La importancia de llamarse Diego

DE UN MUNDO RARO / Por Miguel Ángel Isidro

Digámoslo de una vez: si algo describe a carta cabal el estado actual de la sociedad mexicana es la palabra polarización.

Por supuesto que la confrontación  entre distintos sectores sociales no es algo nuevo en nuestro país. La religión, las condiciones socioeconómicas, la política o la diversidad sexual son tan sólo alguno de los temas que cotidianamente nos confrontan y nos friccionan. En resumidas cuentas: a los mexicanos ningún chile nos embona.

Y es precisamente en este marco de ideas que quiero hacer referencia a la reciente aparición de la serie titulada Todo va a estar bien, dirigida y creada por el actor y cineasta mexicano Diego Luna, y que ha sido estrenada por la plataforma Netflix.

La producción nos relata la historia de Julia y Ruy (interpretados por Lucía Uribe y Flavio Medina), un matrimonio promedio de la clase media de la Ciudad de México, que se enfrenta al dilema de tratar de sobrellevar una vida en común, a pesar de ya no tener relación como pareja, para tratar de ofrecer estabilidad emocional a su única hija, Andrea (fabulosamente interpretada por la pequeña Isabella Vásquez).

A partir de ésta premisa, se desarrolla una trama de comedia romántica, que entremezcla diversas ideas sobre el amor, la familia, la vida en pareja, la sexualidad y el estado de estrés permanente en el que vive la clase media mexicana. Parafraseando al cantautor español Chiquetete en su tema más popular en México, con lastimoso falsete: “Ésta cobardía de vivir al día”…

No es necesario lanzar alerta de spoilers, porque la historia simplemente no cuenta nada. No avanza ni pretende resolver nada. Se conforma con pretender ser un retrato del estilo de vida, los vicios y virtudes de la sociedad mexicana de nuestro tiempo. Espero sinceramente que ésta producción no llegue a caer en manos de alguna inteligencia extraterrestre… porque se darían cuenta de lo patéticos que podemos llegar a ser los mexas en ésta sociedad “motherna”.

El actual auge de las plataformas digitales nos enfrenta a un problema recurrente en las series producidas en México: a ciertos espectadores nos parece que se trata de proyectos que originalmente fueron pensados para ser realizados como películas, pero que para meterse en la lógica actual del mercado del entretenimiento digital, son estirados de manera descarada e innecesaria para convertirlas en culebrones insufribles. Historias que perfectamente podrían ser relatadas en un producto audiovisual de hora y media-dos horas, terminan siendo prolongados con la misma firmeza argumental y consistencia de un delicioso chicle Motita sabor plátano (madres, ya me delató la edad).

Aún así, vale la pena decir que Todo va a estar bien tiene un poquito para todos los gustos: a la mujer “luchona” e independiente que se abre paso en la jungla de los profesionistas urbanos; al papá “buena ondita” enfermo de adolescencia permanente que subsiste gracias a sus ocurrencias, su cinismo y su involuntaria comicidad; los personajes representativos de la diversidad sexual que nos regalan siempre el pretexto perfecto para el discurso de lo “políticamente correcto”; ricachones bobos pero simpáticos que inexplicablemente tienen éxito económico a pesar de no mostrar mucha brillantez mental y toda una pléyade de personajes “del pueblo” que inevitablemente son retratados de manera paternalista y condescendiente. En efecto, son “pobres, pero chistosos y de buen corazón”. Al mejor estilo de la sagrada trilogía de Pepe El Toro, santo patrono de los chilangos que hablan “cantadito”.

Una protagonista formidable que no aparece en los créditos de ésta producción, y que sin duda se lleva parte de los mejores momentos de ésta producción es, sin duda, la Ciudad de México. Multitud de postales chilangas que despiertan la nostalgia entre quienes nacimos, vivimos o hemos visitado la sobrepoblada Ciudad Monstruo, o que seguramente podrían generar en los habitantes de otras latitudes el deseo o la curiosidad por visitar y conocer la capital azteca.

Paralelamente, el perfil personal y psicológico de Ruy, el protagonista masculino, como colaborador de una emisora radiofónica, nos brinda el pretexto ideal para otro de los escasos puntos brillantes de ésta serie: su alucinante carnet musical. Los espectadores mayores de 30 años encontrarán una deliciosa selección de distintos estilos de música contemporánea-sobre todo rock independiente hecho en México y Latinoamérica- que resultan de cierto alivio para digerir la trama. Es como si alguien con un sentido totalmente cool de la música hubiese sido contratado para musicalizar un prolongado episodio de La Rosa de Guadalupe o Cómo dice el dicho…. Producciones con el innegable sello del “multiverso Televisa”.

Resultaría interesante saber qué habría pasado con ésta producción si no tuviera el respaldo de Diego Luna, un actor reconocido a nivel internacional, y cuyas credenciales en el terreno de la dirección y producción lo han entronizado como símbolo del Mexico “progre”, irreverente, transgresor, pero a la vez “buena ondita”.

Regresando al asunto de la polarización, es importante advertir que la trama y personajes de ésta serie le darán motivos suficientes para estar a favor de una cosa u otra. Bueno, hasta el concepto tan manoseado de la “transformación” de México tiene una presencia cuasi subliminal en la trama. Así que el espectador tendrá múltiples motivos para encabronarse, identificarse o sentirse tomado en cuenta. 

No se trata de ser un amargado. Pero, si como lo dijo en una entrevista reciente el propio Diego Luna, produjo ésta serie para mandar un mensaje a sus hijos, pues… podría haber organizado una cena familiar, o un episodio sin cámaras de su serie Pan y Circo y asunto arreglado.

Todo va a estar bien está disponible en Netflix. No la voy a calificar, usted revísela y fórmese su propio criterio. Pero no se clave en la necesidad de sentirse aleccionado.

“Por mi raza hablarán… los charolastras”.

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA

(Algunos de los temas que aparecen en el score de ésta serie)

Jessy Bulbo (México) / “Maldito”

Los Saicos (Perú) / “Demolición”

Juniore (Francia) / “Ah bah d’accord”

“Amor sin fin” Adanowsky / (México)


miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....