparece ese problema?

(Las personas que han crecido en ambientes hostiles, las que han tenido padres egoístas y las mujeres en situaciones machistas son algunos ejemplos de voces inexistentes. Personas que van por el mundo aprendiendo a enmudecer. Todos hemos quebrado las voces de alguien alguna vez, les hemos ignorado, les hemos invalidado o les hemos interrumpido, pero creo que pocas veces les hemos ayudado a crear su propia voz. No saber que podemos ser escuchados es un dolor sordo que se ahueca en el pecho.)

—¿Cuánto tiempo llevas así?

(Cuando un consultante está en terapia debe prepararse para el doloroso y abrumador trabajo de la creación: debe estar atento a todo lo que él mismo dice para empezar a moldear. Cuestiones como, reformular una idea, decirla con otras palabras o hablar desde otra emoción son explosiones puras de creatividad que nos llevan a ir dándole forma al sonido único que nace desde los pulmones.)

—¿De qué forma habías intentado solucionarlo antes?

(“No voy a terapia porque ya sé que me van a decir” es, para mí, la autodestrucción de su propia voz. Lo que vas a decir tú es lo que importa. Lo que te importa.)

—¿Qué pasaría si ese problema desapareciera mañana? ¿Cómo te sentirías?

(Una de mis consultantes más constantes alguna vez me dijo que recuperar la voz que había acallado su entorno era uno de sus tesoros más preciados, tanto, que estaba dispuesta a alzarla lo suficiente para que nadie más la quebrara.)

—Te voy a dejar un ejercicio…

(Quizá el crear nunca sea un acto espontáneo, al contrario, un creador nunca termina de buscar espacios entre la realidad y su imaginación para hacer presentes sus obras. Quizá después de crear y re-crear nuestra voces nunca paremos de hablar, de inventar frases, de cuestionar y cuestionarnos, pero lo que sí es seguro es, que cuando uno está orgulloso de lo que ha hecho, animamos a los demás a que hagan lo mismo: escuchamos atentamente sus voces y hacemos preguntas que ellos no se atreven a pronunciar.)