Comercio, submarinos alemanes y un cambio cultural: América Latina en la Segunda Guerra Mundial

(CNN Español) — Desde Europa hasta Asia, pasando por el Norte de África, el Atlántico y el Pacífico, la Segunda Guerra Mundial sacudió prácticamente a todos los rincones del mundo entre 1939 y 1945, dejando un saldo de decenas de millones de muertos y generando profundos cambios en los países que intervinieron. Pero los efectos también se sintieron en América Latina, una región que parecía separada por decenas de miles de kilómetros.

Primero, los hechos: así fue la Segunda Guerra Mundial

La guerra, iniciada el 1 de septiembre de 1939, enfrentó a la coalición de las potencias del Eje, formada por Alemania, Italia y Japón –y a la que luego se unirían Bulgaria, Hungría, Rumanía, Croacia, Eslovaquia y, temporariamente, Finlandia– y a los aliados liderados por Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña (incluyendo Canadá y Australia) y China y, que finalmente se impusieron. Alemania se rindió el 7 de mayo de 1945, y Japón lo hizo el 2 de septiembre del mismo año a bordo del acorazado USS Missouri en la bahía de Tokio, poniendo fin al conflicto.

El número final de muertos ha sido muy difícil de calcular desde el fin de la guerra. De acuerdo con el Centro Robert Schuman, que forma parte de la Unión Europea, entre 62 y 78 millones de personas habrían muerto en el conflicto incluyendo militares y civiles. El Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial, en EE.UU., estima unos 60 millones muertos, mientras que la Agencia Federal para la Educación Cívica de Alemania (BPB) estima entre 60 y 70 millones.

2 de septiembre de 1945: El general Douglas MacArthur, comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas, acepta el documento de rendición incondicional firmado por Yoshijiro Umezu, comandante del ejérctio de Japón, a bordo del USS Missouri en la bahía de Tokio. (Crédito: Keystone/Hulton Archive/Getty Images)

Instituciones como el Museo del Holocausto de EE.UU. calculan además que murieron unos seis millones de judíos en campos de concentración montados por los nazis durante la guerra, donde también murieron cientos de miles de gitanos y personas con discapacidades mentales o físicas.

¿Qué ocurrió en América Latina?

Los países latinoamericanos se declararon neutrales al inicio de la guerra, que lentamente comenzó a llegar a estas costas e impactar en sociedades divididas en el apoyo a ambos bandos.

«La neutralidad oficial durante la mayor parte de la contienda coexistió con la movilización activa de la sociedad, que tomó partido tempranamente y discutió intensamente la posición que le correspondía adoptar al país en esas circunstancias», dijo a CNN María Inés Tato, doctora en historia y coordinadora del Grupo de Estudios Históricos sobre la Guerra en la Universidad de Buenos Aires, sobre la situación en Argentina.

«La guerra puso así de manifiesto los estrechos vínculos de todo orden (culturales, económicos, demográficos) que ligaban a la Argentina con la Europa en guerra», dijo.

Muchos países de la región se beneficiaron económicamente durante el conflicto al ampliar su comercio con las potencias aliadas, especialmente vendiendo materias primas y alimentos, aunque también se generaron grandes caídas en las importaciones provenientes de países en guerra, como observa la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Los ataques de submarinos alemanes contra barcos de bandera de países latinoamericanos fueron usuales durante la guerra.

Además, el comercio convirtió incluso a las marinas mercantes neutrales en blanco de los submarinos alemanes, que hundieron numerosos buques brasileños, colombianos, mexicanos, venezolanos y argentinos, entre otros.

«A partir de 1939, la política exterior comenzó a adquirir un lugar central en la agenda pública argentina, en la medida en que este conflicto global fue interpretado en clave de política interna», dijo Tato. «La opinión pública se polarizó entre quienes propiciaban romper relaciones con el Eje (los denominados rupturistas) y quienes continuaban apoyando la neutralidad».

