Las autoridades dicen que el ex infante de marina que mató a cuatro personas estaba buscando a «Amber», una niña inexistente que creía que necesitaba ayuda

(CNN) — El sheriff del condado de Polk, Grady Judd dijo este jueves a los periodistas que el exinfante de marina que presuntamente mató a cuatro personas, incluido un bebé, el domingo por la mañana en las afueras de Lakeland, Florida, estaba buscando a una niña que creía que era suicida y que era una víctima de tráfico sexual.

Durante una conferencia de prensa este jueves, Judd dijo que esta acusación era evidentemente falsa porque que no había víctimas de delitos sexuales en la casa.

El sospechoso Bryan Riley se presentó el lunes ante la jueza Heather Beato, quien ordenó su detención sin fianza por cuatro cargos de homicidio, según el administrador del Tribunal de Primera Instancia del 10º Circuito, Nick Sudzina. A Riley se le designó un defensor público y estará detenido en la cárcel del condado de Polk, según Sudzina.

CNN se contactó con la oficina del defensor público varias veces esta semana y aún no ha recibido respuesta.

Judd dijo que Riley había pasado por la casa de un amigo el sábado para recoger un botiquín de primeros auxilios y dijo que planeaba ir a ayudar en las labores del huracán Ida. Según Judd, Riley salió de la casa de su amigo, que vivía en la zona de la escena del crimen, alrededor de las 19:10 horas.

Según Judd, Riley dijo a los investigadores que se encontró con Justice Gleason, que estaba cortando el césped, y le dijo: «Oye, Dios me dijo que tengo que hablar con Amber porque se va a suicidar».

Después de que Gleason le dijera a Riley que nadie con el nombre de Amber vivía en su casa, la abuela salió, amenazando con llamar a la policía, y Riley se marchó «muy molesto», afirmó Judd, que dijo además que una niña de 11 años, que resultó herida pero no murió en el tiroteo, también estaba en el patio con Gleason.

«Ahora sabemos (…) que cuando nuestro sospechoso se fue, Riley, estaba muy enojado. Estaba muy enfadado con Justice porque pensaba que le había impedido ver a esta niña Amber que iba a suicidarse», contó Judd.

Riley dijo a los investigadores que fue en ese momento cuando «Dios me dijo que matara a todo el mundo y que rescatara a Amber porque es una víctima del tráfico sexual», dijo Judd.

En este punto, Riley se fue a casa y, según Judd, discutió con su novia sobre si podía o no hablar y escuchar a Dios directamente, «pero nunca mencionó la violencia».

Judd dijo que el video del vecindario de Riley lo muestra saliendo de su casa alrededor de la 1:00 a.m. en su camioneta F-150 con una gran bolsa de hombro. Riley dijo a la policía que volvió al lugar para hacer «un reconocimiento fuera de la casa a la luz de la luna».

Después de inspeccionar la propiedad, Riley pinchó los neumáticos de dos vehículos fuera de la casa y prendió fuego a uno de ellos. A continuación, puso las barritas luminosas por toda la propiedad, según Judd.

«Explicó que eran para poder encontrar la salida en caso de emergencia por la noche y para que, si encontraba a Amber, ella pudiera encontrar la forma de escapar de esta casa donde era víctima de un delito sexual. Todo esto es ficción. Todo inventado por él», afirmó Judd, y añadió: «No hubo víctimas de delitos sexuales en esa casa».

Riley primero irrumpió en el departamento de la abuela disparando a través de una ventana y finalmente la mató, indicó Judd. A continuación, Riley supuestamente irrumpió en la casa principal disparando por la puerta trasera. Según el sheriff, disparó al perro de la familia dos veces en el dormitorio y luego le disparó y mató a Gleason, su pareja de 33 años, y su bebé de tres meses que se escondían en el baño.

Según Judd, Riley encontró a la niña de 11 años escondida entre el armario y el retrete y le disparó varias veces después de exigirle que dijera dónde estaba «Amber».

