Descubren el chorro cósmico más distante a 13.000 millones de años luz

(CNN) — Debieron recorrerse 13.000 millones de años para que la luz de los poderosos chorros de un objeto distante nos alcanzaran.

Este chorro cósmico es la fuente de emisión de radio más distante que se conoce hasta la fecha. Y provienen de un cuásar descubierto recientemente que existió cuando el universo tenía apenas 780 millones de años. Lo que equivale a ser un adolescente en la escala de tiempo astronómica.

Los cuásares son objetos brillantes que se encuentran en el centro de algunas galaxias. También se conocen como algunos de los elementos más luminosos del universo. Están alimentados por agujeros negros supermasivos.

Estos agujeros negros insaciables devoran el gas circundante. Mientras lo consumen, los agujeros negros liberan energía. A su vez, esa energía forma chorros que emiten luz en longitudes de onda de radio y lanzan faros brillantes desde el universo distante.

Este cuásar recién descubierto se nombró P172+18. Sus chorros disparan material a casi la velocidad del sonido.

Debido a la distancia del cuásar, que está a 13.000 millones de años luz, los astrónomos observan el objeto tal como existía en los primeros días del universo. Lo que podría revelar más información sobre la evolución de las galaxias y los agujeros negros.

Este no es el cuásar más distante que se ha encontrado. Sin embargo, es el primero con chorros reveladores que se remontan a una etapa temprana en la historia del universo. Es un cuásar «radio-ruidoso», es decir que sus chorros son brillantes en longitudes de onda de radio. Solo aproximadamente el 10% de los cuásares descubiertos entran en esta categoría.

El agujero negro supermasivo que alimenta este cuásar es 300 millones de veces más masivo que nuestro Sol.

Hallazgo inédito en la muestra de un asteroide 0:35

El estudio se publicó este lunes en la revista The Astrophysical Journal.

«El agujero negro está devorando materia muy rápidamente. Crece en masa a una de las tasas más altas jamás observadas», dijo la autora del estudio Chiara Mazzucchelli, en un comunicado. Mazzucchelli también es astrónoma del Observatorio Europeo Austral en Chile.

Es probable que los agujeros negros supermasivos de rápido crecimiento como este y los chorros de radio de cuásares como P172+18 estén relacionados. Los chorros en sí mismos podrían perturbar el gas que está alrededor del agujero negro y hacer que caiga más en el interior. Lo que podría ayudar a los astrónomos a comprender cómo algunos agujeros negros en las primeras etapas del universo pudieron crecer tan rápidamente.

«Me parece muy emocionante descubrir ‘nuevos’ agujeros negros por primera vez. Y así proporcionar un bloque de construcción más para comprender el Universo primordial, de dónde venimos y, en última instancia, a nosotros mismos», dijo Mazzucchelli.

«Los chorros desempeñan un papel en la regulación de la formación de estrellas y el crecimiento de las galaxias que las contienen. Por lo que este descubrimiento es valioso para comprender estos procesos en las primeras etapas del universo», dijo el autor del estudio Chris Carilli, en un comunicado. Carilli es científico jefe del Observatorio Nacional de Radioastronomía. «Los chorros en ese momento también impulsaron átomos y campos magnéticos a lo que fue un espacio puro entre las galaxias».

Múltiples telescopios y observatorios contribuyeron al descubrimiento del cuásar y sus chorros. Entre ellos, el Telescopio Magellan en el Observatorio Las Campanas en Chile, el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (también en Chile), el Very Large Array del Observatorio Nacional de Radioastronomía en Nuevo México y el Observatorio Keck en Hawai.

Los astrónomos también pueden usar estos cuásares para conocer más sobre los objetos más cercanos a la Tierra, pues actúan como faros, dijeron los investigadores.

Este cuásar podría ser solo el primero de muchos que los astrónomos pueden encontrar en el universo distante.

«Este descubrimiento me pone optimista. Y creo, y espero, que el récord de distancia se batirá pronto», dijo el autor del estudio Eduardo Bañados, astrofísico del Instituto Max Planck de Astronomía en Alemania, en un comunicado.

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