«La guerra proporcionó referentes, argumentos y lenguajes que, reapropiados y reinterpretados localmente, legitimaron alineamientos políticos y proporcionaron una nueva dinámica a las luchas partidarias internas», señaló.

La entrada de Estados Unidos en el conflicto, que tuvo lugar en 1941 tras el ataque japonés en Pearl Harbor, comenzó una seguidilla de declaraciones de guerra contra el Eje en la región. Costa Rica y Panamá, cuyo canal era de importancia estratégica para los aliados, fueron los primeros en hacerlo, al mismo tiempo que EE.UU.

Los países latinoamericanos declaran la guerra

México y Brasil declararon la guerra a los países del Eje en 1942, y Colombia declaró un estado de beligerancia en 1943, en todos estos casos luego del hundimiento de sus cargueros por parte de submarinos alemanes. Bolivia también declaró la guerra en 1942.

Soldados de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB) de camino a Italia en un buque militar estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, en 1944. (Crédito: FPG/Hulton Archive/Getty Images)

En muchos de estos casos las declaraciones estuvieron acompañadas por el congelamiento de activos alemanes en estos países y medidas contra los ciudadanos alemanes, como en el caso de Colombia, y de movilizaciones de tropas, como ocurrió en Brasil y México.

«Estar tan cerca de EE.UU. necesariamente marcó y ha marcado la historia de México. Es una cuestión geopolítica que va jugar siempre un factor», dijo a CNN Veka Duncan, historiadora y autora del libro “Cara o Cruz. Lázaro Cárdenas”.

«En el caso de México el barco Potrero del Llano fue torpedeado por los alemanes, este hecho va a llevar a México a participar y tener una intervención militar en la Segunda Guerra Mundial», dijo Duncan, recordando el accionar del escuadrón 201, el cual «no cambió el rostro del ejército mexicano, fue un dato anecdótico», en su opinión.

«Lo significativo es que México tiene esta clara línea diplomática de neutralidad –la Doctrina Estrada–. Desde la constitución de 1917 México respeta la soberanía y autodeterminación de los pueblos, pero éste es un momento en el que no puede continuar con esta doctrina y decide involucrarse», agrega.

Veterano de 100 años de edad recorre EE.UU. 1:26

Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Argentina y Chile comenzaron a romper relaciones con el Eje a partir de 1942, pero quienes declararon la guerra lo hicieron en su mayoría a partir de 1945, cuando ésta ya estaba en fase final y luego de que los países de la región firmaran el Acta de Chapultepec, piedra fundacional de lo que sería la Organización de los Estados Americanos.

Argentina estuvo entre los países que dejó tardíamente de lado su posición de neutralidad, que mantuvo durante cuatro de los seis años que duró el conflicto. Buenos Aires solo rompió relaciones con Alemania y Japón el 26 de enero de 1944 y les declaró la guerra el 27 de marzo de 1945.

La Batalla del Río de la Plata: la primera de la Segunda Guerra Mundial

La primera batalla naval de la Segunda Guerra Mundial no tuvo lugar frente a los blancos acantilados de Dover, en Inglaterra, ni en el gélido Mar del Norte. Ocurrió en Sudamérica y frente a las costas de Uruguay, el 13 de diciembre de 1939.

El acorazado alemán Graf Spee, comandado por el capitán Hans Langsdorff, llevaba meses atacando en el Atlántico a cargueros que transportaban materias primas hacia Inglaterra hasta que dio con una flota británica compuesta por los cruceros Exeter, Ajax y Achilles.

17 de diciembre de 1939: El acorazado alemán Graf Spee se hunde en el puerto de Montevideo. (Crédito: Central Press/Getty Images)

Tras una corta pero salvaje lucha en el Río de la Plata, el Graf Spee se internó –averiado– en el puerto de Montevideo, pero al no poder realizar las reparaciones necesarias fue hundido por su propia tripulación, que resultó luego internada en Uruguay y Argentina.

