Un muro viviente de 8.000 kilómetros pretende frenar el avance del mayor desierto del mundo

(CNN) — El desierto más grande del mundo está creciendo. En el último siglo, el desierto del Sahara se ha expandido más de un 10%, cubriendo ahora una superficie de más de 8,6 millones de kilómetros cuadrados y abarcando 11 países del norte de África.

La región del Sahel, un cinturón semiárido que actúa como zona de amortiguación justo al sur del desierto, es la más afectada. El agua, ya escasa, lo es cada vez más. La calidad del suelo se deteriora y la falta de vegetación provoca precariedad alimentaria. La ONU calcula que unos 135 millones de personas que dependen de estas tierras erosionadas están en peligro.

Pero un ambicioso plan, puesto en marcha por la Unión Africana en 2007, podría ayudar a frenar las arenas calientes del desierto del Sahara y proteger a las comunidades del Sahel.

En la próxima década, la iniciativa de la Gran Muralla Verde (Great Green Wall) espera restaurar 100 millones de hectáreas de tierra entre Senegal en el oeste y Yibuti en el este, creando un mosaico de árboles, vegetación, praderas y plantas de 15 kilómetros de ancho y 8.000 kilómetros de largo.

Después de haber tenido que lidiar con una financiación insuficiente e incierta, el proyecto recibió un gran impulso en enero: US$ 14.000 millones en nueva financiación de Francia, el Banco Mundial y otros donantes, que contribuyen con casi la mitad de los US$ 33.000 millones que la ONU estima necesarios para alcanzar el objetivo de 2030.

Si se completa en su totalidad, el muro tendrá más de tres veces la longitud de la Gran Barrera de Coral, actualmente la mayor estructura viva de la Tierra.

Avances para detener al Sahara con la Gran Muralla Verde

A nueve años de la fecha límite, aún queda mucho camino por recorrer. Hasta la fecha se han restaurado 4 millones de hectáreas de tierra, solo el 4% del objetivo global, aunque esta cifra aumenta a casi 20 millones de hectáreas si se cuentan las áreas fuera de las zonas oficiales de la Gran Muralla Verde.

Los países han ensayado diversas medidas de preservación, como la reforestación, la agrosilvicultura, la creación de terrazas y la estabilización de dunas de desierto (una técnica que impide el movimiento de la arena el tiempo suficiente para que se establezca la vegetación natural). También están tomando medidas para proteger el suministro de agua mediante la perforación de pozos y construyendo sistemas de riego.

Además de restaurar la tierra del desierto, la iniciativa espera proporcionar empleo y seguridad alimentaria a las comunidades locales.

Según los informes, Etiopía es el país que más ha restaurado hasta el momento, produciendo 5.500 millones de plantas y plántulas, y más de 150.000 hectáreas de tierras reforestadas y 700.000 hectáreas de terrazas, que en conjunto suponen una superficie más de cinco veces el tamaño de Londres.

«Nos ha llevado más de una década establecer los países y todas las estrategias», dice Elvis Paul Tangem, coordinador de la iniciativa de la Gran Muralla Verde en la Comisión de la Unión Africana. «Pero ahora ya sentamos las bases, vimos lo que ha funcionado y lo que no, y estamos en el camino para lograr nuestros objetivos».

Entre las mayores lecciones aprendidas está la importancia de la colaboración comunitaria, dice Tangem. «Volvimos a las comunidades de primera línea y examinamos exactamente sus necesidades, y los conocimientos y prácticas autóctonas que se han mantenido durante siglos», añade.

El valor de las comunidades

Sarah Toumi, una ecologista franco-tunecina que ha participado en la reciente recaudación de fondos para la iniciativa, está de acuerdo en que un proyecto tan ambicioso solo será posible si los residentes locales lo apoyan plenamente.

«Es muy fácil plantar un árbol, pero no es fácil cultivarlo», explica a CNN. «Es caro en las zonas áridas: hay que regarlo, hay que cuidarlo, hay que evitar que los animales se lo coman».

Toumi habla desde su propia experiencia tras fundar una organización llamada Acacias para Todos, cuyo objetivo es recuperar las tierras afectadas por la desertificación en Túnez. La organización ya plantó más de 700.000 acacias en la región, dice.

Incorporar a las comunidades a la iniciativa y demostrar el valor de la restauración ha sido vital para la sostenibilidad del proyecto. La organización de Toumi ayuda a enseñar a los agricultores a cosechar las hojas, los frutos y la goma de la planta para que puedan vivir de ella.

Además del objetivo de la Gran Muralla Verde de restaurar la tierra, también está el de crear 10 millones de puestos de trabajo en las zonas rurales. Hasta ahora se han creado 335.000, y el cultivo de frutas y productos forestales ha generado US$ 90 millones, según la ONU.

«Se trata de crear medios de vida sostenibles para la gente… para que puedan vivir en paz en sus ecosistemas y preservar sus tradiciones y conservar sus paisajes», dice Toumi.

Más que un muro físico, la iniciativa pretende crear un mosaico de árboles, arbustos y hierbas que se extienda por todo el continente.

Promover la paz

A medida que la población crece rápidamente en la región, la recuperación de la tierra combinada con la creación de empleo es cada vez más urgente. En todo el continente africano, más de la mitad de los 375 millones de jóvenes que se incorporarán al mercado laboral en los próximos 15 años vivirán en zonas rurales.

Si no hay trabajo para alguien en su comunidad debido a la desertificación y la degradación de la tierra, es probable que emigre, lo que podría desencadenar inestabilidad política en todo el mundo, afirma Monique Barbut, ex secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y enviada especial para la biodiversidad del presidente de Francia.

Al involucrar a 11 países, la iniciativa de la Gran Muralla Verde podría ayudar a unir a los líderes africanos, añade, «(devolviendo) la vida a esa región del mundo, lo que nos ayudará a estabilizar esa parte de África por motivos políticos».

Tangem está de acuerdo, señalando «el fuerte vínculo entre la gestión de los recursos naturales y la estabilidad política en la región». Una vez completada, la Gran Muralla Verde podría contribuir a proporcionar una solución basada en la naturaleza con un impacto global.

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Un plan puesto en marcha en 2007 podría ayudar a frenar las arenas del desierto del Sahara y proteger a las comunidades del Sahel.
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