Bersame

Marc Chagall
Bésame Mucho…

Besar es uno de los privilegios más placenteros que existen en la vida, en el mundo y, posiblemente, en el universo. Besar es una forma de expresar aquello que el lenguaje todavía no delimita, etiqueta y reduce; besar es en sí, una forma de existir.

Al besar ponemos en movimiento treinta y cuatro músculos faciales, eso sin tomar en cuenta aquellos que entran a la cancha cuando nos estremecemos al ser besados o besar. Los besos también son una excelente forma de liberar estrés. Es la razón por la que muchas situaciones estresantes terminan en besos apasionados algo que comúnmente se muestra en las películas hollywoodenses. Al besarnos se liberan hormonas de la felicidad: endorfina, oxitocina, dopamina y serotonina.

Tan sólo bésame y sabrás que
como un loco estoy de ti
enamorado…

Existen diversos tipos de besos y cada uno expresa algo diferente. Quien sabe besar conoce el significado de cada uno y es capaz de formar frases, versos, mensajes a través de sus besos. Las personas que conocen de besos construyen un lenguaje no hablado, uno que se siente, que se vive, que se vibra. Dos millones de terminaciones nerviosas se acomodan, se acoplan y al separarse, no pueden más que anhelarse nuevamente. El roce de la piel, la presión labio contra labio, los mordiscos, lenguas que se encuentran, se comparten, se enriquecen, eso y todo aquello que no se puede describir, son los besos; un acto de creatividad. 

En un beso no solo se comparten fluidos, sino palabras insonoras, lenguaje único, entendimiento maquínico.

Bésame con
esos labios de orador…

Las y los poetas de besos, son personas que conocen la intimidad de los labios que se rozan, que se estrechan y buscan con ansias ser rasgados por los dientes del besante. Ambicionan resguardar en su boca los labios con los que se encuentran. Hay personas que, al crear poemas con sus besos, despiertan la urgencia de ir más allá.

Bésame con
esa lengua de poeta…

Entre los besos apasionados nace alguna clase de oralidad. Labios que se abren, lenguas que se tocan, se enlazan; los besos son cósmicos, como si a través de movimientos espasmódicos se pudieran compartir ideas, pensamientos, sentimientos y eso que hasta hoy ninguna disciplina o ciencia ha podido explicar: lo humano.

Simplemente, bésame…

El deseo que comienza en los labios pronto se extiende a la barbilla, baja por el cuello, se detiene largamente en el plexo solar y continúa su camino hacia el sur. Sí, los labios trazan caminos sobre geografías inexploradas: montañas, valles, depresiones y abismos insalvables, nada detiene su trote. Escriben poemas, ficciones, narraciones interminables en aquel cuerpo ajeno que se enreda con el propio; el propio que se vuelve extraño, el foráneo que se siente propio. El uno y el otro, el otro y el uno. Los besos son verbos que construyen sincronías de aliento, de alma, de cuerpo.

Los besos son vida a la vida

Paola Licea

Soy amante de las letras y de los pensamientos. Licenciada en APOU Candidata a Mtra. En Humanidades

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