Good night, everyone! Conan O’Brien y una especie en extinción (II)

Por: José Luis Enríquez Guzmán

El dicho popular versa que todo inicio tiene su encanto. Lo más seguro es que la excepción confirme la regla, pero en el caso de los primeros programas del show de Conan no creo que aplique mucho. La estructura no varió tanto en comparación con la versión que había heredado de Letterman: un monólogo, sketches, entrevistas e invitados musicales. A su vez, la banda musical que amenizaba el show, e interpretaba el tema de entrada, volvió a estar encabezada por un músico importante: en el caso de su antecesor, la banda estuvo liderada por Paul Shaffer, más conocido por su trabajo como compositor; para el programa de Conan contaron con Max Weimberg, baterista de la E Street Band, que llevaba algunos años alejado del foco público desde que Bruce Springsteen disolvió la banda con la que había tocado desde su segundo disco. 

En el primer show la audiencia estadounidense vio al nervioso conductor lidiar con un monólogo y tres entrevistados: John Goodman, Drew Berrymore y Tony Randal. A su vez, hizo su primera aparición su compañero y patiño Andy Richter. Los críticos fueron severos con el nuevo chico, al grado de no recibir ninguna crítica positiva o alentadora. Lamentablemente, esas críticas se extendieron durante los primeros tres años del programa, durante los cuales la audiencia prefirió a Letterman y la barra contigua de CBS a la nueva programación de NBC. Sin embargo, el mismo conductor que había dejado el “vacío” años antes regresó al set de su antiguo estudio e hizo una aparición inesperada con la que salvó su estancia en la barra nocturna. Al recibir la “palmadita” de Letterman, la audiencia empezó a ver con mejores ojos a Conan, aunado a la experiencia que había acumulado en sus primeros años. A partir de 1996 la audiencia mejoró, incluso para el Tonight Show de Jay Leno, que desde un año antes había retomado el primer lugar de audiencia gracias a la entrevista de Hugh Grant en la que aclaró un escándalo sexual. 

Conan O’Brien, al igual que su sucesor, decidió romper con la imagen inalcanzable del conductor, al que sólo se le podía ver detrás del escritorio haciendo chistes y entrevistando a personalidades. Fue Letterman el que popularizó hacer enlaces remotos en las calles de Nueva York, donde entrevistaba a los transeúntes, o incluso aceptaba trabajos en cadenas de comida rápida, como McDonalds  y Taco Bell. Conan siguió el ejemplo e incluso aumentó los segmentos con el público. Uno de los chistes recurrentes era el desconocimiento de la existencia del conductor por parte de las personas. Rápidamente, la población universitaria y de adultos jóvenes se identificó con el Late Night Show. Tal vez ocurrió el fenómeno del underdog, en el que la gente tiende a apoyar las opciones menos populares por resultarles atractivas. De esta forma, O’Brien encontró su lugar en la barra nocturna, alcanzando una notoriedad considerable. Eso lo llevó a pensar más en grande. 

Su programa destacó por tener gags y personajes recurrentes: Vomit Kermit, Triumph, the insult comic dog, The Interrupter, así como secciones que, aunque no eran tan periódicas, resultaron del agrado del público: Party Photos, donde contaba historias graciosas que le ocurrían junto a Max Weimberg y su anunciador, Joel Gardner, Guest We’ll never invaite, por donde desfilaron personajes ficticios que resultaron tan incómodos de entrevistar que nunca volvieron a ser invitados. Sin embargo, una de las principales características que destacaron de Conan fue su agilidad para hacer reír sin recurrir a la comedia física. A su vez, el personaje cómico contrastaba con el Conan egresado de Harvard. 

2004-2009: el inicio del fin de otro fin

Por los pasillos de la prensa neoyorkina corrían rumores sobre el futuro de Conan en NBC. Aun cuando había logrado niveles de audiencia equiparables a los de Letterman, se rumoraba que aspiraba al plato grande de la televisora: el Tonight Show; además, estaba recibiendo ofertas de otras televisoras, como ABC y Fox. De esta forma, los ejecutivos trataron de retener al conductor, y la única forma fue ofertarle el lugar de Jay Leno en el horario estelar de NBC. A finales del 2004 el sucesor de Johnny Carson anunció al público la decisión de la televisora de prever con cinco años de anticipación la transición de conductores, para evitar polémicas y pérdidas económicas. Leno cerró su mensaje con un rotundo: “Conan, es tuyo [el programa], te veo en cinco años, amigo”. 

Los medios de comunicación auguraban un pase de estafeta tranquilo y sin contratiempos. En marzo del 2009 tanto Conan como Leno se despidieron de sus espacios y se desearon lo mejor en lo que viniera. A Leno la cadena le ofreció un programa de entrevistas a las 10:00 pm, antes del nuevo Tonight Show. Por otra parte, un joven pero veterano actor de Saturday Night Live, Jimmy Fallon, entró a sustituir a Conan O’ Brien. 

Nuevo Tonight Show

Con un cold open en el que Conan tenía que correr desde Nueva York hasta Los Ángeles para conducir el Tonight Show, arrancó la nueva etapa del programa nocturno más visto en Estados Unidos. Todo el staff que acompañó a O’brien en Nueva York durante 16 años se mudó a Los Ángeles, por lo que en esencia conservó las características que hicieron destacar a su anterior programa. Incluso, regresó su patiño, Andy Richter, que había dejado el late night en el 2000 para probar suerte como actor. 

Sin embargo, al paso de las semanas los ejecutivos de NBC vieron cómo el programa principal era desplazado por el Late Show de David Letterman, que volvía a ser el número uno en audiencia en ese horario desde 1997. Era obvio que Conan necesitaba un tiempo para que la audiencia empatizara con su programa. Algunos críticos supusieron que el programa de Leno le quitaba audiencia, pues aunque ya no estaba a la cabeza del Tonight Show, la gente seguía simpatizando con él y menos con Conan. La televisora trató de restarle tiempo al nuevo programa de Leno, para que O’Brien lograra despuntar. Sin embargo, la paciencia de los ejecutivos se agotaba a la par que sus inversionistas clamaban por traer a Jay Leno de vuelta. No obstante, el nuevo Tonight Show nunca mermó su calidad y los indicadores reflejaban la poca familiaridad del público con el humor de Conan, que logró conservar al público que creció desvelándose mientras veía el Late Night Show. A finales del 2009 y principios del 2010 los ejecutivos tomaron una decisión definitiva, aunque esta ocasionó otro conflicto entre conductores.