«La Batalla del Río de la Plata mostró el alcance global de la Segunda Guerra Mundial y la acercó al público argentino», dijo Tato a CNN. «La prensa siguió atentamente los avatares del combate naval y manifestó su preocupación por sus eventuales implicancias para la neutralidad de la Argentina».

«El combate tuvo un impacto más directo en Uruguay, desde cuyas costas habían podido observarse algunas maniobras, y la voladura y el ulterior hundimiento del Graf Spee», señaló

«En Argentina el interés en este episodio aumentó con la llegada al puerto de Buenos Aires de los tripulantes y con el posterior suicidio de su capitán, Hans Langsdorff. Alojados temporalmente en el Hotel de Inmigrantes, los marinos germanos fueron trasladados a diferentes puntos de nuestro territorio, donde permanecieron internados hasta el final de la guerra», dijo Tato.

Cambios culturales en México

Para Duncan, investigadora e historiadora del arte, el impacto en lo político y militar de la guerra en México fue mínimo, especialmente en comparación con los efectos que tuvo en el plano cultural.

Ex miembros del escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Mexicana que lucharon con los aliados por la liberación de Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial, participan en un desfile para celebrar el 60 aniversario de los hechos, a lo largo del centro de la Ciudad de México el 02 de mayo de 2005. (Crédito: OMAR TORRES/AFP via Getty Images)

«En lo artístico es donde vamos a ver el impacto de la Segunda Guerra Mundial en México, porque esta neutralidad le permite a México una cosa muy bondadosa de recibir refugiados y poder participar en diálogos diplomáticos», dijo.

Luego de la Guerra Civil Española (1936-1939), durante la cual el gobierno de Lázaro Cárdenas ya había adoptado una política de asilo político, aumentó la cantidad de personas arribando al país, señala Duncan, en esta ocasión escapando la nueva guerra en Europa.

«Desde que empiezan los fascismos en Europa, vamos a ver que van llegando muchos refugiados, sobre todo españoles, pero también judíos alemanes, y para cuando estalla la guerra ya se ha corrido la noticia en toda Europa que México acepta a los refugiados, y va a comenzar una de las migraciones mas importantes», explica.

Recorre virtualmente la casa de Leonora Carrington 2:02

Entre estos arriban al país numerosos artistas e intelectuales, como las pintoras Remedios Varo y Leonora Carrington, los poetas Benjamin Péret y Alice Rahon, y el escultor Mathias Goeritz, entre otros.

«Eso va a generar un impacto más tangible en la cultura mexicana y la vida cotidiana. Llegan con todas las ideas de las vanguardias europeas en la cabeza, van a influenciar cuestiones artísticas y arquitectónicas: los movimientos de los años 60 no tienen sentido si no entiendes la llegada de estas vanguardias».

El funeral de los marineros del Graf Spee muertos en batalla, en Montevideo, Uruguay, el 23 de diciembre de 1939. El comandante del buque Hans Langsdorff está con uniforme blanco. (Crédito: Keystone/Hulton Archive/Getty Images)

«El impacto y la experiencia de la guerra en México va a ser cultural», dijo.

Duncan destacó también el impacto económico generado por la entrada de Estados Unidos en la guerra, que derivó en una mayor demanda de trabajadores mexicanos –por la partida de estadounidenses al frente–, y de productos culturales mexicanos –por la reconfiguración de las industrias–, como el cine, que vivió una era de oro, de la mano de actores como Pedro Infante o María Felix.

«México se vuelve una especie de producto para EE.UU., y eso va a generar un desarrollo y boom modernizador en todos los sentidos. También se va a americanizar la vida en México. Cosas que suenen triviales pero muestran una cambio cultural importante: refrescos, electrodomésticos. Cambios muy importantes a nivel social», señala.

