Las cartas que reviven el escándalo de la supuesta financiación del narcotráfico a campañas electorales en Colombia

(CNN Español) — En Colombia hay una polémica pública por el enfrentamiento entre dos viejos enemigos políticos: los expresidentes Ernesto Samper (Partido Liberal) y Andrés Pastrana (Partido Conservador).

Todo comenzó después de que, el 31 de agosto, Pastrana compareció voluntariamente y por solicitud propia ante la llamada Comisión de la Verdad, un órgano creado en el marco del acuerdo de paz firmado el 24 de noviembre de 2016 entre el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos y la desmovilizada guerrilla de las FARC, y que busca establecer los orígenes y responsabilidades de actores armados y civiles en el conflicto interno que duró más de 50 años.

Allí, el expresidente Pastrana —entre varias afirmaciones sobre su visión del contexto histórico y político del país— entregó al sacerdote Francisco De Roux una carta firmada por los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, actualmente condenados y presos por narcotráfico en una cárcel en Estados Unidos, en la que los exjefes del llamado Cartel de Cali sostienen que entregaron dinero en el año 1994 a la campaña presidencial del entonces candidato a la Presidencia Ernesto Samper.

Imagen de archivo. Gustavo Bell (izquierda), en ese entonces Ministro de Defensa de Colombia, acompaña al presidente Andrés Pastrana en una conferencia de prensa sobre las medidas de seguridad que se tomarían previo a las elecciones presidenciales de 2002. (Crédito: Getty Images)

En la carta que Pastrana atribuye a los Rodríguez Orejuela, fechada el 12 de junio de 2000, los firmantes sostienen que “si bien es cierto, que en algún momento de nuestras vidas cometimos el error de contribuirle al señor doctor ERNESTO SAMPER PIZANO y a sus más inmediatos colaboradores, con el dinero para su campaña presidencial, NO fue a sus espaldas ni mucho menos a espaldas de los directivos de la campaña, como lo pregonan en las plazas públicas”.

Pastrana guardó durante todo este tiempo la carta y solo reveló su contenido ante la Comisión de la Verdad como una “constancia histórica”, según dijo en su comparecencia pública.

Ese mismo día, en su cuenta en Twitter, el expresidente Samper afirmó que no le reconoce ninguna autoridad moral a Andrés Pastrana.

El escándalo del llamado Proceso 8 mil —como se conoció en su momento a unas grabaciones en audio reveladas por Pastrana, en las que se escuchaban conversaciones telefónicas entre interlocutores del llamado Cartel de Cali y los hermanos Rodríguez Orejuela, hablando sobre la supuesta financiación del narcotráfico a la campaña de Ernesto Samper— de nuevo ocupó las primeras páginas de los periódicos y fue tendencia en redes sociales.

Veinticinco años después, la pelea entre antiguos rivales políticos sigue vigente. A pesar de que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes (el organismo legislativo encargado en Colombia de investigar y juzgar a los expresidentes) absolvió en su momento a Samper, no ocurrió igual con varios de sus más cercanos colaboradores en la campaña y en el gobierno, que fueron procesados y encontrados culpables de haber recibido dinero del narcotráfico, entre ellos exministros, exprocuradores, excontralores y hasta congresistas, que resultaron salpicados por uno de los escándalos más grandes de corrupción en la historia del país.

Este martes, la polémica tuvo un nuevo capítulo. En una carta publicada por Blu Radio, los hermanos Rodríguez Orejuela arremeten contra el expresidente Pastrana porque, según ellos, la carta que entregó a la Comisión de la Verdad fue el resultado de un presunto chantaje a cambio de no extraditarlos a Estados Unidos. CNN no ha podido verificar la veracidad de esta carta y está tratando de contactar a los Rodríguez Orejuela o sus representantes en EE.UU.

“Señor expresidente, se le olvidó contarle a la Comisión de la Verdad su participación criminal en los tan sonados contratos de Dragacol y Chambacú, donde usted fue el jefe de esa conspiración delincuencial para defraudar al Estado en varios millones de dólares”, sostienen los exjefes del Cartel de Cali en la carta publicada este martes.

Dragacol y Chambacú fueron dos sonados escándalos de corrupción en Colombia en los que se vieron involucrados algunos exfuncionarios del gobierno Pastrana. Se trató de sobrecostos en el dragado de un sector del río Magdalena y el despojo irregular de predios en Cartagena a una comunidad afrodescendiente. Los casos fueron investigados durante años por la Fiscalía pero el exmandatario nunca fue vinculado a ningún proceso penal o disciplinario por estos casos.

“Hacemos este señalamiento porque de este se desprende la carta producto de su chantaje, origen de este escándalo que usted presentó en la Comisión de la Verdad”, agregan Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela.

