Con el paso del tiempo

Foto Jr Korpa en Unsplash

Por: Daniel Islas Chávez

Cada día lo consigo menos, me cuesta más trabajo. Créeme que sí lo intento, pero de  veras no puedo. Un dolor constante nubla mi mente cuando trato de hacerlo. ¿Qué puedo  hacer para…? ¿En qué momento se volvió tan grave? No me di cuenta y te lo hubiera dicho antes, pero ahora ya… ya no puedo. Tengo miedo. No sé cuándo, pero sé que llegará. Ese día  me alcanzará, el día en que mi mundo se quede en blanco. Debí saberlo, a mi padre le pasó lo mismo, o al menos así me parece recordarlo. Poco a poco se está llevando eso que quiero  tanto, y pronto también te llevará a ti. Ya no puedo escapar, ya es muy tarde. Los días pasan,  como aquellos coches que en un segundo recorren nuestra calle. Pasan y quedan en el olvido,  llevándose consigo parte de mí. No puedo imaginarme ese escenario, cuando lo pierda todo.  ¿Crees que pueda conservar algo? Sólo espero que no te vayas. No llores, porque estaré hasta  el último día contigo, porque tú podrás recordarlo todo.  

A veces me gusta imaginar momentos para sustituir ese espacio vacío, imaginar  historias para que vivan por un tiempo en mi cabeza, pero no tardan en esfumarse, tal como  lo hicieron las anteriores. Tengo miedo de perderme y no encontrarte, de estar sola y ni  siquiera buscarte. Prométeme que nunca me perderás, como yo prometí en mis años de  juventud nunca olvidarte. Mi mente es ahora como un árbol en invierno, un árbol que hace  tiempo era frondoso, pero que ahora sólo unas cuantas hojas se mantienen agarradas  fuertemente a las ramas, por miedo a caerse. Ese árbol en invierno que quedará seco y nunca  podrá llegar de nuevo a la primavera. Cántame una canción, que tal vez recuerde. Cuéntame  otra vez cómo te fue en la guerra. Hazme sonreír porque el dolor que siento me corta la voz.  

No. Te digo que no. No, nada. Todas esas historias que me cuentas me parecen fantasía. Esos recuerdos que tienes de nosotros dos me resultan ajenos. De verdad que lo he  perdido todo, amor. La vejez me ha ganado y ahora sentada aquí contigo en este lugar, que a  pedazos olvido, me cuentas que aquí hemos vivido desde nuestro gran día. Sí, pero sólo  algunas cosas. Veo todavía en mi mente tus ojos llenos de júbilo mientras ponías aquel anillo  en este dedo ahora arrugado. Unas flores y una fina tela blanca que cubría mis ojos, sólo eso,  lo demás son meras ilusiones.  

Me hubiera gustado tener un hijo, lo habríamos cuidado muy bien. No, claro que no,  tú sabes cuánto me hubiera gustado. No, te digo que nunca tuvimos uno. Jamás hubiera 

Daniel Islas Chávez 2020 

podido olvidarlo. No, no es cierto ¿Cómo podría olvidar a mi propio hijo? No, no puedo. No,  no reconozco al de la fotografía. Nunca podría… unas flores y una fina tela blanca que  cubría… ¿Cómo? No, estaba contándote de la boda. ¿No me preguntaste? Tengo miedo, no  quiero perderte. Mi mundo se oscurece y lentamente me voy perdiendo, como una niña en  medio de un bosque… A veces me gusta imaginar historias para que vivan por un tiempo en  mi… me hubiera gustado tener un hijo ¿Qué pasa, amor? Cántame una canción o cuéntame  otra vez cómo te fue en la guerra. 