Combatientes latinoamericanos

Constituida en 1943 bajo el mando del general de división João Batista Mascarenhas de Morais, la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB) fue enviada en julio de 1944 al teatro de operaciones del Mediterráneo, de acuerdo con la Fundación Getulio Vargas.

En total, 25.000 soldados brasileños viajaron a Italia para participar en los combates contra las tropas alemanas, que desde el armisticio italiano de 1943 ocupaban el país.

Soldados de la Primera División de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (BEF o FEB) marchan frente al Castel Nuovo en Nápoles, poco después de su llegada a Italia durante la Segunda Guerra Mundial, alrededor de 1944. (Crédito: FPG/Hulton Archive/Getty Images)

Pelearon junto el 5to ejército estadounidense en batallas como Monte Castello, Castelnuovo y Montese, y al final de la guerra 454 soldados brasileños habían muerto.

México, por su parte, participó de la guerra con el envío del Escuadrón 201, una unidad de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana compuesta por unos 300 pilotos y mecánicos, de acuerdo con información del gobierno de México.

Los militares mexicanos viajaron a Estados Unidos en julio de 1944, donde recibieron adiestramiento en el uso de los cazas Republic P-47 Thunderbolt, y en marzo de 1945 fueron enviados a las Filipinas y Formosa (Taiwán) para participar de los combates contra Japón.

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Entraron en acción en junio, realizando 96 misiones de apoyo a fuerzas de tierra. Al final del conflicto habían muerto 10 militares mexicanos: cinco en combate, cuatro en entrenamiento y uno por enfermedad.

Además de estas dos participaciones oficiales, hubo además sudamericanos que se ofrecieron voluntarios para combatir en las fuerzas aliadas.

«Un número indeterminado de argentinos se enrolaron como voluntarios al servicio de alguno de los ejércitos en lucha. Se calcula que los que sirvieron a las fuerzas aliadas rondaron los 5.000, siendo especialmente célebres los voluntarios que se unieron a la aviación y a la armada británicas, cuyas historias de vida se están recuperando en los últimos años», señaló Tato.

América Latina
Segunda Guerra Mundial

(CNN Español) — Desde Europa hasta Asia, pasando por el Norte de África, el Atlántico y el Pacífico, la Segunda Guerra Mundial sacudió prácticamente a todos los rincones del mundo entre 1939 y 1945, dejando un saldo de decenas de millones de muertos y generando profundos cambios en los países que intervinieron. Pero los efectos también se sintieron en América Latina, una región que parecía separada por decenas de miles de kilómetros.

Primero, los hechos: así fue la Segunda Guerra Mundial

La guerra, iniciada el 1 de septiembre de 1939, enfrentó a la coalición de las potencias del Eje, formada por Alemania, Italia y Japón –y a la que luego se unirían Bulgaria, Hungría, Rumanía, Croacia, Eslovaquia y, temporariamente, Finlandia– y a los aliados liderados por Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña (incluyendo Canadá y Australia) y China y, que finalmente se impusieron. Alemania se rindió el 7 de mayo de 1945, y Japón lo hizo el 2 de septiembre del mismo año a bordo del acorazado USS Missouri en la bahía de Tokio, poniendo fin al conflicto.

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El número final de muertos ha sido muy difícil de calcular desde el fin de la guerra. De acuerdo con el Centro Robert Schuman, que forma parte de la Unión Europea, entre 62 y 78 millones de personas habrían muerto en el conflicto incluyendo militares y civiles. El Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial, en EE.UU., estima unos 60 millones muertos, mientras que la Agencia Federal para la Educación Cívica de Alemania (BPB) estima entre 60 y 70 millones.

2 de septiembre de 1945: El general Douglas MacArthur, comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas, acepta el documento de rendición incondicional firmado por Yoshijiro Umezu, comandante del ejérctio de Japón, a bordo del USS Missouri en la bahía de Tokio. (Crédito: Keystone/Hulton Archive/Getty Images)

Instituciones como el Museo del Holocausto de EE.UU. calculan además que murieron unos seis millones de judíos en campos de concentración montados por los nazis durante la guerra, donde también murieron cientos de miles de gitanos y personas con discapacidades mentales o físicas.

