Los estadounidenses no obtienen el tratamiento de salud mental que necesitan, según un informe

(CNN) — Los estadounidenses no reciben la atención de salud mental que necesitan durante la peor pandemia del último siglo, según el informe inaugural «State of the Nation’s Mental Health», (Estado de la salud mental del país) publicado el lunes por Anthem, la mayor empresa de atención sanitaria con fines de lucro de la Blue Cross Blue Shield Association.

Esto es especialmente cierto en el caso de los más jóvenes, los más mayores y los más empobrecidos, los grupos más afectados por la enfermedad, la muerte y la incertidumbre económica provocadas por el covid-19, según el informe.

«Los índices de ansiedad y depresión declarados por los pacientes aumentaron y, sin embargo, la capacidad de acceso a los servicios de salud mental disminuyó», dijo el Dr. Shantanu Agrawal, director de Salud de Anthem.

La publicación de Anthem sigue a un informe publicado el viernes por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE.UU. (GAO, por sus siglas en inglés) que explora la capacidad del país para acceder a los servicios de salud mental y conductual durante la pandemia.

La GAO informó de que el 68% de las casi 3.400 clínicas comunitarias que atienden a personas de bajos ingresos con problemas de salud mental y abuso de sustancias tuvieron que cancelar, reprogramar o rechazar pacientes en los últimos tres meses debido a la falta de personal o de fondos.

«Nuestras clínicas comunitarias ya estaban desprovistas de fondos antes de la pandemia, por lo que cualquier reducción de los ingresos tiene un efecto inmediato», afirmó Chuck Ingoglia, presidente y CEO del Consejo Nacional de Salud del Comportamiento (NCBH, por sus siglas en inglés), que representa a muchas de las clínicas comunitarias del país.

«El covid-19 ha afectado de manera desproporcionada a las personas de bajos ingresos, y estas son las mismas personas que son atendidas por nuestras agencias miembro», dijo Ingoglia. «Sin embargo, al mismo tiempo ha sido más difícil para ellos seguir accediendo a su necesario tratamiento de salud mental o de abuso de sustancias».

El aumento en el consumo de alcohol durante la pandemia 4:36

‘La peor combinación para la salud mental’

Desde hace más de un año, la pandemia ha sacudido a Estados Unidos hasta la médula, provocando un golpe devastador tras otro y resquebrajando los cimientos de nuestras vidas: mental, física y emocionalmente.

Si a esto le añadimos el estrés de «una floreciente crisis de alcohol y drogas… profundos problemas estructurales relacionados con la injusticia social en nuestro país», tenemos «la peor combinación para las necesidades de salud mental», dijo el Dr. Charles Marmar, presidente del departamento de psiquiatría del Centro Médico Langone de la NYU.

«Hay un aumento profundo de la necesidad de una atención de salud mental de alta calidad, accesible y equitativa para todos los estadounidenses. De eso no hay duda», dijo Marmar, que también dirige el Centro de Trastornos por Consumo de Alcohol y TEPT de la Universidad de Nueva York.

Las señales de advertencia de lo que Marmar denomina «ola de devastación» debido a las consecuencias para la salud mental del covid-19 han ido aumentando desde hace tiempo.

A los dos meses del confinamiento en 2020, una encuesta de la Kaiser Family Foundation, (KFF) descubrió que la preocupación o el estrés habían llevado al 56% de los adultos estadounidenses a experimentar al menos «un efecto negativo en su salud mental y su bienestar, como problemas para dormir o comer, aumento del consumo de alcohol o empeoramiento de enfermedades crónicas».

Casi el 41% de los estadounidenses estaban luchando con problemas de salud mental derivados de la pandemia, como depresión, ansiedad y pensamientos suicidas, según una encuesta de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), realizada en junio de 2020.

En agosto del año pasado, el Fondo del Commonwealth analizó los problemas de salud mental en todo el mundo y descubrió que EE.UU. ocupaba el primer lugar entre nueve naciones, entre ellas Australia, Canadá, Francia, Alemania, los Países Bajos, Nueva Zelandia, Suecia y el Reino Unido.

Alrededor del 33% de los adultos estadounidenses declararon haber sufrido estrés, ansiedad o una gran tristeza a la que les resultaba difícil enfrentarse solos. Sin embargo, la atención a la salud mental era la menos accesible en EE.UU. de las nueve naciones, según el informe.

Durante la pandemia, alrededor de 4 de cada 10 adultos en Estados Unidos han reportado síntomas de ansiedad o trastorno depresivo, informó la Kaiser Family Foundation. Los adultos jóvenes de entre 18 y 24 años se han visto especialmente afectados: son más propensos a declarar el consumo de sustancias que todos los adultos (25% frente al 13%) y a tener pensamientos suicidas (26% frente al 11%).

Esta organización atiende la salud mental de los hispanos 2:27

«Antes de la pandemia, los adultos jóvenes ya corrían un alto riesgo de padecer problemas de salud mental y trastornos por consumo de sustancias, aunque muchos no recibían tratamiento», señala el informe de la KFF.