Una vez conocida la misiva, el expresidente Samper se pronunció de nuevo en Twitter y afirmó: “Estoy sorprendido por las explosivas declaraciones de los hermanos Rodríguez Orejuela sobre el comportamiento indigno del expresidente Andrés Pastrana al montar, como presidente de la República, un entrampamiento criminal contra Horacio Serpa y contra mí por denunciar los graves casos de corrupción de la época de Dragacol y Chambacú”.

Imagen de archivo. El expresidente colombiano Ernesto Samper saluda antes de la presentación del libro «Lula, la verdad vencerá» de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff durante la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el 1 de mayo de 2018. (Crédito: Juan Mabromata/ AFP/ Getty Images)

Samper también agregó en su comunicado en la red social que Pastrana tiene que explicar a “las autoridades judiciales, incluidas la Fiscalía General de la Nación y la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, deben asumir la investigación de los graves hechos denunciados. El país tiene derecho a saber la verdad que intentó ocultar el expresidente Pastrana en su insólita presentación en la Comisión de la Verdad”.

Este miércoles, Pastrana respondió a la carta de los hermanos Rodríguez Orejuela en la que hacen graves señalamientos de financiación a su campaña presidencial en 1998.

«En 1994 tuve el valor de denunciar la entrada de dineros del narcotráfico a la campaña de Samper, revelando los llamados ‘narcocassetes’, prueba reina del proceso 8000. Por eso fui perseguido por ese gobierno y muchos compatriotas me tildaron de apátrida por haber hablado con la verdad», sostiene Pastrana en el comunicado a la opinión pública.

«Mi campaña en el año 1994 fue manejada de la manera más pulcra por Luis Alberto Moreno, Hernán Beltz y Claudia de Francisco, sobre quienes no cabe una sola duda sobre su honestidad y quienes jamás han estado investigados por vínculos con el narcotráfico», sostiene el exmandatario.

Lo cierto es que todas estas acusaciones de lado y lado ponen de nuevo en la mira de la opinión pública una de los episodios más oscuros y vergonzosos de la política en Colombia.

Muchas investigaciones, entre ellas las del llamado Proceso 8 mil, ya fueron archivadas, otras precluyeron. Algunos de sus principales protagonistas fueron condenados, otros han muerto y varios fueron absueltos. Ahora, la Comisión de la Verdad tiene en sus manos la responsabilidad histórica de dar una versión final lo más rigurosa posible sobre este y otros temas de la historia reciente de Colombia, que han marcado la realidad política, el narcotráfico y el conflicto armado.

(CNN Español) — En Colombia hay una polémica pública por el enfrentamiento entre dos viejos enemigos políticos: los expresidentes Ernesto Samper (Partido Liberal) y Andrés Pastrana (Partido Conservador).

Todo comenzó después de que, el 31 de agosto, Pastrana compareció voluntariamente y por solicitud propia ante la llamada Comisión de la Verdad, un órgano creado en el marco del acuerdo de paz firmado el 24 de noviembre de 2016 entre el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos y la desmovilizada guerrilla de las FARC, y que busca establecer los orígenes y responsabilidades de actores armados y civiles en el conflicto interno que duró más de 50 años.

Allí, el expresidente Pastrana —entre varias afirmaciones sobre su visión del contexto histórico y político del país— entregó al sacerdote Francisco De Roux una carta firmada por los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, actualmente condenados y presos por narcotráfico en una cárcel en Estados Unidos, en la que los exjefes del llamado Cartel de Cali sostienen que entregaron dinero en el año 1994 a la campaña presidencial del entonces candidato a la Presidencia Ernesto Samper.

Imagen de archivo. Gustavo Bell (izquierda), en ese entonces Ministro de Defensa de Colombia, acompaña al presidente Andrés Pastrana en una conferencia de prensa sobre las medidas de seguridad que se tomarían previo a las elecciones presidenciales de 2002. (Crédito: Getty Images)

En la carta que Pastrana atribuye a los Rodríguez Orejuela, fechada el 12 de junio de 2000, los firmantes sostienen que “si bien es cierto, que en algún momento de nuestras vidas cometimos el error de contribuirle al señor doctor ERNESTO SAMPER PIZANO y a sus más inmediatos colaboradores, con el dinero para su campaña presidencial, NO fue a sus espaldas ni mucho menos a espaldas de los directivos de la campaña, como lo pregonan en las plazas públicas”.

Pastrana guardó durante todo este tiempo la carta y solo reveló su contenido ante la Comisión de la Verdad como una “constancia histórica”, según dijo en su comparecencia pública.

Ese mismo día, en su cuenta en Twitter, el expresidente Samper afirmó que no le reconoce ninguna autoridad moral a Andrés Pastrana.

