Según el libro de Woodward y Costa, el general Milley temía que Trump «se rebelara», por lo que tomó medidas para proteger las armas nucleares

Washington (CNN)– Dos días después del atentado del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos, el principal asesor militar del entonces presidente Donald Trump y presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, tomó por sí solo medidas de alto secreto para limitar la posibilidad de que Trump ordenara un peligroso ataque militar o lanzara armas nucleares, según «Peril», un nuevo libro del legendario periodista Bob Woodward y el reportero veterano del diario The Washington Post Robert Costa.
Woodward y Costa escriben que Milley, profundamente conmocionado por el asalto, «estaba seguro de que Trump había entrado en un grave deterioro mental tras las elecciones, con un Trump ahora casi maníaco, gritando a los funcionarios y construyendo su propia realidad alternativa sobre interminables conspiraciones electorales«.

A Milley le preocupaba que Trump pudiera «rebelarse», escriben los autores.

«Nunca se sabe qué hará estallar a un presidente», dijo Milley a su personal superior, según el libro.

En respuesta, Milley tomó medidas extraordinarias y convocó una reunión secreta en su oficina del Pentágono el 8 de enero para revisar el proceso de acción militar, incluyendo el lanzamiento de armas nucleares. Dirigiéndose a los militares de alto rango a cargo del Centro Nacional de Mando Militar, Milley les ordenó que no aceptaran órdenes de nadie a menos que él estuviera involucrado.

«No importa lo que les digan, sigan el procedimiento. Sigan el proceso. Y yo soy parte de ese procedimiento», dijo Milley a los oficiales, según el libro. A continuación, recorrió la sala, miró a los ojos a cada agente y les pidió que confirmaran verbalmente que lo habían entendido.

«¿Entendido?», preguntó Milley, según el libro.

«Sí, señor».

«Milley lo consideró un juramento», escriben los autores.

«Peril» se basa en más de 200 entrevistas con participantes y testigos de primera mano, y pinta un cuadro escalofriante de los últimos días de Trump en el cargo. El libro, el tercero de Woodward sobre la presidencia de Trump, relata los momentos entre bastidores de un comandante en jefe desquiciado y explosivo, gritando a los asesores y ayudantes de alto nivel mientras buscaba desesperadamente aferrarse al poder.

También incluye un reportaje exclusivo sobre los acontecimientos que condujeron al 6 de enero y la reacción de Trump a la insurrección, así como detalles recién revelados sobre el enfrentamiento de Trump en el Despacho Oval el 5 de enero con su vicepresidente, Mike Pence.
Woodward y Costa obtuvieron documentos, calendarios, agendas, correos electrónicos, notas de reuniones, transcripciones y otros registros.

El libro también examina la decisión de Joe Biden de volver a ser candidato al cargo, los primeros seis meses de su presidencia, por qué presionó tanto para salir de Afganistán y cómo se siente realmente sobre Trump. CNN obtuvo una copia de «Peril» antes de su lanzamiento el 21 de septiembre.

“Sabes que está loco”

El temor de Milley se basaba en sus propias observaciones sobre el comportamiento errático de Trump. Su preocupación se vio magnificada por los acontecimientos del 6 de enero y el «extraordinario riesgo» que la situación suponía para la seguridad nacional de Estados Unidos, escriben los autores. Milley ya había tenido dos llamadas telefónicas extraoficiales con el principal general de China, que estaba en alerta máxima por el caos en Estados Unidos.

Después, Milley recibió una llamada contundente de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, según el libro. Woodward y Costa obtuvieron en exclusiva una transcripción de la llamada, durante la cual Milley trató de asegurar a Pelosi que las armas nucleares estaban a salvo.

Pelosi le contestó.

«Lo que le digo es que si ni siquiera pudieron impedirle un asalto al Capitolio, ¿quién sabe qué más puede hacer? ¿Y hay alguien a cargo en la Casa Blanca que estuviera haciendo algo más que besar su gordo trasero en todo esto?».

Pelosi continuó: «Sabes que está loco. Ha estado loco durante mucho tiempo».

Según Woodward y Costa, Milley respondió: «Señora presidenta, estoy de acuerdo con usted en todo».

El presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, arriba en el centro, observa cómo el presidente Donald Trump firma la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2020 en la Base de la Fuerza Aérea Andrews, Maryland, en diciembre de 2019. (AP Photo/Andrew Harnik)

Después de la llamada, Milley decidió que tenía que actuar. Les dijo a sus principales jefes de servicio que vigilaran todo «todo el tiempo».

Llamó al director de la Agencia de Seguridad Nacional, Paul Nakasone, y le dijo: «Intercepta… sigue vigilando, escanea». Y le dijo a la entonces directora de la CIA, Gina Haspel: «Vigila agresivamente todo, 360».

Los autores escriben: «Milley estaba supervisando la movilización del estado de seguridad nacional de Estados Unidos sin el conocimiento del pueblo estadounidense o del resto del mundo”.

Woodward y Costa también escriben que «algunos podrían sostener que Milley se había extralimitado en su autoridad y había tomado un poder extraordinario para sí mismo», pero él creía que sus acciones eran «una precaución de buena fe para asegurar que no hubiera una ruptura histórica en el orden internacional, que no hubiera una guerra accidental con China u otros, y que no se utilizaran armas nucleares».

Trump se vuelve rebelde

El miedo de Milley a que Trump pueda hacer algo imprevisible viene de la experiencia. Justo después de que Trump perdiera las elecciones, Milley descubrió que el presidente había firmado una orden militar para retirar todas las tropas de Afganistán antes del 15 de enero de 2021, antes de dejar la Casa Blanca.

El memorando había sido redactado en secreto por dos leales a Trump. Nadie en el equipo de seguridad nacional lo sabía, según el libro. El memorándum fue finalmente anulado, pero Milley no podía olvidar que Trump había evadido a sus principales asesores militares.

Woodward y Costa escriben que, después del 6 de enero, Milley «no tenía la certeza absoluta de que los militares pudieran controlar o confiar en Trump y creía que su trabajo, como oficial militar superior, era pensar lo impensable y tomar todas las precauciones necesarias».

Milley lo calificó como el «momento más oscuro de la posibilidad teórica», escriben los autores.

«Peril» es uno de los varios libros publicados este año que han documentado los tumultuosos últimos días de la presidencia de Trump. En «I Alone Can Fix It», los reporteros del diario The Washington Post Phil Rucker y Carol Leonnig detallaron cómo Milley discutió un plan con los jefes conjuntos para resistir posibles órdenes ilegales de Trump en medio del temor de que él o sus aliados pudieran intentar un golpe de Estado.

«Cortina de humo”

Woodward y Costa escriben que los altos funcionarios de seguridad nacional estaban preocupados de que Trump pudiera hacer un «Wag the Dog» o “cortina de humo”, es decir, provocar un conflicto a nivel nacional o en el extranjero para distraer de su aplastante pérdida electoral.

Cuando Trump se negó a aceptar la derrota en noviembre de 2020, Haspel advirtió a Milley: «Estamos en camino de un golpe de Estado de la derecha. Todo esto es una locura. Está actuando como un niño de seis años con un berrinche». Haspel también se preocupó por que Trump intentara atacar a Irán.

«Esta es una situación altamente peligrosa. ¿Vamos a arremeter por su ego?», le preguntó a Milley, según el libro.

El presidente Donald Trump habla en la Sala Diplomática de la Casa Blanca el 26 de noviembre de 2020.(Erin Schaff – Pool/Getty Images)

Incluso algunos de los asesores más leales de Trump expresaron en privado su preocupación tras las elecciones. El entonces secretario de Estado Mike Pompeo le dijo a Milley que Trump estaba «en un lugar muy oscuro ahora mismo».

Milley tenía un único objetivo: garantizar un traspaso de poder pacífico el 20 de enero. Como le dijo a Pompeo: «Tenemos un avión con cuatro motores y tres de ellos no funcionan. No tenemos tren de aterrizaje. Pero vamos a aterrizar este avión y lo vamos a hacer con seguridad».

«Vamos a enterrar a Biden el 6 de enero»

«Peril» ofrece un relato entre bastidores de la negativa de Trump a conceder las elecciones y de cómo quienes le rodean intentaron y fracasaron en contener su desesperación.

El 4 de noviembre, el día después de las elecciones, Trump parecía dispuesto en privado a reconocer la derrota, y preguntó a su asesora Kellyanne Conway: «¿Cómo demonios perdimos la votación ante Joe Biden?». Pero después de hacer llamadas telefónicas a sus leales, incluido Rudy Giuliani, Trump abrazó las falsas y dañinas teorías conspirativas del fraude electoral.

