Sin miedo, sin pena, sin culpa…

Foto obtenida de la página de Reddit

[La Diosa] dijo hágase la luz y la luz se hizo…

Atroz es la noticia que enmarca la conmemoración del Día Internacional de la Mujer en México. El acontecimiento nos despertó; en nuestro país un presunto violador puede aspirar a una gobernatura.

Nos queda claro que ninguna de las personas que apoyan esta postulación ha imaginado el alcance de un acto así: si ahora, siendo solo un candidato ya es intocable, cuando ascienda a su trono patriarcal, la lista de víctimas crecerá exponencialmente y no solo de manera personal, sino aquellas que sean alcanzadas por el mensaje que entre líneas se vislumbra.

Ninguna de nosotras alcanza a comprender por qué nuestro propio gobierno envía, a través de esta imposición, una misiva a cada violador, feminicida, acosador y abusador de este país; un mensaje fuerte y claro: ¡Te respaldo! Puedes violar, asesinar, desaparecer, golpear, humillar, sobajar o lo que se te ocurra, a cualquier mujer porque el Estado te respalda, la Ley te ampara y porque a las autoridades no les importan las injusticias sociales y de género. En cada manifestación, campaña y HT hemos querido que escuchen el rugir de nuestros cañones, sin embargo, se han negado a la realidad de la mitad de su población.

¿Por qué nuestro país no nos ama?, ¿De qué manera le hemos ofendido?, ¿Acaso no hemos trabajado lo suficiente?, ¿No pagamos los mismos impuestos que cualquier hombre e incluso un poco más?, ¿Qué no hemos parido un soldado en cada hijo?, ¿Una guerrera en cada hija, aunque nos las maten?, ¿Cuál ha sido la falta tan grave que hemos cometido como para que nuestro país nos humille colocando a un presunto violador en un puesto público en contra de toda ética personal, política y social?

Hoy pareciera que un extraño enemigo profana el suelo de nuestra nación; pero no vamos a doblegar nuestro cuello bajo su yugo; estamos cansadas de tener miedo. Hemos guardado mil cuatrocientos cuarenta minutos de silencio al día, uno por cada mujer asesinada; se les terminó el tiempo. Es hora de alzar los bélicos vocablos que conjuren la pugna que nos llame al campo.

Y si acaso el mensaje es para nosotras, si la intención es intimidarnos, pueden jurar el Estado y todos sus cómplices, que nuestros gritos, como ecos sonoros, resonarán en todo el país.

Esta afrenta que nos hacen sin sustento ni motivo va a ensordecer con nuestras voces de unión y libertad. No somos quienes queremos (re)teñir la violácea ola ni llamar la guerra por su apelativo, pero si es necesario que retiemble la tierra, contemplarán el huracán que hay en nosotras. Templos, palacios y torres, ningún símbolo donde resida tu autoridad, ninguno que ejerza tu poder quedará de pie; sus ruinas existirán para dar testimonio de nuestra lucha.

Si ponen a prueba nuestra determinación todas estaremos citadas a combatir con valor, en aras de nuestro ideal, de justicia para la nuestras y un porvenir para las futuras generaciones. Pueden tener por seguro que, en esa lucha, vamos a exhalar hasta el último de nuestros alientos. Este es nuestro manifiesto.

Paola Licea

Soy amante de las letras y de los pensamientos. Licenciada en APOU Candidata a Mtra. En Humanidades

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