¿Qué ocurrió en América Latina?

Los países latinoamericanos se declararon neutrales al inicio de la guerra, que lentamente comenzó a llegar a estas costas e impactar en sociedades divididas en el apoyo a ambos bandos.

«La neutralidad oficial durante la mayor parte de la contienda coexistió con la movilización activa de la sociedad, que tomó partido tempranamente y discutió intensamente la posición que le correspondía adoptar al país en esas circunstancias», dijo a CNN María Inés Tato, doctora en historia y coordinadora del Grupo de Estudios Históricos sobre la Guerra en la Universidad de Buenos Aires, sobre la situación en Argentina.

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«La guerra puso así de manifiesto los estrechos vínculos de todo orden (culturales, económicos, demográficos) que ligaban a la Argentina con la Europa en guerra», dijo.

Muchos países de la región se beneficiaron económicamente durante el conflicto al ampliar su comercio con las potencias aliadas, especialmente vendiendo materias primas y alimentos, aunque también se generaron grandes caídas en las importaciones provenientes de países en guerra, como observa la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Los ataques de submarinos alemanes contra barcos de bandera de países latinoamericanos fueron usuales durante la guerra.

Además, el comercio convirtió incluso a las marinas mercantes neutrales en blanco de los submarinos alemanes, que hundieron numerosos buques brasileños, colombianos, mexicanos, venezolanos y argentinos, entre otros.

«A partir de 1939, la política exterior comenzó a adquirir un lugar central en la agenda pública argentina, en la medida en que este conflicto global fue interpretado en clave de política interna», dijo Tato. «La opinión pública se polarizó entre quienes propiciaban romper relaciones con el Eje (los denominados rupturistas) y quienes continuaban apoyando la neutralidad».

«La guerra proporcionó referentes, argumentos y lenguajes que, reapropiados y reinterpretados localmente, legitimaron alineamientos políticos y proporcionaron una nueva dinámica a las luchas partidarias internas», señaló.

La entrada de Estados Unidos en el conflicto, que tuvo lugar en 1941 tras el ataque japonés en Pearl Harbor, comenzó una seguidilla de declaraciones de guerra contra el Eje en la región. Costa Rica y Panamá, cuyo canal era de importancia estratégica para los aliados, fueron los primeros en hacerlo, al mismo tiempo que EE.UU.

Los países latinoamericanos declaran la guerra

México y Brasil declararon la guerra a los países del Eje en 1942, y Colombia declaró un estado de beligerancia en 1943, en todos estos casos luego del hundimiento de sus cargueros por parte de submarinos alemanes. Bolivia también declaró la guerra en 1942.

Soldados de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB) de camino a Italia en un buque militar estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, en 1944. (Crédito: FPG/Hulton Archive/Getty Images)

En muchos de estos casos las declaraciones estuvieron acompañadas por el congelamiento de activos alemanes en estos países y medidas contra los ciudadanos alemanes, como en el caso de Colombia, y de movilizaciones de tropas, como ocurrió en Brasil y México.

«Estar tan cerca de EE.UU. necesariamente marcó y ha marcado la historia de México. Es una cuestión geopolítica que va jugar siempre un factor», dijo a CNN Veka Duncan, historiadora y autora del libro “Cara o Cruz. Lázaro Cárdenas”.

«En el caso de México el barco Potrero del Llano fue torpedeado por los alemanes, este hecho va a llevar a México a participar y tener una intervención militar en la Segunda Guerra Mundial», dijo Duncan, recordando el accionar del escuadrón 201, el cual «no cambió el rostro del ejército mexicano, fue un dato anecdótico», en su opinión.