Informe de Anthem

El informe State of the Nation’s Mental Health (Estado de la salud mental del país) es un análisis de las reclamaciones de seguros de salud de 27 millones de miembros inscritos en los planes de salud individuales, patrocinados por el empleador, Medicare y Medicaid de Anthem en los 50 estados de EE.UU.

El informe descubrió que el diagnóstico y tratamiento de los servicios de salud mental eran peores para los niños menores de 12 años y los adultos mayores de 75 años que para otros grupos de edad.

El descenso era especialmente notorio si el niño o el anciano era beneficiario de Medicare o Medicaid, lo que ocurriría en muchas de las zonas económicamente desfavorecidas más afectadas por el covid-19.

Las personas mayores solían tener dificultades para utilizar los servicios de telesalud que requieren video, incluso si tenían una computadora o un teléfono inteligente a su disposición, cosa que muchos no tienen, dijo la psicóloga clínica Vaile Wright, directora principal de innovación de la atención médica en la Asociación Estadounidense de Psicología.

«Los adultos mayores generalmente tienden a preferir las opciones de telesalud de audio, en lugar de las videoconferencias», dijo Wright.

«Realmente necesitamos que las visitas solo de audio estén cubiertas por el seguro; en el futuro eso va a ser realmente importante para esa población».

Los niños estaban en escuelas virtuales, lo que eliminó las observaciones individuales de los profesores que podrían detectar signos de TDAH, problemas de comportamiento o de adaptación, dijo Agrawal.

La educación virtual afecta la salud mental de los niños 0:45

«Los profesores suelen hacer esos diagnósticos iniciales e informales, y notifican a los padres», dijo Agrawal. «Durante la pandemia, ese tipo de interacciones ocurrían mucho menos, lo que significaba que los niños probablemente no estaban siendo diagnosticados».

Incluso si se diagnostica con éxito a un niño, la falta de proveedores de salud mental y del comportamiento especializados en jóvenes podría obstaculizar la capacidad del niño para recibir tratamiento, dijo Wright.

«Tenemos una escasez de todos los proveedores de salud mental y del comportamiento en el país, y eso se agrava cuando hablamos de los que trabajan con niños», añadió.

Tratamiento para personas de bajos ingresos y de color

Una encuesta realizada en septiembre de 2020 entre los miembros del Consejo Nacional de Salud del Comportamiento reveló que la demanda de servicios de salud mental había aumentado mucho. Sin embargo, a pesar de la necesidad, la encuesta reveló que el 26% de las clínicas comunitarias había despedido a empleados, el 24% había suspendido a empleados y el 43% había reducido las horas de trabajo.

«En promedio, las organizaciones han perdido el 22,6% de sus ingresos en los últimos tres meses durante el covid-19», decía la encuesta, y añadía que «el 39% cree que solo podrá sobrevivir seis meses o menos».

Otro problema fue la obtención de equipos de protección personal (EPP). Según la encuesta de septiembre, una cuarta parte de las clínicas no tenía suficiente EPP para dos meses.

En la actualidad, las ayudas federales a las empresas, incluidos los últimos paquetes de estímulo económico por covid, están «ayudando sin duda a que las organizaciones vuelvan a su nivel de partida», dijo Ingoglia del NBCH.

Pero se trata de organizaciones que de entrada contaban con pocos fondos: cuando llegó el covid, tuvieron que comprar tabletas y teléfonos inteligentes tanto para el personal como para algunos de sus clientes para poder seguir prestando sus servicios.

«Así que volver a la línea de partida no va a ser suficiente para acomodar el aumento de la demanda que esperamos», dijo Ingoglia.

Cómo saber si necesitas ayuda

Hay señales clave que puedes buscar, en ti mismo y en tus seres queridos, que pueden indicar un aumento de la ansiedad, la depresión, los ataques de pánico o posibles comportamientos suicidas.

Ansiedad: Tener dificultades para concentrarse, dormir mal, estar inquieto e irritable son señales de que la ansiedad puede estar apoderándose de tu vida de forma poco saludable, según la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La preocupación persistente o excesiva por la salud o las finanzas, sentirte abrumado a menudo por las emociones y una sensación general de que algo malo va a suceder son más señales.

Ataques de pánico: A veces, la ansiedad puede salirse de control y provocar un ataque de pánico con todas las de la ley. Puedes sentirte como si estuvieras teniendo un ataque al corazón: tu ritmo cardíaco puede acelerarse o palpitar en tu pecho. Es posible que tiembles, sudes, sientas que te ahogas o que te falte el aire y sientas miedo.

Estos ataques pueden producirse de forma repentina, sin previo aviso, y dejan a algunas personas «temerosas de cuándo se producirá el siguiente episodio, lo que puede hacer que cambien o restrinjan sus actividades normales», señala la APA.

La irritabilidad, signo de depresión en los hombres 0:55

Depresión: La depresión suele comenzar con una falta de energía e interés o placer en las actividades diarias. Puedes desarrollar una incapacidad para concentrarte y sentirte inútil o culpable por una acción o por la falta de ella. Paradójicamente, puedes experimentar una pérdida de peso significativa o ganar mucho peso; también puedes dormir todo el tiempo o desarrollar insomnio y dormir poco. Incluso puedes empezar a pensar en la muerte o en el suicidio.