Jared Kushner e Ivanka Trump lo tomaron con ligereza, escriben los autores, y Kushner dijo a sus asesores que no quería ser la persona clave para una intervención. El entonces secretario de Justicia William Barr trató de hacer entrar en razón a Trump, diciéndole que las denuncias de fraude eran falsas. «El problema es que todo esto de las máquinas de votación es una m**rda», dijo Barr, según el libro.

«Su equipo es un grupo de payasos», le dijo a Trump.

El abogado personal del presidente Donald Trump, Rudy Giuliani, habla a sus seguidores desde La Elipse, cerca de la Casa Blanca, el 6 de enero de 2021. (BRENDAN SMIALOWSKI/AFP via Getty Images)

Según el libro, resurgió una figura clave de los primeros días de Trump como presidente: el exasesor de la Casa Blanca Steve Bannon. Los autores escriben que Bannon, quien había sido acusado en abril de 2020 y posteriormente indultado por Trump, desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos que condujeron al 6 de enero.

El 30 de diciembre, Bannon convenció a Trump de que volviera a la Casa Blanca desde Mar-a-Lago para preparar los acontecimientos del 6 de enero, fecha en la que el Congreso certificaría los resultados electorales.

«Tienes que volver a Washington y hacer un regreso dramático hoy», le dijo Bannon a Trump, según el libro. «Tienes que hacer que Pence regrese de las malditas pistas de esquí y traerlo de vuelta aquí hoy. Esto es una crisis».

Los autores escriben que Bannon le dijo a Trump que el 6 de enero era «el momento del ajuste de cuentas».

«La gente va a decir: ‘¿Qué demonios está pasando aquí?», creía Bannon. «Vamos a enterrar a Biden el 6 de enero, a la m**rda», dijo Bannon.

Trump a Pence: «Ya no quiero ser tu amigo»

«Peril» también describe el tenso encuentro en el Despacho Oval el 5 de enero, cuando Trump presionó a Pence para que anulara los resultados de las elecciones. Mientras el enfrentamiento se producía en el interior, los dos hombres podían escuchar a los partidarios de MAGA vitoreando y coreando fuera, cerca de la Avenida Pennsylvania.

«Si esta gente dice que tienes el poder, ¿no querrías hacerlo?» preguntó Trump.

«No querría que ninguna persona tuviera esa autoridad», dijo Pence.

«¿Pero no sería casi genial tener ese poder?» preguntó Trump, según Woodward y Costa.

«No», dijo Pence. Y continuó: «He hecho todo lo que he podido y más para encontrar una forma de evitar esto. Simplemente no es posible».

Escucha lo que dijo Pence sobre Trump y la insurrección 0:47

Cuando Pence no cedió, Trump lo atacó.

«¡No, no, no!», gritó Trump, según los autores. «No lo entiendes, Mike. Tú puedes hacer esto. No quiero ser más tu amigo si no haces esto».

Trump volvió a llamar a Pence la mañana del 6 de enero. «Si no lo haces, elegí al hombre equivocado hace cuatro años», dijo Trump, según los autores. «Vas a flaquear», dijo, con su enfado visible para los demás en la oficina.

Aunque al final Pence se enfrentó a Trump, «Peril» revela que, tras cuatro años de abyecta lealtad, le costó tomar la decisión. Woodward y Costa escriben que Pence acudió a Dan Quayle, que había sido vicepresidente de George H. W. Bush, en busca de su consejo.

El vicepresidente Mike Pence habla durante una visita a la iglesia Rock Springs para hacer campaña por los candidatos al Senado del Partido Republicano el 4 de enero de 2021 en Milner, Georgia.
(Megan Varner/Getty Images)

Una y otra vez, Pence preguntó si había algo que pudiera hacer.

«Mike, no tienes ninguna flexibilidad en esto. Ninguna. Cero. Olvídalo. Déjalo de lado», le dijo Quayle.

Pence volvió a presionar.

«Usted no sabe en qué posición estoy», dijo, según los autores.

«Sí conozco la posición en la que estás», respondió Quayle. «También sé cuál es la ley. Escuchas al Parlamento. Eso es todo lo que haces. No tienes ningún poder».

