Foto Suea Sivilaisith en Unsplash

POR EDGAR ELVIRA

¿Para ti que es un club sandwich?

¿Una pelicua? ¿El nombre de un podcast? O simplemente un platillo perdido en la carta de un restaurante

Para mi este platillo es el delite de la soledad en tiempos de no contacto.

La realidad se volvió distópica desde hace tiempo y uno poco a poco va olvidando que siente estar de verdad acompañado.

Pero un club sándwich ha sido esa pequeña alegría que me ha reiniciado los sentidos y me ha trasladado a esos lejanos momentos de rose físico.

Este platillo se puede comer en los tres tiempos del día, un rebelde de la carta que siempre es opción para el indeciso, último remedio para el que no le quedó de otra y refugio para el que no le gusta arriesgar a probar cosas nuevas.

El club Sándwich está conformado por cuatro lados, escoges uno y seguirás rodeado. La única constante de este platillo es que deben ser piezas triangulares, la manera en que lo pueden organizar es de libre albedrío.

Al comer la primera parte no te sientes solo, pues sigues teniendo tres a tu alrededor.

Con rapidez levantas el segundo bocado y empiezas a sentir una especie de vacío en el plato. Esta sensación es parecida al momento en el que sabes que te alejaste para siempre de alguien y no volverá.

Con cautela haces una pausa para ir por el tercero en turno y te haces una pregunta al aire …

¿Hasta cuando terminará esto ?

Te refugias en su sabor, te cobijas en su textura y saboreas las últimas migajas de ese pan perfectamente tostado.

Ahora quedas frente a frente con un solo elemento. Es como mirarte al espejo, eres tu propio acompañante, el único que te ha seguido paso a paso, que te vio llorar aquella vez que sabías que no la verías de nuevo, que te vio en el momento en el que pensaste que no volvieras a ver a tu familia por una enfermedad, el que te vio en un momento de jubilo rodeado de mucha gente, saltando y escuchando tu canción favorita…

En un acto de valentía, tomas la última pieza del sándwich. Una sensación de tranquilidad te recorre los brazos y en ese preciso momento pasa por tus ojos esa imagen de la última vez que estuviste afuera.

El plato está vacío, no hay más, pero con eso basta.


Edgar E.F

(Julio 1995) 

Profesor de secundaria de la materia de Historia y egresado de la misma carrera. Aún con muchas incógnitas para el futuro, resulta terapéutico escribir sobre cualquier cosa, pues  al final podría convertirse en un testimonio de esta época de cambio. 

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