Signos de pensamientos suicidas: A menudo desencadenados por una pérdida reciente por muerte, divorcio o separación, muchos de los signos que indican que una persona está en riesgo de suicidio reproducen los de la depresión y la ansiedad: pérdida de interés por los amigos o las aficiones; cambios en los patrones de sueño, los hábitos alimenticios y la personalidad; baja autoestima, tristeza, retraimiento, irritabilidad y sentimientos de culpa o inutilidad.

Las personas con riesgo de suicidio pueden empezar a comportarse de forma errática y hablar de morir o hacerse daño. Según la APA, pueden no mostrar «ninguna esperanza en el futuro, creyendo que las cosas nunca mejorarán o que nada cambiará».

Qué puedes hacer por ti

Opta por comportamientos saludables. En lugar de sentarse en el sofá, ve a la calle y toma un poco de aire fresco, sol y ejercicio, sugieren los expertos. El ejercicio crea naturalmente endorfinas, las hormonas del bienestar del cuerpo. Comer de forma saludable, evitar el exceso de alcohol (un depresivo) y dormir lo suficiente también ayudarán a tu cuerpo… y a tu mente.

Acércate y habla. «Crea un espacio para el diálogo», dice Agrawal, de Anthem. «Pregúntale a tus padres, a tus hijos, a tu cónyuge, a tus hermanos: ‘¿Cómo fue pasar por esta pandemia?’».

Al tener esas conversaciones, se puede trabajar para descubrir problemas de salud mental que de otra manera no se habrían notado, dijo.

«Y cuando descubras esos problemas, ofrece apoyo a tu familiar, pero también ayúdale a conseguir ese apoyo profesional si lo necesita», dijo Agrawal. «Eso puede contribuir en gran medida a abordar el estigma, y no descubrir el problema y luego tratar de encubrirlo».

Busca apoyo. Busca recursos federales, estatales y locales. Si la situación es potencialmente mortal, pide ayuda de emergencia inmediata llamando al 911. Si no lo es, empieza por las líneas de ayuda para la angustia.

La Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias, o SAMHSA por sus siglas en inglés, tiene una línea de ayuda nacional 800-662-HELP (4357) que proporciona información y referencias de tratamiento gratuitas y confidenciales en inglés y español, las 24 horas del día, todos los días del año.

La Asociación Estadounidense de Psicología también tiene una página web de recursos para el suicidio, el abuso de sustancias y la violencia doméstica.

No hay que esperar a una crisis para encontrar ayuda, dice Reginald Williams, vicepresidente de Política Sanitaria Internacional e Innovaciones Prácticas del Fondo de la Commonwealth, que trabaja para promover la equidad en la atención sanitaria de Estados Unidos.

«Existen unas líneas telefónicas de ayuda denominadas ‘warm lines’, a las que la gente puede acudir y expresar sus preocupaciones, expresar sus frustraciones y pueden ponerse en contacto con servicios y recursos que les ayuden», dijo Williams.

Mental Health America tiene una página web de ‘warm lines’ en los estados de todo el país.

«Estas líneas son, por lo general, una línea directa dirigida por personas que proporcionan apoyo a quienes pueden tener algo de tristeza, algo de dolor, sentirse un poco abrumados, pero que no están pensando en hacerse daño a sí mismos o a otros», dijo Williams.

Busca una terapia continua. Si tienes seguro médico u otros recursos, intenta encontrar un terapeuta. La mayoría de las clínicas y terapeutas ofrecen visitas por teléfono o por video. Muchos empleadores están ofreciendo acceso gratuito a los terapeutas como parte de sus planes de beneficios para empleados, y muchas comunidades tienen centros de salud mental con tarifas escalonadas.

Marmar, de la Universidad de Nueva York, sugiere llamar a la línea de admisión de la clínica ambulatoria de Psiquiatría de la facultad de medicina más cercana.

«Los trabajadores sociales y de admisión de allí conocen todos los recursos regionales. Siempre funciona, y lo mejor es que recibes una derivación de calidad», dice Marmar.

Muchas personas deciden no acudir a la terapia, según los expertos, porque creen que eso les hace «débiles» o les parece demasiado invasivo.

Pero la terapia no es eso, dijo Eve Byrd, directora del Programa de Salud Mental del Centro Carter, en una entrevista anterior a CNN. «La terapia es realmente una actividad educativa». El papel de un terapeuta es «ayudar a pensar en diferentes formas de reaccionar ante las situaciones» y en «formas más positivas de interactuar con las personas», dijo.

Está bien no estar bien a veces. En cierto modo, nuestra tensión nacional por un virus mortal nos ha unido, y nos hace conscientes de lo frágiles que podemos ser, tanto en cuerpo como en mente.

«Ciertamente, habría preferido no tener una pandemia para comprender realmente la prioridad que tiene nuestra salud mental y nuestro bienestar», dijo Wright.

–Kristen Rogers y Naomi Thomas de CNN contribuyeron a este reportaje.

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