El legado de enfermedad del atentado del 11 de septiembre

(CNN Español) — Han pasado casi 20 años desde el atentado del 11 de septiembre de 2001, evento que cobró la vida de un total de 2.977 personas en la ciudad de Nueva York, Washington y en las afueras de Shanksville, Pensilvania.

Además de las pérdidas de vidas provocadas en forma directa por los ataques del 11 de septiembre, cientos de miles de personas han sufrido consecuencias de salud a corto y largo plazo por la exposición a la inmensa nube de polvo, escombros, los vapores de los incendios, además del trauma mental por haber presenciado uno de los eventos más traumáticos en la historia de Estados Unidos.

Un estudio publicado en 2020 por el programa de salud World Trade Center Health Program (WTCHP) —creado para brindar atención médica a las personas afectadas tras los ataques— señala que decenas de miles de personas participaron en los esfuerzos de rescate, recuperación y limpieza, mientras que casi medio millón de personas corrieron un mayor riesgo de sufrir efectos adversos para la salud debido a factores estresantes físicos y psicológicos en los días, semanas y meses posteriores a los ataques terroristas.

«Los resultados de salud más comunes relacionados con el 11 de septiembre son el trastorno de estrés postraumático, la depresión, las afecciones de tipo respiratorio que incluyen asma y la enfermedad por reflujo gastroesofágico», dijo Mark Farfel, director del Registro de Salud del World Trade Center. Otras condiciones potenciales incluyen enfermedades cardíacas en adultos, la enfermedad inflamatoria sarcoidosis y aumento del tabaquismo y del consumo de alcohol, agregó Farfel.

Un hombre no identificado camina sobre una calle cubierta de ceniza cerca de la Zona Cero después del colapso de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Anthony Correia / Getty Images)

Los escombros del atentado

El complejo del World Trade Center (WTC) en Nueva York estaba conformado por dos torres de 110 pisos y otros cinco edificios principalmente construidos con concreto armado, acero y vidrio, según un estudio que analizó las consecuencias ambientales y de salud del 11S.

El estudio indicó que los polvos que se asentaron en el área después del atentado eran complejas mezclas de materiales inorgánicos y orgánicos, incluyendo toxinas y carcinógenos.

«El intenso incendio y el colapso de los edificios dieron lugar a una exposición ambiental masiva a partir de una densa nube de escombros pulverizados suspendidos y subproductos de la combustión que cubrieron gran parte del bajo Manhattan», se lee en el estudio, el cual resalta que aún tres meses después de los ataques ocurrían incendios intermitentes en el área.

Se debe de tomar en cuenta que las labores de limpieza en la Zona Cero continuaron por nueve meses, concluyendo el 30 de mayo de 2002. Para limpiar aproximadamente entre 1,6 y 1,8 millones de toneladas de escombros, según se tome en cuenta un reporte de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EE.UU. (GAO, por sus siglas en inglés) o un estudio de los datos del Registro de Salud del World Trade Center y el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York. Esa tarea demandó 3,1 millones de horas de trabajo, según la GAO.

Según un reporte publicado por la revista científica The Lancet en 2011, las personas que estuvieron expuestas intensamente y por tiempo más prolongado al WTC, «generalmente experimentaron enfermedades respiratorias más graves y persistentes».

10 años después del 11S

El reporte de The Lancet sobre las consecuencias a corto y mediano plazo del 11S indica que existen pruebas sólidas sobre las asociaciones entre haber experimentado o presenciado los eventos del 11 de septiembre y el trastorno de estrés postraumático (TEPT, en español, o PTSD, en inglés) y las enfermedades respiratorias. 

La revista médica indica que aunque muchas personas que reportaron problemas respiratorios tras haber estado expuestos a los ataques al WTC, mejoraron con el tiempo, miles “continúan teniendo problemas sintomáticos y funcionales a largo plazo”.

Ese mismo año, la ciudad de Nueva York publicó un reporte a través de WTCHP que indica que el TEPT «identificado mediante una prueba de detección positiva utilizando una herramienta de evaluación psicológica estandarizada» es el efecto de salud más común entre los adultos expuestos a los eventos del 11 de septiembre y que a menudo coexiste con enfermedades respiratorias.

Además, este era más común entre aquellos que quedaron atrapados en la nube de polvo liberada tras el colapso de los edificios, así como en las personas que resultaron heridas durante los ataques y quienes estuvieron directamente expuestos a los eventos del 11S, incluyendo su proximidad al sitio.

