La música pop, a estudio

DE UN MUNDO RARO / Por Miguel Ángel Isidro 

La música , como muchas otras expresiones del arte y la cultura, adquieren valores y significados diferentes cuando son sometidos al paso del tiempo.

A la música pop, por múltiples razones, se le atribuyen múltiples males de nuestra cultura contemporánea: desde la alienación de las juventudes, la imposición de modas con fines puramente mercadológicos, y la entronización de figuras populares a las que sin mayor mérito o talento se eleva a la categoría de “artistas”, cuando en todo caso se les debería tratar -según los puristas- simplemente como “celebridades”.

Más allá de los prejuicios, la música y la cultura popular contemporánea son en su conjunto un fenómeno que vale la pena analizar. Y es en este contexto que ésta semana les recomendamos acercarse a la serie documental This is pop (Esto es pop), producida por Netflix.

A lo largo de ocho episodios, la serie aborda desde una óptica periodística distintos episodios relacionados con la música y la cultura pop en los últimos setenta años, con una vasto material audiovisual de apoyo y una importante cantidad de entrevistas con músicos, cantantes, productores, promotores y periodistas especializados.

Se trata de una producción de origen canadiense encomendada a un equipo de seis directores bajo la coordinación de la productora Banger Films.  El guión fue elaborado por Del Crowe y Garfield Lindsay Miller, que contaron con la colaboración de un equipo de seis redactores y periodistas que realizaron trabajo de campo y entrevistas para la serie.

El fenómeno de las “boy-bands”, el uso de la tecnología en la producción musical; el posicionamiento de Suecia como una potencia mundial productora de exitosos artistas y hits  mundiales; el acercamiento entre la música pop y otros géneros musicales como el country norteamericano; el furor por el movimiento britpop de la década de los 90’s; la industria de los festivales musicales masivos; la música como expresión de protesta y activismo y la historia detrás de una de las más potentes fábricas de éxitos musicales de las décadas de los 50’s y 60’s constituyen en general el contenido de la serie.

Artistas como Boyz II Men, T-Pain, Benny Andersson (del grupo Abba), Willie Nelson, Shania Twain, Jack Cassidy (de The Jefferson Airplaine), Chuck D (de Public Enemy) y Andy Kim, entre muchos otros, nos relatan sus experiencias en la industria musical, desde una perspectiva que mezcla de manera objetiva y equilibrada las concepciones de arte e industria.

Por supuesto que el fenómeno de la música pop y su evolución no puede desprenderse del contexto social e histórico; habría que entender que el génesis de ésta industria no podría haber sido posible sin la ruptura contracultural generada en la época de la posguerra; la masificación del entretenimiento y la evolución de la tecnología. La música pop ha convivido y se ha retroalimentado de distintas corrientes y expresiones musicales a lo largo de éstas décadas: el rock and roll, el blues, el country y el folk; la música bailable de todo tipo desde el rockabilly hasta la música disco y el hip hop; enfrentó y terminó absorbiendo expresiones contraculturales como el hippismo, el punk y hasta el heavy metal, transformándolos en nuevas expresiones. Sin ésta simbiosis difícilmente habríamos conocido movimientos como el grunge, el post- punk o el movimiento gótico, entre muchas otras variantes. 

Para quienes aprecian la música, independientemente de ser seguidores del pop o de otras corrientes musicales, ésta serie representa una interesante oportunidad para conocer las entrañas de la industria, y para entender los múltiples retos que enfrentan artistas y bandas más allá de su respectivo proceso creativo. El éxito masivo no es exclusivamente producto de la sobre exposición mediática; si un producto musical no es capaz de generar emociones, difícilmente trascenderá hacia otras generaciones.

Atención especial merece el capítulo dos, dedicado al fenómeno de el Auto-Tune, una herramienta de procesamiento de audio creada a mediados de los noventas por el ingeniero norteamericano Andy Hilldebrand, quien como músico aficionado logró crear un algoritmo para el perfeccionamiento musical del sonido; que al ser utilizado en tracks o pistas de voz puede producir correcciones en la afinación de los cantantes. El uso y abuso de dicha herramienta da lugar a una interesante pieza que nos puede resultar muy útil para distinguir entre una composición genial y creativa o una simple estafa musical.

Resultaría interesante saber si en algún momento una compañía tan importante como Netflix podría realizar un ejercicio similar con la música pop generada en España y América Latina; más allá de la controversia que han generado otros productos como la serie “Rompan todo: La Historia del Rock en América Latina” (que ya hemos comentado en entregas anteriores), el acercarnos a las expresiones musicales contemporáneas representa una buena manera de entender nuestra realidad cultural.

Después de todo, ¿qué sería de nuestra memoria y nuestro legado como género humano si no fuera posible evocar su recuerdo con la ayuda de un puñado de canciones?

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

T-Pain (Estados Unidos) / “Bartender”

ABBA (Suecia) / “Gimne, gimme, gimme”

Blur (Inglaterra) / “Song 2”

The Archies (Estados Unidos) / “Sugar, sugar”

miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....