Este suplemento puede reducir el metano de los gases de las vacas y generar ingresos para los ganaderos

Londres (CNN Business) — Con más de 1.400 millones de vacas en el mundo, la ganadería es responsable de casi el 10% de todos los gases de efecto invernadero generados por la actividad humana.Una gran parte proviene del metano de los gases digestivos que emiten las vacas, pero un nuevo suplemento alimenticio podría reducir esas emisiones en un 30% en promedio, según sus creadores. Si todas las vacas del mundo consumieran este suplemento, la reducción de las emisiones podría equivaler a retirar más de 300 millones de coches de las carreteras de Europa.

El suplemento, desarrollado por la empresa suizo-británica Mootral, a base de extractos de ajo y cítricos, se mezcla con el alimento habitual del ganado y reduce las emisiones de metano en el equivalente a una tonelada de dióxido de carbono por vaca y año.

El suplemento se presenta en forma de gránulos que se mezclan con el alimento de las vacas dos veces al día.

La empresa convierte este ahorro en créditos de carbono, aprobados por Verra, un programa mundial de compensación voluntaria de emisiones de carbono, que se venden a empresas que quieren compensar sus emisiones.

Los ingresos de la venta de los créditos de carbono se devuelven a los ganaderos, subvencionando el gasto inicial del alimento para el ganado y fomentando que compren más, según explica el CEO de Mootral, Thomas Hafner, a CNN Business.

«Los créditos de carbono son una herramienta de estímulo importante para impulsar la adopción de tecnologías respetuosas con el clima», afirma Hafner.

Mercado agrícola

Brades Farm, en Lancashire, en el noroeste de Inglaterra, es la primera granja comercial que ha adoptado el programa de créditos de carbono de Mootral. Su rebaño, de 440 vacas lecheras, recibe el suplemento dos veces al día.

Los aditivos alimentarios ayudan a impedir que los microbios del estómago de las vacas produzcan metano, que suele producirse como subproducto de la digestión de material vegetal fibroso como la hierba.

Brades Farm se presenta como una empresa respetuosa con el clima, con el lema «menos gases de vaca» en sus cajas.

«Es difícil vivir de la ganadería, siempre hay cuentas que pagar», dice Joe Towers, que dirige la granja con su hermano Ed. «Los créditos de carbono son una verdadera oportunidad […] para compensar ese gasto para los ganaderos», afirma.

El suplemento alimenticio tiene un beneficio comercial extra para la granja. Al comercializar sus vacas como bajas en metano, los hermanos han encontrado un nicho de venta de leche de primera calidad a las cafeterías de Londres.

Los llamados «CowCredits» de Mootral no son baratos. Entraron en el mercado en abril con un costo de unos US$ 80 cada uno, y cada crédito compensa una tonelada de CO2.

Los sistemas de compensación forestal, en comparación, cuestan en promedio US$ 4 por tonelada de CO2, según la empresa de investigación Ecosystem Marketplace. Pero Hafner cree que hay demanda de créditos que ofrezcan una «reducción inmediata y verificada» de las emisiones, en lugar de los que prometen ahorros futuros que quizá no se produzcan.

Marcas etiquetan productos mostrando impacto climático 0:53

Ante la creciente presión de las empresas para que reduzcan su impacto climático, la demanda de compensaciones está creciendo.

Ecosystem Marketplace estima que el mercado mundial de compensaciones voluntarias tuvo un valor de US$ 320 millones, en 2019, más del doble de su valor, dos años antes. La Taskforce on Scaling Voluntary Carbon Markets, una iniciativa del sector privado, estima que podría crecer hasta más de US$ 50.000 millones, para 2030.

Hasta ahora, Mootral ha generado más de 300 CowCredits. Quiere crear 10.000 en el próximo año, y está tratando de conseguir una inversión de US$ 2,5 millones para ampliar sus operaciones.

Aumentar la escala

Pero hay desafíos. La cantidad de metano que reduce el suplemento alimenticio depende de la raza y el entorno de la vaca. Hasta ahora, Mootral solo ha realizado pruebas exhaustivas en las dos razas de la granja de Brades, pero Hafner afirma que tiene previsto realizar más estudios en distintas partes del mundo.

Las diferentes rutinas de alimentación del ganado vacuno y de las vacas lecheras suponen otro reto.

Las vacas lecheras suelen volver a casa todos los días para ser ordeñadas, por lo que es más fácil someterlas a una dieta estricta.

Aun así, Hafner confía en que Mootral encontrará una solución, y la empresa empezará pronto a hacer pruebas en un rancho de Texas con 12.000 reses.

Liam Sinclair, profesor de Ciencias Animales de la Universidad Harper Adams, en el Reino Unido, afirma que será necesario controlar los efectos del producto de Mootral a lo largo del tiempo, ya que existe el riesgo de que el cambio de dieta afecte a la digestión de la vaca, lo que podría reducir su tasa de crecimiento o su producción de leche.

«También es muy importante que el producto esté disponible y sea rentable en los países en desarrollo para que haya una reducción significativa de la producción de metano», añade.

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