Para 2011, más de 150 estudios habían documentado los efectos del 11 de septiembre en la salud mental, como estrés, TEPT, abuso de substancias, suicidio y depresión.

El impacto a la salud mental

El trauma masivo puede crear un estado prolongado de «respuesta de amenaza crónica», el estado continuo de estar en un modo de supervivencia hiperactiva. Más del 21% de las personas a las que hizo seguimiento el Registro de Salud del World Trade Center reportaron nuevos síntomas de trastorno de estrés postraumático cinco a seis años después del 11 de septiembre.

El TEPT es un trastorno de salud mental en el que una persona experimenta pensamientos, flashbacks y pesadillas que golpean de manera impredecible y devuelven a la persona al momento del trauma. Volver a experimentar los recuerdos provoca ataques de pánico y problemas para dormir.

Sin embargo, el impacto del trauma puede persistir durante muchos años, incluso décadas. Por ejemplo, una muestra realizada 15 años después del 9S en la que participaron 36.897 personas expuestas a los eventos de ese día indicó que la prevalencia de TEPT fue del 14,2% y de depresión del 15,3%.

Jonathan Morris, de 62 años, personal del ejército de EE.UU., que durante el 11 de septiembre era el suboficial a cargo del departamento de emergencias del Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Bethesda, Maryland, perdió a dos colegas del Ejército en los ataques al Pentágono: al teniente general Timothy Maude y la teniente coronel Karen Wagner, quien murió en su primer día de trabajo en el Pentágono.

«Han pasado casi 20 años y todavía pienso en los amigos y colegas que he perdido todos los días», dijo Morris a CNN en septiembre de 2020.

El impacto del trauma a menudo disminuye y fluye con el tiempo, y la ayuda no siempre está ahí cuando se necesita. Más de una cuarta parte de las personas con trastorno de estrés postraumático o depresión informaron necesidades no satisfechas de atención de salud mental durante el año anterior.

Morris está adoptando un enfoque proactivo. «Dado que esta época del año es especialmente difícil para todos nosotros, me he estado acercando y haciendo ‘controles de amigos’ a otros que se vieron afectados como yo por el 11 de septiembre. No quiero perder más amigos por el suicidio».

La gente camina por la calle en el área donde los edificios del World Trade Center se derrumbaron el 11 de septiembre de 2001. (Foto de Mario Tama / Getty Images)

Vínculos entre el 11S y problemas del corazón

Un estudio publicado en la revista médica JAMA Network Open en 2019, encontró que las exposiciones inmediatas y repetidas al polvo durante los meses de limpieza posteriores al ataque se asociaron con un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular que duró hasta 16 años.

Entre los bomberos en el estudio, «los que tenían la mayor exposición, los presentes en la mañana del 11 de septiembre, tenían un riesgo mayor que los que aparecieron más tarde en la semana», dijo el doctor David Prezant, autor principal del estudio, jefe oficial médico del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York y profesor del Colegio de Medicina Albert Einstein, autor principal del nuevo estudio.

Por su parte, el doctor Leonardo Trasande, profesor y director de la División de Pediatría Ambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, quien no participó en el nuevo estudio, indicó que existen algunas explicaciones de por qué la exposición a los eventos del 11 de septiembre podrían estar asociada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo.

«Una es que se sabe que la contaminación del aire es un factor de riesgo cardiovascular importante. Después de todo, es un contribuyente importante a la carga global de la enfermedad, no solo en los bomberos altamente expuestos», dijo Trasande.

«En segundo lugar, el desastre produjo una nube de productos químicos tóxicos, que no están en la contaminación del aire de rutina», afirmó. «Luego está el estrés que es bien conocido entre las personas que estuvieron expuestas al desastre del World Trade Center, especialmente los que respondieron, como los bomberos, que se ponen en peligro con frecuencia para salvar vidas. Por lo tanto, hay tres vías por las cuales los hallazgos descritos aquí desafortunadamente eran plausibles».

La exposición a la columna de polvo y toxinas del ataque del 11 de septiembre también puede estar vinculada a niveles anormales de colesterol en niños que vivían o iban a la escuela cerca del World Trade Center en ese momento, según un estudio separado dirigido por Trasande y publicado en la revista Environment International en 2017. El colesterol alto es un factor de riesgo de enfermedad cardíaca.

