«Es el aullido de una mujer en el siglo XXI»: Lucía María sobre ‘Delta de sol’

¿Cómo describes Delta de sol?

Buscaré dar otra respuesta a las que he intentado dar. Por ejemplo, creo que es el aullido de una mujer en el siglo XXI. Un grito contra el padre (la ausencia del padre o la imponencia del patriarca). Un grito contra el gobierno (el padre social). Un grito contra la Literatura, con mayúscula, esa que nada más le pertenece a quienes han sido educados por ella, a los obedientes, a los estudiosos, a los que tienen el derecho, el lujo y el talento. Para los elegidos.

¿Cuál fue tu proceso para construir y desarrollar Delta de sol?

El proceso fue dar rienda suelta a las emociones acumuladas por años de lecturas, escrituras, existencia y autodestrucción. Las lecturas y las escrituras generaban ilusiones, sueños, ganas de vivir, ánimo, libertad, a raíz del encuentro con una pulsión de vida, y el reconocimiento de la belleza que hay en todo, o en una gran parte de nuestras vidas.

Las emociones generadas en torno a la existencia, a mi existencia, cambiaban, era como traer un péndulo de cuerpo que iba hacia creer en el amor hasta sólo reconocer la decepción, la muerte y la resignación. Y por ende la autodestrucción, que era sabotear cualquier verdadera posibilidad de camino, de avance, de persona, de construcción. Para desarrollar Delta de sol intenté llevar a flote todas las emociones anteriores pero solamente en el poema. Dejar de imprimirle esa ficción a mis días. Llevar una vida rutinaria, de mucha disciplina y hacer todo lo posible (terapia, meditación, buena alimentación, cada vez menos fiesta, menos huir) para no desistir de alcanzar un final o posible final para el texto.

¿Qué se siente tachar a Paz?  

Al principio, adrenalina, se siente poder en el cuerpo, como me imagino sintieron las manifestantes que llenaron de grafiti monumentos históricos, como el Ángel de la Independencia, el día de la marcha contra la violencia hacia las mujeres. Después se siente un bajón, porque no estoy segura de que tachar a Paz sea crear algo, es simplemente destruir. Aunque hacia el final del texto haya un agregado, y aunque no fuera sólo tachar a Paz sino reescribirlo, pero aparecen más dudas y cuestionamiento en torno a un libro que sucede a partir de lo que escribió otra persona; y una persona con la cual no sé qué siento. ¿Admiro a Paz? ¿Siento que la literatura se nutre de las creaciones de Paz? De verdad, no sé. Siento que en mi caso fue exactamente una figura como la de él la que me hizo sentir tan alejada de algo que es universal, la expresión por medio de las palabras es una posibilidad para cualquier persona. Pero sentirse —sentirme— segura, cómoda, con las herramientas suficientes para hacerlo, para expresarme, no lo fue. No lo es. Todavía hoy borro mis tuits, a veces, ¿por qué? Porque sigo teniendo miedo al rechazo. Como si no pudiera vivir una versión propia de cualquier experiencia, como si no pudiera tener una idea distinta de la que tiene otra persona, sobre todo cuando encuentra que una mayoría piensa distinto a lo que tú crees (a lo que yo creo).

¿Cómo es que nace la relación erotismo-naturaleza-eternidad?

Esa es una relación intrínseca, no he venido a hacerla, nace porque es. Porque así es desde siempre. No porque yo lo diga, porque si contemplas a la naturaleza, sin darle ninguna etiqueta, ni describir absolutamente nada, sólo ver, eso verás. Creación, sexo, instinto, flores, fruto, una cadena, en donde por más que nos dé por detenerla, como seres humanos destructivos (alejados de nuestra naturaleza, asesinos) vemos que no va a parar. Alguna vez leí una frase en un gran cartelón que colgaba de la Biblioteca México, la que está frente a la Ciudadela, ahí decía: La naturaleza va a seguir, no importa lo que haga el hombre, es el hombre el que debe preocuparse por su supervivencia. Y sí, nunca lo había visto así. Aunque no quiere decir que no me duela que siga imperando nuestro impulso por destruir, en general.

En Delta de sol ¿con quién dialogas?

Debato, más bien, en toda la primera parte, con un hipotético Paz, con un hombre mito, con un hombre literatura, al que quiero amar pero al que veo renunciando a ver/ser más. No es Octavio Paz, no es un hombre en específico, ni siquiera es mi papá de sangre, o mi abuelo, o alguna figura real cercana. Tal vez es Dios, ese no hombre, o esa parte racional en mí, contra la que dispongo esas ganas de amarlo todo, pero en donde ensayo desde un guión ya escrito, pero en donde voy improvisando por un impulso natural a protestar lo que ya está escrito. Renunciando a lo que ya es. Pero ni siquiera es un ser desde Paz. Es un ser desde mi forma limitante de ver la vida. La misma racionalidad que me da las palabras me otorga el límite.

¿Por qué decides publicar Delta de sol bajo licencia CC?

Porque se trata de compartirlo, no creo que merezca lucrar con él. Ojalá se le regrese a la editorial la inversión que hizo, no es poca cosa que hayan invertido en este libro (y esto lo tengo muy claro pues trabajo ahí). Pero mi idea sí es compartirlo con la intención de que sea leído, de que sea criticado, de que alguien más decida que no está a la altura del poema de Paz, o que sí pero escribirían distinto, o que… Etcétera. Al final termina por ser un pretexto para que otras personas tengan otras pulsiones que signifiquen también crear.

¿En dónde podemos encontrar Delta de sol en físico?

Hay diferentes librerías independientes que ya tienen ejemplares como Impronta Casa Editora en Guadalajara, La increíble librería, Casa Tomada, La comezón, Polilla Librería, Utópicas. Y, sobre todo, pueden ingresar a la web de la editorial en donde continuamente se anuncian los lugares en los cuales ya está el libro, y otros libros maravillosos.

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