Riley dijo a los ayudantes del sheriff que «la torturé para investigar, para encontrar a Amber» y reveló que cuando ella no pudo decirle dónde estaba, «la eliminé», dijo Judd.

Según Judd, la niña de 11 años entonces «se hizo la muerta y rezó». «Y esa es la razón por la que está viva hoy», dijo Judd. Informó también que la niña de 11 años sufrió siete heridas de bala y ha sido sometida a cuatro cirugías. «No sabemos si son siete disparos separados o si es un total de siete agujeros producto de disparos que entran y salen», dijo Judd.

Cuando los ayudantes del sheriff llegaron al lugar de los hechos, se produjo una serie de tiroteos durante los cuales Riley sufrió una herida en el abdomen. Finalmente, Riley se quitó el chaleco antibalas, bajó sus tres armas y se entregó a las autoridades, explicó Judd.

En total, Judd dijo que cinco ayudantes del sheriff y un policía de Lakeland dispararon aproximadamente 59 veces. Riley, dijo, disparó más de 100 veces «y todavía estamos contando», según Judd.

Judd señaló que Riley entonces «confesó la horrible tragedia que hizo un domingo por la mañana», admitiendo finalmente de camino al hospital que había tomado metanfetamina. Judd indicó que las autoridades han encontrado pruebas de uso ilegal de esteroides también.

Judd dijo que la escena del crimen, que calificó como «la escena del crimen más extensa en la que hemos trabajado que yo recuerde», todavía está siendo procesada.

La novia de Riley dijo a las autoridades que el ex infante de marina no tenía antecedentes de violencia y que no había manifestado «ningún comportamiento extraño» hasta días antes del tiroteo. Según Judd, la novia dijo que Riley empezó a actuar de forma extraña después de que trabajara en la seguridad de una iglesia y «volviera con esta obsesión de poder hablar directamente con Dios y que Dios le respondiera directamente».

Judd dijo que hasta el momento, Riley no ha mostrado ninguna señal de remordimiento.

Infantes de Marina
Tiroteo

(CNN) — El sheriff del condado de Polk, Grady Judd dijo este jueves a los periodistas que el exinfante de marina que presuntamente mató a cuatro personas, incluido un bebé, el domingo por la mañana en las afueras de Lakeland, Florida, estaba buscando a una niña que creía que era suicida y que era una víctima de tráfico sexual.

Durante una conferencia de prensa este jueves, Judd dijo que esta acusación era evidentemente falsa porque que no había víctimas de delitos sexuales en la casa.

El sospechoso Bryan Riley se presentó el lunes ante la jueza Heather Beato, quien ordenó su detención sin fianza por cuatro cargos de homicidio, según el administrador del Tribunal de Primera Instancia del 10º Circuito, Nick Sudzina. A Riley se le designó un defensor público y estará detenido en la cárcel del condado de Polk, según Sudzina.

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Judd dijo que Riley había pasado por la casa de un amigo el sábado para recoger un botiquín de primeros auxilios y dijo que planeaba ir a ayudar en las labores del huracán Ida. Según Judd, Riley salió de la casa de su amigo, que vivía en la zona de la escena del crimen, alrededor de las 19:10 horas.

Según Judd, Riley dijo a los investigadores que se encontró con Justice Gleason, que estaba cortando el césped, y le dijo: «Oye, Dios me dijo que tengo que hablar con Amber porque se va a suicidar».

Después de que Gleason le dijera a Riley que nadie con el nombre de Amber vivía en su casa, la abuela salió, amenazando con llamar a la policía, y Riley se marchó «muy molesto», afirmó Judd, que dijo además que una niña de 11 años, que resultó herida pero no murió en el tiroteo, también estaba en el patio con Gleason.