«Lo significativo es que México tiene esta clara línea diplomática de neutralidad –la Doctrina Estrada–. Desde la constitución de 1917 México respeta la soberanía y autodeterminación de los pueblos, pero éste es un momento en el que no puede continuar con esta doctrina y decide involucrarse», agrega.

Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Argentina y Chile comenzaron a romper relaciones con el Eje a partir de 1942, pero quienes declararon la guerra lo hicieron en su mayoría a partir de 1945, cuando ésta ya estaba en fase final y luego de que los países de la región firmaran el Acta de Chapultepec, piedra fundacional de lo que sería la Organización de los Estados Americanos.

Argentina estuvo entre los países que dejó tardíamente de lado su posición de neutralidad, que mantuvo durante cuatro de los seis años que duró el conflicto. Buenos Aires solo rompió relaciones con Alemania y Japón el 26 de enero de 1944 y les declaró la guerra el 27 de marzo de 1945.

La Batalla del Río de la Plata: la primera de la Segunda Guerra Mundial

La primera batalla naval de la Segunda Guerra Mundial no tuvo lugar frente a los blancos acantilados de Dover, en Inglaterra, ni en el gélido Mar del Norte. Ocurrió en Sudamérica y frente a las costas de Uruguay, el 13 de diciembre de 1939.

El acorazado alemán Graf Spee, comandado por el capitán Hans Langsdorff, llevaba meses atacando en el Atlántico a cargueros que transportaban materias primas hacia Inglaterra hasta que dio con una flota británica compuesta por los cruceros Exeter, Ajax y Achilles.

17 de diciembre de 1939: El acorazado alemán Graf Spee se hunde en el puerto de Montevideo. (Crédito: Central Press/Getty Images)

Tras una corta pero salvaje lucha en el Río de la Plata, el Graf Spee se internó –averiado– en el puerto de Montevideo, pero al no poder realizar las reparaciones necesarias fue hundido por su propia tripulación, que resultó luego internada en Uruguay y Argentina.

«La Batalla del Río de la Plata mostró el alcance global de la Segunda Guerra Mundial y la acercó al público argentino», dijo Tato a CNN. «La prensa siguió atentamente los avatares del combate naval y manifestó su preocupación por sus eventuales implicancias para la neutralidad de la Argentina».

«El combate tuvo un impacto más directo en Uruguay, desde cuyas costas habían podido observarse algunas maniobras, y la voladura y el ulterior hundimiento del Graf Spee», señaló

«En Argentina el interés en este episodio aumentó con la llegada al puerto de Buenos Aires de los tripulantes y con el posterior suicidio de su capitán, Hans Langsdorff. Alojados temporalmente en el Hotel de Inmigrantes, los marinos germanos fueron trasladados a diferentes puntos de nuestro territorio, donde permanecieron internados hasta el final de la guerra», dijo Tato.

Cambios culturales en México

Para Duncan, investigadora e historiadora del arte, el impacto en lo político y militar de la guerra en México fue mínimo, especialmente en comparación con los efectos que tuvo en el plano cultural.

Ex miembros del escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Mexicana que lucharon con los aliados por la liberación de Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial, participan en un desfile para celebrar el 60 aniversario de los hechos, a lo largo del centro de la Ciudad de México el 02 de mayo de 2005. (Crédito: OMAR TORRES/AFP via Getty Images)

«En lo artístico es donde vamos a ver el impacto de la Segunda Guerra Mundial en México, porque esta neutralidad le permite a México una cosa muy bondadosa de recibir refugiados y poder participar en diálogos diplomáticos», dijo.

Luego de la Guerra Civil Española (1936-1939), durante la cual el gobierno de Lázaro Cárdenas ya había adoptado una política de asilo político, aumentó la cantidad de personas arribando al país, señala Duncan, en esta ocasión escapando la nueva guerra en Europa.