El escándalo del llamado Proceso 8 mil —como se conoció en su momento a unas grabaciones en audio reveladas por Pastrana, en las que se escuchaban conversaciones telefónicas entre interlocutores del llamado Cartel de Cali y los hermanos Rodríguez Orejuela, hablando sobre la supuesta financiación del narcotráfico a la campaña de Ernesto Samper— de nuevo ocupó las primeras páginas de los periódicos y fue tendencia en redes sociales.

Veinticinco años después, la pelea entre antiguos rivales políticos sigue vigente. A pesar de que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes (el organismo legislativo encargado en Colombia de investigar y juzgar a los expresidentes) absolvió en su momento a Samper, no ocurrió igual con varios de sus más cercanos colaboradores en la campaña y en el gobierno, que fueron procesados y encontrados culpables de haber recibido dinero del narcotráfico, entre ellos exministros, exprocuradores, excontralores y hasta congresistas, que resultaron salpicados por uno de los escándalos más grandes de corrupción en la historia del país.

Un nuevo capítulo en la polémica

Este martes, la polémica tuvo un nuevo capítulo. En una carta publicada por Blu Radio, los hermanos Rodríguez Orejuela arremeten contra el expresidente Pastrana porque, según ellos, la carta que entregó a la Comisión de la Verdad fue el resultado de un presunto chantaje a cambio de no extraditarlos a Estados Unidos. CNN no ha podido verificar la veracidad de esta carta y está tratando de contactar a los Rodríguez Orejuela o sus representantes en EE.UU.

“Señor expresidente, se le olvidó contarle a la Comisión de la Verdad su participación criminal en los tan sonados contratos de Dragacol y Chambacú, donde usted fue el jefe de esa conspiración delincuencial para defraudar al Estado en varios millones de dólares”, sostienen los exjefes del Cartel de Cali en la carta publicada este martes.

Dragacol y Chambacú fueron dos sonados escándalos de corrupción en Colombia en los que se vieron involucrados algunos exfuncionarios del gobierno Pastrana. Se trató de sobrecostos en el dragado de un sector del río Magdalena y el despojo irregular de predios en Cartagena a una comunidad afrodescendiente. Los casos fueron investigados durante años por la Fiscalía pero el exmandatario nunca fue vinculado a ningún proceso penal o disciplinario por estos casos.

“Hacemos este señalamiento porque de este se desprende la carta producto de su chantaje, origen de este escándalo que usted presentó en la Comisión de la Verdad”, agregan Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela.

Una vez conocida la misiva, el expresidente Samper se pronunció de nuevo en Twitter y afirmó: “Estoy sorprendido por las explosivas declaraciones de los hermanos Rodríguez Orejuela sobre el comportamiento indigno del expresidente Andrés Pastrana al montar, como presidente de la República, un entrampamiento criminal contra Horacio Serpa y contra mí por denunciar los graves casos de corrupción de la época de Dragacol y Chambacú”.

Imagen de archivo. El expresidente colombiano Ernesto Samper saluda antes de la presentación del libro «Lula, la verdad vencerá» de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff durante la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el 1 de mayo de 2018. (Crédito: Juan Mabromata/ AFP/ Getty Images)

Samper también agregó en su comunicado en la red social que Pastrana tiene que explicar a “las autoridades judiciales, incluidas la Fiscalía General de la Nación y la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, deben asumir la investigación de los graves hechos denunciados. El país tiene derecho a saber la verdad que intentó ocultar el expresidente Pastrana en su insólita presentación en la Comisión de la Verdad”.

Este miércoles, Pastrana respondió a la carta de los hermanos Rodríguez Orejuela en la que hacen graves señalamientos de financiación a su campaña presidencial en 1998.

«En 1994 tuve el valor de denunciar la entrada de dineros del narcotráfico a la campaña de Samper, revelando los llamados ‘narcocassetes’, prueba reina del proceso 8000. Por eso fui perseguido por ese gobierno y muchos compatriotas me tildaron de apátrida por haber hablado con la verdad», sostiene Pastrana en el comunicado a la opinión pública.

«Mi campaña en el año 1994 fue manejada de la manera más pulcra por Luis Alberto Moreno, Hernán Beltz y Claudia de Francisco, sobre quienes no cabe una sola duda sobre su honestidad y quienes jamás han estado investigados por vínculos con el narcotráfico», sostiene el exmandatario.

Lo cierto es que todas estas acusaciones de lado y lado ponen de nuevo en la mira de la opinión pública una de los episodios más oscuros y vergonzosos de la política en Colombia.

Muchas investigaciones, entre ellas las del llamado Proceso 8 mil, ya fueron archivadas, otras precluyeron. Algunos de sus principales protagonistas fueron condenados, otros han muerto y varios fueron absueltos. Ahora, la Comisión de la Verdad tiene en sus manos la responsabilidad histórica de dar una versión final lo más rigurosa posible sobre este y otros temas de la historia reciente de Colombia, que han marcado la realidad política, el narcotráfico y el conflicto armado.

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