ANÁLISIS | En la otra epidemia de Estados Unidos, las muertes nunca terminan

(CNN) — En la otra epidemia de Estados Unidos, las muertes no cesan.

Al menos 150 personas murieron durante el largo fin de semana del Día de la Independencia en más de 400 tiroteos, a medida que se intensifica la violencia que coincidió con la reapertura de las principales ciudades. Los datos, recogidos por reporteros de CNN y el Gun Violence Archive, abarcan el periodo de 72 horas que va desde el viernes hasta el domingo, y el terrible balance del fin de semana del cumpleaños de Estados Unidos es casi seguro que aumentará.

En incidentes separados este fin de semana, un golfista murió de un disparo en su club de campo en Georgia. Ocho personas resultaron heridas después de que una discusión desencadenara un tiroteo en un autolavado en Texas. Dos personas murieron en un parque de Cincinnati, Ohio. Ningún lugar está fuera de los límites: ha habido tiroteos en tiendas de comestibles y en lugares de trabajo. Desde que comenzó el año, más de 22.500 estadounidenses han muerto en incidentes violentos con armas de fuego, incluidos 10.000 por homicidios y 12.000 por suicidios, según el Gun Violence Archive.

Este no es solo el verano de la liberación del covid-19. También es el verano de la violencia con armas de fuego.

En general, los índices de criminalidad en Estados Unidos han descendido en los últimos años, y ciudades como Nueva York son mucho más seguras que en los años ochenta, por ejemplo. Pero los temores de los viejos tiempos están empezando a volver. En lo que va de año, la violencia con armas de fuego en «Gotham» ha aumentado un 40% respecto al mismo periodo de 2020, con 767 tiroteos y 885 víctimas. Y eso que 2020 fue un mal año.

¿Qué ha desatado este estallido de horror? El costo económico y humano de la pandemia ha desestabilizado a las comunidades y ha aumentado la actividad criminal en algunas áreas. También se habla de que los meses de encierro pueden haber agudizado los problemas de salud mental y la rabia reprimida que con demasiada facilidad se convierte en violencia en las calles. Todas las explicaciones se ven exacerbadas por el hecho de que Estados Unidos está inundado de armas. Las ventas de armas de fuego se dispararon durante la pandemia y ahora están en niveles récord, hasta el punto en que existe una escasez de munición.

El presidente Joe Biden ha rogado a los legisladores que hagan algo, lo que sea, para detener los tiroteos. Pero no se está haciendo nada. Los legisladores ni siquiera se ponen de acuerdo sobre pequeñas reformas que amplíen la revisión de antecedentes para algunas compras de armas. El derecho a portar armas suele considerarse un principio fundacional del conservadurismo estadounidense, por lo que los republicanos casi siempre bloquean los cambios significativos en materia de armas de fuego, aunque estén lejos de anular ese derecho constitucional.

De hecho, muchos conservadores, que culpan de la oleada de muertes a los demócratas que desfinancian los presupuestos de la policía, argumentan que se necesitan aún más armas para que más estadounidenses puedan protegerse unos de otros.

Nota del editor: Este artículo fue extraído de la edición del 6 de julio de «Meanwhile in America» de CNN, el correo electrónico diario sobre la política estadounidense para los lectores de todo el mundo. Haz clic aquí para leer las ediciones anteriores y suscribirte.

Tiroteo EE.UU.

La violencia con armas de fuego es la otra epidemia a la que se enfrenta Estados Unidos, solo que en ella, las muertes no parecen detenerse.
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