«Desde que empiezan los fascismos en Europa, vamos a ver que van llegando muchos refugiados, sobre todo españoles, pero también judíos alemanes, y para cuando estalla la guerra ya se ha corrido la noticia en toda Europa que México acepta a los refugiados, y va a comenzar una de las migraciones mas importantes», explica.

Recorre virtualmente la casa de Leonora Carrington 2:02

Entre estos arriban al país numerosos artistas e intelectuales, como las pintoras Remedios Varo y Leonora Carrington, los poetas Benjamin Péret y Alice Rahon, y el escultor Mathias Goeritz, entre otros.

«Eso va a generar un impacto más tangible en la cultura mexicana y la vida cotidiana. Llegan con todas las ideas de las vanguardias europeas en la cabeza, van a influenciar cuestiones artísticas y arquitectónicas: los movimientos de los años 60 no tienen sentido si no entiendes la llegada de estas vanguardias».

El funeral de los marineros del Graf Spee muertos en batalla, en Montevideo, Uruguay, el 23 de diciembre de 1939. El comandante del buque Hans Langsdorff está con uniforme blanco. (Crédito: Keystone/Hulton Archive/Getty Images)

«El impacto y la experiencia de la guerra en México va a ser cultural», dijo.

Duncan destacó también el impacto económico generado por la entrada de Estados Unidos en la guerra, que derivó en una mayor demanda de trabajadores mexicanos –por la partida de estadounidenses al frente–, y de productos culturales mexicanos –por la reconfiguración de las industrias–, como el cine, que vivió una era de oro, de la mano de actores como Pedro Infante o María Felix.

«México se vuelve una especie de producto para EE.UU., y eso va a generar un desarrollo y boom modernizador en todos los sentidos. También se va a americanizar la vida en México. Cosas que suenen triviales pero muestran una cambio cultural importante: refrescos, electrodomésticos. Cambios muy importantes a nivel social», señala.

Combatientes latinoamericanos

Constituida en 1943 bajo el mando del general de división João Batista Mascarenhas de Morais, la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB) fue enviada en julio de 1944 al teatro de operaciones del Mediterráneo, de acuerdo con la Fundación Getulio Vargas.

En total, 25.000 soldados brasileños viajaron a Italia para participar en los combates contra las tropas alemanas, que desde el armisticio italiano de 1943 ocupaban el país.

Soldados de la Primera División de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (BEF o FEB) marchan frente al Castel Nuovo en Nápoles, poco después de su llegada a Italia durante la Segunda Guerra Mundial, alrededor de 1944. (Crédito: FPG/Hulton Archive/Getty Images)

Pelearon junto el 5to ejército estadounidense en batallas como Monte Castello, Castelnuovo y Montese, y al final de la guerra 454 soldados brasileños habían muerto.

México, por su parte, participó de la guerra con el envío del Escuadrón 201, una unidad de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana compuesta por unos 300 pilotos y mecánicos, de acuerdo con información del gobierno de México.

Los militares mexicanos viajaron a Estados Unidos en julio de 1944, donde recibieron adiestramiento en el uso de los cazas Republic P-47 Thunderbolt, y en marzo de 1945 fueron enviados a las Filipinas y Formosa (Taiwán) para participar de los combates contra Japón.

Veterano de 97 años cumple sueño de reunirse con hermanos 0:43

Entraron en acción en junio, realizando 96 misiones de apoyo a fuerzas de tierra. Al final del conflicto habían muerto 10 militares mexicanos: cinco en combate, cuatro en entrenamiento y uno por enfermedad.

Además de estas dos participaciones oficiales, hubo además sudamericanos que se ofrecieron voluntarios para combatir en las fuerzas aliadas.

«Un número indeterminado de argentinos se enrolaron como voluntarios al servicio de alguno de los ejércitos en lucha. Se calcula que los que sirvieron a las fuerzas aliadas rondaron los 5.000, siendo especialmente célebres los voluntarios que se unieron a la aviación y a la armada británicas, cuyas historias de vida se están recuperando en los últimos años», señaló Tato.

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