El caso Cárdenas Palomino

POR: ARTURO RODRÍGUEZ

Ha caído uno de los mandos de seguridad más temibles de este siglo, el brazo derecho de Genaro García Luna, actualmente preso en Estados Unidos por vínculos con la delincuencia organizada.

          Y el episodio ocurre en el contexto de un país que va hacia la consulta para determinar si debe enjuiciarse o no a los expresidentes. La detención es importante por eso, pero también por el nivel de sus conexiones.

          Desde hace un año, Cárdenas Palomino enfrenta diferentes investigaciones relacionadas con delitos patrimoniales, es decir, cometidos durante el período en que fue funcionario de la secretaría de Seguridad Pública en los sexenios de Vicente Fox y de Felipe Calderón.

          Además, hay una orden de captura emitida en Estados Unidos por los mismos delitos que se le imputan allá a Genaro García Luna, esto es, vínculos con el crimen organizado.

          Fue detenido, acusado por tortura, pues el otrora poderoso jefe policiaco es clave en el esclarecimiento de un caso que inclusive tensó la relación diplomática de México con Francia, como lo es el de Florence Cazzes, la ciudadana francesa que fue detenida en México porque supuestamente era integrante de la banda de los Zodiaco, que se dijo encabezaba Israel Vallarta, quien sigue preso.

La implicación del detenido data del sexenio foxista, cuando se desempeñaba como jefe del grupo antisecuestros.

          El asunto es de especial importancia porque entronca no sólo con la irregularidad al más alto nivel, sino también con la connivencia del poder y los medios, habida cuenta del montaje que significó la transmisión televisiva del asunto y que ha mantenido bajo escrutinio y señalamiento público a Carlos Loret de Mola, el comunicador que recién se supo, será llamado a declarar por esos hechos.

          Pero no es todo: las relaciones de Cárdenas Palomino, por la vía familiar trascendieron al sexenio de Enrique Peña Nieto, pues era cuñado del consejero jurídico peñista, Humberto Castillejos Cervantes, uno de los hombres más influyentes y oscuros del sexenio pasado.

          Fue en dicho sexenio cuando Cárdenas Palomino se convirtió en un importante funcionario de Grupo Salinas, al asumir la dirección de Advantium Private Security Services, empresa de Ricardo Salinas Pliego especializada en espionaje y seguridad privada.

          Como ejecutivo de esa firma, fue responsable de firmar contratos de seguridad con el gobierno de Peña Nieto, una acción que contravenía desde 2013 la prohibición explícita de realizar negocios con el gobierno al salir de este.

          Así que hablamos de un policía de alto nivel, ampliamente relacionado con gobierno y sector privado que mete una punción a las cúpulas de poder político y económico, dada la información que posee y, por lo tango se convierte en una figura relevante si, para el caso de escalar las indagatorias sobre sexenios pasados, pero también por la amplísima red de protecciones que existen entre lo público y lo privado y lo delincuencial.

          Es posible que, pese a la gravedad y no prescripción, así como el interés de las víctimas, el asunto por tortura en este momento sea lo de menos para Luis Cárdenas Palomino. La clave está en la extradición y la causa estadunidense sobre delincuencia organizada que, como viene ocurriendo con García Luna, podría dejar a mucho poderoso mexicano expuesto y eventualmente, implicado.

Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).