El arte como denuncia: Selva, pintora feminista

Fotografía: Oscar Arzate Cabrera.

Por: Jorge Luis Terreros Sánchez

Para hablar sobre el papel de una de las expresiones del arte con más influencia en la sociedad como un medio de denuncia, la pintora Liz Orozco, también conocida como “Selva” por el seudónimo con el que firma sus pinturas, aporta un punto de vista desde su cotidianidad e ideología.

Liz Orozco es estudiante de la licenciatura en Sociología de la Universidad Autónoma del Estado de México, tiene 22 años, radica en el municipio de Huehuetoca y pinta desde hace dos años y medio. Sus obras van desde pinturas sobre óleo hasta murales que se pueden ver en municipios de la periferia en la zona norte del Estado de México. 

Fotografía: Oscar Arzate Cabrera.

A propósito del proceso creativo, sus obras  “surgen de manera espontánea, a veces no lo pienso, siempre tengo la necesidad de pintar, a veces no lo pienso mucho… consigo los materiales y a ver qué sale. En general, me gusta escuchar música, busco imágenes y referencias para buscar un concepto que quiero transmitir. Por ejemplo, en el mural anterior el objetivo era empoderar a las morras que pasaban por ahí, pero en cada obra es diferente, cuando hago murales lo más difícil es conseguir los materiales ya que soy estudiante y por el momento no puedo gestionar solita mis proyectos” —Ríe y pausa— “Hay veces que es tardado, pueden pasar meses para terminar una obra”.

En cuanto a las motivaciones que hay detrás de la futura socióloga hay distintas razones: “Para mí, empezar a pintar al principio fue terapéutico, fue una forma en la que pude expresar lo que sentía como una profunda tristeza en mí y en mi cuerpo; fue una forma de sanarme. Cuando empecé a ser más consciente de la situación que viven las mujeres en México quise darle el significado de denuncia sobre la violencia que vivimos, los feminicidios, las injusticias que vivimos las mujeres en este país. Pintar me ha dado la fuerza para seguir mi camino y representar las cosas que son importantes e intentar cambiar, mostrar diferentes narrativas. Por ejemplo, pintar pieles morenas es representar lo que para mí es común, mi madre, mis amigas, mis hermanas y yo somos de piel morena. Aunque salgo a la calle y veo que todas somos de piel morena, en el arte veo representadas a mujeres blancas, por eso yo trato de cambiar un poquito eso para demostrar que también las mujeres morenas somos bellas y somos válidas. En general todas las mujeres somos valiosas, pero me gusta darle más peso a las cosas que no se les ha dado mucha importancia y apenas se están comenzando a visibilizar. En resumen, pintar es un acto de rebeldía para romper con las normas estéticas y sociales que se supone deberíamos seguir y romper con la condición de clases que vivimos en el Estado de México que no tenemos el mismo acceso a la cultura como la tienen en las ciudades.

Fotografía: Oscar Arzate Cabrera.

 Selva, reconoce el valor que tuvo el movimiento artístico conocido como muralismo que tiene su origen en México; sin embargo, una de sus influencias está en el trabajo de los artistas urbanos: “Porque la forma en la que yo tengo acceso al arte desde mi condición de clase y del contexto en el que vivo es viendo los murales de mi colonia en el mercado y en las calles de mi barrio. Ellos me inspiran mucho, me gusta mucho lo que plasman porque son realidades con las que me siento identificada a diferencia de los muralistas más reconocidos en la historia del país que si bien si plasmaban una realidad del país, a lo mejor no era algo que sintieran tanto porque no vivieron la pobreza o cuestiones de vulnerabilidad social.  La mayoría de los artistas que veo tienen un concepto abstracto, psicodélico y muy de barrio que tiene que ver con la cultura urbana, me gusta mucho consumir su arte. 

Otra de sus influencias como artista en un pintor contemporáneo que, a pesar de no ser muralista, orienta a la pintora en sus creaciones: “Fabian Chaires, a lo mejor lo recuerdan por el cuadro del Zapata gay, he seguido mucho su obra y creo que es un artista que debería ser mucho más conocido en el país, aunque ya lo es a nivel internacional, acá no se le está dando la importancia que se merece. Él me inspira mucho porque se basa en romper estos cánones estéticos y muestra a hombres morenos con las facciones y las corporalidades del típico hombre mexicano y juega con el estigma de las personas gays, así como hombres y mujeres trans”.

Una de las frases que se puede ver en uno de sus murales es: «Queremos caminar libres y sin miedo». A propósito de ese mural, Liz comenta: “Escribí esa frase para que cualquier mujer que la leyera se sintiera identificada para empoderarla y que sus pasos sean más fuertes, con valentía; nos han enseñado que cuando vivimos una situación de abuso en la calle no hagamos nada al respecto, porque la mayoría de hombres que hacen eso es porque piensan que las mujeres son débiles y no me dirá nada, al contrario. Esa frase es para hacer consciencia a todas las personas que no es justo que las personas tengamos que vivir con miedo cada que salimos de casa o vamos a la escuela. En un mundo normal todas tendríamos el derecho de caminar solas, libres y sin miedo”. 

Para ella, las luchas feministas y en específico el mural como denuncia en los espacios públicos es muy importante debido a que: 

“a las mujeres muchas veces nos niegan la oportunidad de sobresalir en lo que hacemos, me queda mucho camino por recorrer pero es algo mío y me siento satisfecha. Estoy enfocada en mis proyectos y es, justamente, lo que me ha dado l lucha: reconocerme capaz, autónoma y valiente para afrontar lo que tenga que afrontar”.   

Mural hecho por la colectiva Mirlas del Valle en Teoloyucan, Estado de México.  Fotografía: Liz Orozco

Una de las discusiones que han estado presentes en la opinión pública es la pregunta ¿Se puede separar a la persona del personaje?, al respecto, Selva piensa que “no, obviamente no, todo lo que hacemos y cómo lo hacemos tiene que ver en cómo nos conformamos como persona. Claro que cada artista tiene una forma muy especial de ver las cosas pero yo creo que en el contenido de la obra se puede ver la condición de clase de la  persona, cómo se formó, si es que  tuvo el privilegio de asistir a una escuela de arte o si no la tuvo también se nota, por ejemplo en el caso de los artistas urbanos. Yo no me veo pintando otro tipo de cuadros o representando otro tipo de cosas en mis cuadros porque son las cosas que yo como persona considero significativas y tiene que ver con cómo vivo y cómo me relaciono con las personas y las situaciones que me rodean”.

La artista mexiquense tiene proyecciones a futuro e intenciones para el legado de su obra relacionadas con la sociedad y las futuras generaciones:me gustaría dejar una huella de lo que se vivió en el país, porque es un movimiento histórico lo que estamos viviendo y yo no sé si en treinta años el movimiento siga con tanta fuerza o tal vez ya hay cambiado la realidad de las mujeres  —ojalá que sí, me gustaría ver lo que hice y decir que en ese momento era completamente necesario que se representara lo que estábamos viviendo para darle más fuerza a las mujeres. También lo hago por las niñas, porque para mí, para mis hermanas, mi mamá o las mujeres mayores será difícil que cambiemos la realidad que vivimos; este movimiento necesita durar muchos años más y lo que estamos haciendo ahorita dé frutos para las niñas con la intención de que no tengan que vivir lo que yo y las mujeres de mi generación vivimos”.

Selva, es una artista que, a través de las expresiones artísticas como la pintura y el muralismo, en poco tiempo pero con dedicación, esfuerzo, sororidad y corazón le grita al mundo con su arte que la periferia existe porque resiste.