Durante el 11S, aproximadamente 25.000 menores de 18 años vivían o iban a la escuela cerca del WTC.

Estudios anteriores han demostrado un vínculo entre la exposición a carcinógenos y otras toxinas en el polvo de los restos del World Trade Center y un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer entre las personas que trabajaban en el sitio, incluidos los bomberos.

Otro estudio publicado en 2017 en la revista Injury Epidemiology descubrió que el estar expuesto de manera aguda a la nube de polvo o el haber sufrido una lesión el 11 de septiembre se asoció con enfermedades cardíacas y respiratorias más adelante en la vida.

«Descubrimos que, en este grupo particular de personas que tuvieron una exposición aguda, una lesión se asoció con un ataque cardíaco y también con angina (un tipo de dolor en el pecho) y que la nube de polvo se asoció con problemas respiratorios, como asma y otras enfermedades respiratorias”, explicó el Dr. Robert Brackbill, director de investigación del Registro de Salud del World Trade Center.

«De hecho, también publicamos dos artículos anteriores sobre el corazón y… descubrimos que, por ejemplo, el trastorno de estrés postraumático se asoció con una enfermedad cardíaca reportada», dijo Brackbill.

«Las lesiones son un trauma y las personas que resultan heridas en una situación de desastre pueden tener un trastorno de estrés postraumático, y el PTSD es un factor de riesgo establecido para la enfermedad cardíaca, por lo que podría ser una de las formas en que está sucediendo», añadió.

Jacqueline Howard y Shauna Springer contribuyeron a este reportaje.

Atentados 11 de septiembre

(CNN Español) — Han pasado casi 20 años desde el atentado del 11 de septiembre de 2001, evento que cobró la vida de un total de 2.977 personas en la ciudad de Nueva York, Washington y en las afueras de Shanksville, Pensilvania.

Además de las pérdidas de vidas provocadas en forma directa por los ataques del 11 de septiembre, cientos de miles de personas han sufrido consecuencias de salud a corto y largo plazo por la exposición a la inmensa nube de polvo, escombros, los vapores de los incendios, además del trauma mental por haber presenciado uno de los eventos más traumáticos en la historia de Estados Unidos.

20 años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre: datos que debes saber

Un estudio publicado en 2020 por el programa de salud World Trade Center Health Program (WTCHP) —creado para brindar atención médica a las personas afectadas tras los ataques— señala que decenas de miles de personas participaron en los esfuerzos de rescate, recuperación y limpieza, mientras que casi medio millón de personas corrieron un mayor riesgo de sufrir efectos adversos para la salud debido a factores estresantes físicos y psicológicos en los días, semanas y meses posteriores a los ataques terroristas.

«Los resultados de salud más comunes relacionados con el 11 de septiembre son el trastorno de estrés postraumático, la depresión, las afecciones de tipo respiratorio que incluyen asma y la enfermedad por reflujo gastroesofágico», dijo Mark Farfel, director del Registro de Salud del World Trade Center. Otras condiciones potenciales incluyen enfermedades cardíacas en adultos, la enfermedad inflamatoria sarcoidosis y aumento del tabaquismo y del consumo de alcohol, agregó Farfel.

Un hombre no identificado camina sobre una calle cubierta de ceniza cerca de la Zona Cero después del colapso de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Anthony Correia / Getty Images)

Los escombros del atentado

El complejo del World Trade Center (WTC) en Nueva York estaba conformado por dos torres de 110 pisos y otros cinco edificios principalmente construidos con concreto armado, acero y vidrio, según un estudio que analizó las consecuencias ambientales y de salud del 11S.

El estudio indicó que los polvos que se asentaron en el área después del atentado eran complejas mezclas de materiales inorgánicos y orgánicos, incluyendo toxinas y carcinógenos.

“Más desafiante que el 11S”: la pandemia de coronavirus pone a prueba la justicia penal de EE.UU.

«El intenso incendio y el colapso de los edificios dieron lugar a una exposición ambiental masiva a partir de una densa nube de escombros pulverizados suspendidos y subproductos de la combustión que cubrieron gran parte del bajo Manhattan», se lee en el estudio, el cual resalta que aún tres meses después de los ataques ocurrían incendios intermitentes en el área.