«Ahora sabemos (…) que cuando nuestro sospechoso se fue, Riley, estaba muy enojado. Estaba muy enfadado con Justice porque pensaba que le había impedido ver a esta niña Amber que iba a suicidarse», contó Judd.

Riley dijo a los investigadores que fue en ese momento cuando «Dios me dijo que matara a todo el mundo y que rescatara a Amber porque es una víctima del tráfico sexual», dijo Judd.

En este punto, Riley se fue a casa y, según Judd, discutió con su novia sobre si podía o no hablar y escuchar a Dios directamente, «pero nunca mencionó la violencia».

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Judd dijo que el video del vecindario de Riley lo muestra saliendo de su casa alrededor de la 1:00 a.m. en su camioneta F-150 con una gran bolsa de hombro. Riley dijo a la policía que volvió al lugar para hacer «un reconocimiento fuera de la casa a la luz de la luna».

Después de inspeccionar la propiedad, Riley pinchó los neumáticos de dos vehículos fuera de la casa y prendió fuego a uno de ellos. A continuación, puso las barritas luminosas por toda la propiedad, según Judd.

«Explicó que eran para poder encontrar la salida en caso de emergencia por la noche y para que, si encontraba a Amber, ella pudiera encontrar la forma de escapar de esta casa donde era víctima de un delito sexual. Todo esto es ficción. Todo inventado por él», afirmó Judd, y añadió: «No hubo víctimas de delitos sexuales en esa casa».

Riley primero irrumpió en el departamento de la abuela disparando a través de una ventana y finalmente la mató, indicó Judd. A continuación, Riley supuestamente irrumpió en la casa principal disparando por la puerta trasera. Según el sheriff, disparó al perro de la familia dos veces en el dormitorio y luego le disparó y mató a Gleason, su pareja de 33 años, y su bebé de tres meses que se escondían en el baño.

Según Judd, Riley encontró a la niña de 11 años escondida entre el armario y el retrete y le disparó varias veces después de exigirle que dijera dónde estaba «Amber».

Riley dijo a los ayudantes del sheriff que «la torturé para investigar, para encontrar a Amber» y reveló que cuando ella no pudo decirle dónde estaba, «la eliminé», dijo Judd.

Según Judd, la niña de 11 años entonces «se hizo la muerta y rezó». «Y esa es la razón por la que está viva hoy», dijo Judd. Informó también que la niña de 11 años sufrió siete heridas de bala y ha sido sometida a cuatro cirugías. «No sabemos si son siete disparos separados o si es un total de siete agujeros producto de disparos que entran y salen», dijo Judd.

Cuando los ayudantes del sheriff llegaron al lugar de los hechos, se produjo una serie de tiroteos durante los cuales Riley sufrió una herida en el abdomen. Finalmente, Riley se quitó el chaleco antibalas, bajó sus tres armas y se entregó a las autoridades, explicó Judd.

En total, Judd dijo que cinco ayudantes del sheriff y un policía de Lakeland dispararon aproximadamente 59 veces. Riley, dijo, disparó más de 100 veces «y todavía estamos contando», según Judd.

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Judd señaló que Riley entonces «confesó la horrible tragedia que hizo un domingo por la mañana», admitiendo finalmente de camino al hospital que había tomado metanfetamina. Judd indicó que las autoridades han encontrado pruebas de uso ilegal de esteroides también.

Judd dijo que la escena del crimen, que calificó como «la escena del crimen más extensa en la que hemos trabajado que yo recuerde», todavía está siendo procesada.

La novia de Riley dijo a las autoridades que el ex infante de marina no tenía antecedentes de violencia y que no había manifestado «ningún comportamiento extraño» hasta días antes del tiroteo. Según Judd, la novia dijo que Riley empezó a actuar de forma extraña después de que trabajara en la seguridad de una iglesia y «volviera con esta obsesión de poder hablar directamente con Dios y que Dios le respondiera directamente».

Judd dijo que hasta el momento, Riley no ha mostrado ninguna señal de remordimiento.

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