Calentura sexenal prematura

Foto Nick Hillier en Unsplash


DE UN MUNDO RARO / Por Miguel Ángel Isidro

En alguna ocasión, un experimentado cronista deportivo me comentaba cómo identificar cuando un encuentro deportivo está rayando en la mediocridad.

“Cuando escuches a los comentaristas hablando del clima, de datos históricos o de la comida típica de la ciudad o país donde se lleva a cabo el partido, mejor cámbiale de canal, porque eso quiere decir que en la cancha no está pasando nada importante.

César Guerrero Rosas, a quien los compañeros conocíamos como “El César de los Deportes” era un profesional del periodismo deportivo. Nativo de Tampico, Tamaulipas, estudió comunicación con el único objetivo de abrazar con la mayor formalidad posible la disciplina que le apasionó desde niño: la crónica deportiva. 

Y mucho había de razón en las palabras del colega que lamentablemente hace algunos años se nos adelantó en el viaje, en conceptos que se pueden trasladar del terreno deportivo al político: cuando en la escena principal dejan de ocurrir cosas relevantes, llega el momento de abordar lo accesorio.

Pero vayamos por partes: no se trata de asegurar de manera arbitraria que un tema como la sucesión presidencial no es relevante. Por el contrario, en un país con una profunda tradición presidencialista como lo es México, la definición del personaje perfilado a suceder al actual poseedor de la primera magistratura marca una serie de referentes en el entorno político. Prácticamente, en México el sol se levanta y las gallinas ponen a la hora que indique quien resulte beneficiario (o beneficiaría) del ancestral e ineludible “dedazo”.

Y no se culpe a nadie: no ha sido ni la prensa “fifí”, ni “los conservadores” ni a los golpistas: ha sido el propio Presidente López Obrador quien ha puesto en el firmamento la escritura de su testamento politico; eso suponiendo que cumpla con su promesa de retirarse políticamente en 2024.

La sucesión en tiempos de la 4T tendrá sin duda elementos importantes a observar; sobre todo porque en términos reales durante el Mexico moderno los ciudadanos siempre han sido convidados de piedra durante el proceso. 

En los tiempos del PRI hegemónico, el la procesión era producto de una decisión unipersonal, que el propio mandatario en turno administraba en conocimiento a su círculo cercano.  Aunque existen leyendas urbanas y anécdotas palaciegas acerca del proceso, la realidad es que pocos conocen la realidad que se vivió en cada caso. Tal lejanía al sentir popular se convirtió en uno de los defectos de la dictadura priista.

Durante los dos sexenios del panismo no hubo un cambio radical en el procedimiento. Si. Embargo habría que señalar que durante años Acción Nacional supo llevar una disciplina interna que permitía a sus líderes y cuadros el control de las crisis internas. Todo ésto se descompuso y se corrompió durante el calderonismo, por lo que los amagues, renuncias y puñaladas traperas han cobrador la cuota al blanquiazul, que ahora padece de una grave pérdida de credibilidad y liderazgo, si es que alguna vez lo tuvo.

Aunque no ha ocupado la presidencia,  bien vale la pena reparar en lo que la ocurrido en los últimos años en el PRD, el repudiado padre del actual partido en el gobierno. Surgido como una amalgama de fuerzas progresistas, el perredismo se fue descomponiendo merced a la guerra fratricida entre sus tribus y la construcción de cacicazgos que lo convirtieron en un bizarro clon del priísmo más rancio. Para fortuna de quienes dirigen lo poco que queda del partido del sol azteca, son tan pocos sus activos que no les costará trabajo adherirse a cualquier alianza que les permita mantener con vida a ese cadáver insepulto en el que quedó convertido su partido.

La rampante mediocridad de la oposición y la todavía amplia popularidad del Presidente López Obrador pone los reflectores de la sucesión en la cancha de Morena. Sin embargo, se trata de una fuerza política aún en construcción, que no ha podido desarrollar un solo proceso interno de manera ordenada.

Encuestas, tómbolas, alianzas, herencias de sangre y todo tipo de triquiñuelas han caracterizado la designación de candidatos morenistas a los distintos cargos de elección popular por los que ha competido. De hecho, después de que Andrés Manuel López Obrador dejase la dirigencia nacional de su partido para convertirse (oficialmente) en candidato presidencial, Morena no ha sido capaz de concretar una elección formal de su dirigencia. A pesar de su arrastre popular, Morena carece de solidez institucional, y no ha podido evolucionar de ser un movimiento masivo a consolidarse como un verdadero político.

De tal suerte que, a cómo se ven las cosas, el peso de la sucesión presidencial caerá inevitablemente en las manos del Presidente, como en los tiempos de viejo PRI y del arcaico PAN. 

El propio mandatario ha alborotado la gallera enunciando media docena de nombres, y provocando que personajes como Ricardo Monreal levanten la voz por no estar aparentemente incluido en los ánimos del habitante de Palacio Nacional.

Se acaba de acomplejar apenas la primera mitad del sexenio, y en el ambiente ya flota el ánimo de la sucesión, como si en la agenda nacional no existiesen asuntos más urgentes qué atender.

Y desde ahora, la atención del respetable estará más enfocada en los dichos y hechos de los presuntos presidenciables, en cómo los trata en “aplausómetro” en cada evento público, y en los ataques que unos y otros se dediquen de manera abierta o velada. La cena de negros de cada sexenio se adelantó de manera inesperada.

Así que si usted espera atestiguar cuáles serán las estrategias del actual gobierno para superar los efectos de la pandemia (aunque el subsecretario López-Gatell nos la quiera vender como “prueba superada”), cuáles serán las acciones para combatir la violencia criminal o cómo se hará efectiva la lucha contra la corrupción… pues mejor cámbiele de canal, porque en la cocina de la 4T el caldo de la sucesión ya está en la estufa, y no tarda en aventar sus primeros hervores.

Un sexenio muy corto, sin duda.

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

La Bolonchona (México) / “La Calentura”

Papi Chulo & su Grupo Invisible (México-Canadá) / “Torito”

Sergio Arau y los Heavy Mex (México) / “Buenos para nada”

El Tri (México) / “El Peje-Atajo”

miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....

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