Se debe de tomar en cuenta que las labores de limpieza en la Zona Cero continuaron por nueve meses, concluyendo el 30 de mayo de 2002. Para limpiar aproximadamente entre 1,6 y 1,8 millones de toneladas de escombros, según se tome en cuenta un reporte de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EE.UU. (GAO, por sus siglas en inglés) o un estudio de los datos del Registro de Salud del World Trade Center y el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York. Esa tarea demandó 3,1 millones de horas de trabajo, según la GAO.

Según un reporte publicado por la revista científica The Lancet en 2011, las personas que estuvieron expuestas intensamente y por tiempo más prolongado al WTC, «generalmente experimentaron enfermedades respiratorias más graves y persistentes».

10 años después del 11S

El reporte de The Lancet sobre las consecuencias a corto y mediano plazo del 11S indica que existen pruebas sólidas sobre las asociaciones entre haber experimentado o presenciado los eventos del 11 de septiembre y el trastorno de estrés postraumático (TEPT, en español, o PTSD, en inglés) y las enfermedades respiratorias. 

La revista médica indica que aunque muchas personas que reportaron problemas respiratorios tras haber estado expuestos a los ataques al WTC, mejoraron con el tiempo, miles “continúan teniendo problemas sintomáticos y funcionales a largo plazo”.

Afganistán bajo los talibanes: ¿otra vez un santuario para al Qaeda?

Ese mismo año, la ciudad de Nueva York publicó un reporte a través de WTCHP que indica que el TEPT «identificado mediante una prueba de detección positiva utilizando una herramienta de evaluación psicológica estandarizada» es el efecto de salud más común entre los adultos expuestos a los eventos del 11 de septiembre y que a menudo coexiste con enfermedades respiratorias.

Además, este era más común entre aquellos que quedaron atrapados en la nube de polvo liberada tras el colapso de los edificios, así como en las personas que resultaron heridas durante los ataques y quienes estuvieron directamente expuestos a los eventos del 11S, incluyendo su proximidad al sitio.

Para 2011, más de 150 estudios habían documentado los efectos del 11 de septiembre en la salud mental, como estrés, TEPT, abuso de substancias, suicidio y depresión.

1 de 7 | Marcy Borders, posteriormente llamada la «mujer del polvo» a causa de esta foto, escapa de la Torre Norte del Centro Mundial de Comercio tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. 2 de 7 | Los escombros del Centro Mundial de Comercio en la ciudad de Nueva York arden tras el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. 3 de 7 | Hombres se cubren mientras que una nube de polvo de las torres derrumbadas envuelve la parte del bajo Manhattan, el 11 de septiembre de 2001. 4 de 7 | La gente camina por las calles cubiertas de escombros cerca de las torres, el 11 de septiembre de 2001. 5 de 7 | Un hombre se encuentra parado en los escombros tras el colapso de la primera torre. 6 de 7 | Las personas huyen mientras se derrumba la Torre Norte. 7 de 7 | Los bomberos se encuentran entre los restos humeantes del Centro Mundial de Comercio, el 13 de septiembre de 2001.

El impacto a la salud mental

El trauma masivo puede crear un estado prolongado de «respuesta de amenaza crónica», el estado continuo de estar en un modo de supervivencia hiperactiva. Más del 21% de las personas a las que hizo seguimiento el Registro de Salud del World Trade Center reportaron nuevos síntomas de trastorno de estrés postraumático cinco a seis años después del 11 de septiembre.

El TEPT es un trastorno de salud mental en el que una persona experimenta pensamientos, flashbacks y pesadillas que golpean de manera impredecible y devuelven a la persona al momento del trauma. Volver a experimentar los recuerdos provoca ataques de pánico y problemas para dormir.

Sin embargo, el impacto del trauma puede persistir durante muchos años, incluso décadas. Por ejemplo, una muestra realizada 15 años después del 9S en la que participaron 36.897 personas expuestas a los eventos de ese día indicó que la prevalencia de TEPT fue del 14,2% y de depresión del 15,3%.

Trastorno de estrés postraumático post-covid: la tormenta después de la tormenta

Jonathan Morris, de 62 años, personal del ejército de EE.UU., que durante el 11 de septiembre era el suboficial a cargo del departamento de emergencias del Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Bethesda, Maryland, perdió a dos colegas del Ejército en los ataques al Pentágono: al teniente general Timothy Maude y la teniente coronel Karen Wagner, quien murió en su primer día de trabajo en el Pentágono.