Mira el cielo, qué bonito color adopta con el atardecer. ¿Alguna vez hemos salido de  aquí? No, sólo recuerdo estar en este sillón, sin moverme de aquí. No, siempre he tenido la  curiosidad de saber cómo es una playa de verdad. ¿A qué huele el mar? Si hubiéramos ido lo  recordaría… la vejez me ha ganado y ahora… ¿Qué es eso negro de ahí, amor? No entiendo  qué dices. ¿Qué es eso? ¿Dices que yo solía tocarlo? Jamás había visto uno ¿Cómo dices que  se llama… piano? Mira el cielo, qué bonito color… ¿Alguna vez hemos salido… te prometí  nunca olvidarte y… ¿Qué decías? No, no recuerdo ese libro. ¿El día en que me conociste?  Yo apenas hace un par de días que te conozco, pero sé que fue hermoso cuando lo conocí a  él, o al menos así me lo han contado. Según me han dicho conocí a mi esposo en una librería,  él me… los días pasan como aquellos coches… ¿Qué es eso negro de ahí, amor? ¿Que ya estoy olvidando mucho las cosas? No, estoy bien, en serio. Sólo dime una cosa: si lo pierdo todo, si olvido que te conozco y lo que antes fue mío después lo desconozco ¿Me seguirás  amando? ¿Estarás a mi lado aún cuando me haya ido? ¿Mantendrás nuestros recuerdos vivos?  ¿Me cantarás aquella canción con la que bailamos esa noche hasta que ya no pudimos? ¿Me  seguirás recordando, aunque yo no haya podido?  

Las lágrimas me siguen corriendo cuando pienso en dejarte, tú sabes bien que nunca  me ha gustado estar sola… ¿En dónde estamos? No, estoy segura que jamás había estado  aquí. No ¿Cómo puede ser nuestra casa? En la casa están nuestros sillones. ¿Este es el  comedor? No, en nuestro comedor siempre había mucha gente, que se paraba a bailar y  escogía la canción en esa máquina. Que no, te digo, no me estoy confundiendo, este no es  nuestro comedor… no, no recuerdo ese libro… nunca me ha gustado estar sola… ¿En dónde  estamos? ¿Vamos a comer? Ya hace tiempo que no como y hasta ahorita no lo he necesitado.  No, no tengo hambre. En serio, no necesito comer… ¿Cómo le hago? ¿Sabes con qué se come esto? Yo no había comido esto antes. ¿Cómo la uso? Recuérdame otra vez su nombre,  se me olvida con facilidad. ¡Ah, sí! Cuchara, sí, sí, gracias. No puedo, ya no sé cómo usarla,  no, no recuerdo… un dolor constante nubla mi mente cuando… no, estoy segura que jamás  había estado aquí… ¿Que ya estoy olvidando… aquella canción con la que… ya hace tiempo  que no como. 

Oye, amor, ¿todavía recuerdas mi nombre? Creo que lo estoy olvidando. Siento que  soy un fantasma que se desvanece conforme llega el amanecer. Me pongo nerviosa cada vez  que no recuerdo las cosas, cada vez que las veo y no me resultan familiares, y te digo una cosa hay veces también donde te veo y no sé quién eres. Yo sé cada vez que te veo que eres mi esposo, pero hay días que parece como si estuviera viendo a alguien más, a alguien que no conozco. Por favor, perdóname si un día no sé quién eres o si no te hablo. Cada día las palabras me pesan más, amor, cada día es más difícil sacarlas, pero no quiero dejar de hablar. Avanza  cada vez más rápido, como el fuego que se esparce en el bosque. ¿Crees que algún día ya no te pueda decir lo que siento? ¿Crees que algún día me desaparezca de aquí, convertida en ese material grisáceo que nos muestra el pasar de los años?  

Siempre me ha gustado cómo tocas la guitarra, sí, ahora lo recuerdo. Regresó a mí  una memoria que se había marchado, una luz dentro de mi mente desierta y opaca. Por favor, sigue tocando, que recuerdo cuando estábamos jóvenes. Cuando en las noches tocabas para  mí hasta que me quedaba dormida y acariciabas gentilmente mi cabello. Por favor, sigue tocando,  que no quiero olvidar, por favor sigue, que no te quiero abandonar… ¿todavía recuerdas mi  nombre?… las palabras me pesan más… cuando en las noches… se me olvida con facilidad…  tengo miedo, abrázame y no me dejes ir. 

¿Por qué dejaste de tocar? ¿Dónde estás? ¡Amor! ¿Dóde… Dónde estás?… No the  veo, te he perdido… ¿Quién es ustes…? ¡Amot…! ¿Dne stath…? ¡Omoh! ¿Dd haa…? ¡Gho,  Gho…! ¿Dd… ethat…? ¡Dd…

Daniel Islas Chávez 2020