«Han pasado casi 20 años y todavía pienso en los amigos y colegas que he perdido todos los días», dijo Morris a CNN en septiembre de 2020.

El impacto del trauma a menudo disminuye y fluye con el tiempo, y la ayuda no siempre está ahí cuando se necesita. Más de una cuarta parte de las personas con trastorno de estrés postraumático o depresión informaron necesidades no satisfechas de atención de salud mental durante el año anterior.

Morris está adoptando un enfoque proactivo. «Dado que esta época del año es especialmente difícil para todos nosotros, me he estado acercando y haciendo ‘controles de amigos’ a otros que se vieron afectados como yo por el 11 de septiembre. No quiero perder más amigos por el suicidio».

La gente camina por la calle en el área donde los edificios del World Trade Center se derrumbaron el 11 de septiembre de 2001. (Foto de Mario Tama / Getty Images)

Vínculos entre el 11S y problemas del corazón

Un estudio publicado en la revista médica JAMA Network Open en 2019, encontró que las exposiciones inmediatas y repetidas al polvo durante los meses de limpieza posteriores al ataque se asociaron con un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular que duró hasta 16 años.

Entre los bomberos en el estudio, «los que tenían la mayor exposición, los presentes en la mañana del 11 de septiembre, tenían un riesgo mayor que los que aparecieron más tarde en la semana», dijo el doctor David Prezant, autor principal del estudio, jefe oficial médico del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York y profesor del Colegio de Medicina Albert Einstein, autor principal del nuevo estudio.

Por su parte, el doctor Leonardo Trasande, profesor y director de la División de Pediatría Ambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, quien no participó en el nuevo estudio, indicó que existen algunas explicaciones de por qué la exposición a los eventos del 11 de septiembre podrían estar asociada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo.

«Una es que se sabe que la contaminación del aire es un factor de riesgo cardiovascular importante. Después de todo, es un contribuyente importante a la carga global de la enfermedad, no solo en los bomberos altamente expuestos», dijo Trasande.

«En segundo lugar, el desastre produjo una nube de productos químicos tóxicos, que no están en la contaminación del aire de rutina», afirmó. «Luego está el estrés que es bien conocido entre las personas que estuvieron expuestas al desastre del World Trade Center, especialmente los que respondieron, como los bomberos, que se ponen en peligro con frecuencia para salvar vidas. Por lo tanto, hay tres vías por las cuales los hallazgos descritos aquí desafortunadamente eran plausibles».

La exposición a la columna de polvo y toxinas del ataque del 11 de septiembre también puede estar vinculada a niveles anormales de colesterol en niños que vivían o iban a la escuela cerca del World Trade Center en ese momento, según un estudio separado dirigido por Trasande y publicado en la revista Environment International en 2017. El colesterol alto es un factor de riesgo de enfermedad cardíaca.

Durante el 11S, aproximadamente 25.000 menores de 18 años vivían o iban a la escuela cerca del WTC.

Estudios anteriores han demostrado un vínculo entre la exposición a carcinógenos y otras toxinas en el polvo de los restos del World Trade Center y un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer entre las personas que trabajaban en el sitio, incluidos los bomberos.

Otro estudio publicado en 2017 en la revista Injury Epidemiology descubrió que el estar expuesto de manera aguda a la nube de polvo o el haber sufrido una lesión el 11 de septiembre se asoció con enfermedades cardíacas y respiratorias más adelante en la vida.

«Descubrimos que, en este grupo particular de personas que tuvieron una exposición aguda, una lesión se asoció con un ataque cardíaco y también con angina (un tipo de dolor en el pecho) y que la nube de polvo se asoció con problemas respiratorios, como asma y otras enfermedades respiratorias”, explicó el Dr. Robert Brackbill, director de investigación del Registro de Salud del World Trade Center.

«De hecho, también publicamos dos artículos anteriores sobre el corazón y… descubrimos que, por ejemplo, el trastorno de estrés postraumático se asoció con una enfermedad cardíaca reportada», dijo Brackbill.

«Las lesiones son un trauma y las personas que resultan heridas en una situación de desastre pueden tener un trastorno de estrés postraumático, y el PTSD es un factor de riesgo establecido para la enfermedad cardíaca, por lo que podría ser una de las formas en que está sucediendo», añadió.

Jacqueline Howard y Shauna Springer contribuyeron a este reportaje.

Feedzy

0
    0
    Tu carrito
    Tu carrito está vacíoRegresar para ver