«Deberías publicar un tuit»

Según los autores, Trump ignoró las repetidas peticiones tanto de su personal como de su hija Ivanka Trump para que se retirara la convocatoria a los disturbios en el Capitolio el 6 de enero.

En uno de los episodios, el general retirado Keith Kellogg, quien fue asesor de seguridad nacional de Pence, estuvo en la Casa Blanca con Trump mientras veía cómo se desarrollaba la insurrección por televisión.

Kellogg instó a Trump a actuar.

El teniente general retirado Keith Kellogg, que asesora a Donald Trump en política exterior y asuntos militares, habla con los medios de comunicación en el vestíbulo de la Torre Trump, el 15 de noviembre de 2016 en Nueva York.
(Drew Angerer/Getty Images)

«Realmente deberías publicar un tuit», dijo Kellogg, según los autores. «Tienes que publicar un tuit muy rápido, ayudar a controlar la multitud que está allí. Esto está fuera de control. No van a ser capaces de controlar esto. Señor, no están preparados para ello. Una vez que una multitud empieza a girar así, está perdida».

«Sí», dijo Trump. Los autores escriben: «Trump parpadeó y siguió viendo la televisión».

Ivanka Trump también intentó intervenir repetidamente, hablando con su padre tres veces. «Deja pasar esto», le dijo ella. «Déjalo ir», le dijo ella, según el libro.

Furia 2.0

El anterior libro de Woodward sobre Trump se titulaba «Rage» (Furia), pero «Peril», repleto de gritos llenos de improperios, lleva la furia a un nivel superior.

Altos funcionarios dijeron a los autores que los arrebatos de Trump les recordaban a «Full Metal Jacket» a veces y a «Doctor Strangelove» en otras.

En junio de 2020, tras las protestas de Black Lives Matter cerca de la Casa Blanca, Trump arremetió contra el entonces secretario de Defensa, Mark Esper, quien acababa de anunciar en una rueda de prensa que se oponía a invocar la Ley de Insurrección en respuesta a las protestas.

«¡Me quitaste la autoridad!», le gritó Trump a Esper en el Despacho Oval. «¡Tú no eres el presidente! Yo soy el maldito presidente».

Pero Trump no había terminado, según el libro, dirigiéndose al resto de su equipo en la sala. «Todos está jod***s», gritó. «Todo el mundo. Están todos jod***s. Cada uno de ustedes está jod***».

Tras las elecciones, la rabia de Trump se dirigió a Barr por atreverse a mencionar siquiera a la administración entrante de Biden.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper (izquierda), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general del Ejército Mark A. Milley (derecha), esperan para reunirse con los altos mandos militares en la Sala del Gabinete de la Casa Blanca en octubre de 2019.

«¡Primera parte de la administración de Biden!» gritó Trump, según los autores. Trump estaba tan enfadado que Barr pensó que ‘si a un ser humano le pudieran salir llamas por las orejas, así se vería’, escriben Woodward y Costa.

El libro también revela que Trump sigue enojado con los republicanos que lo culparon de la insurrección, incluyendo al líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy.

«Este tipo me llamaba todos los días, pretendía ser mi mejor amigo, y luego, me jod**. No es un buen tipo», dijo Trump, según el libro.

Mientras que McCarthy se ha retractado de sus comentarios iniciales después de la insurrección, se cita a Trump desestimando los intentos de McCarthy de volver a caerle en gracia.

«Kevin vino a besarme el cu** y quiere mi ayuda para recuperar la Cámara», dijo Trump, según los autores.

El libro termina con los aliados de Trump especulando sobre sus planes para 2024. En privado, se cita al senador republicano Lindsey Graham diciendo que «si quiere ser el candidato, tendrá que lidiar con sus problemas de personalidad… tenemos un capitán de equipo muy dañado».

Pero en una conversación con Trump directamente, Graham fue mucho más optimista.

«Lo dieron por muerto a causa del 6 de enero. La sabiduría convencional es que el Partido Republicano, bajo tu liderazgo, se ha derrumbado», le dijo Graham a Trump, según el libro. Graham continuó, diciendo a Trump que si «volvieras a tomar la Casa Blanca, sería el mayor regreso en la historia de Estados Unidos».

En julio, el exdirector de campaña de Trump Brad Parscale, que había sido degradado y luego se apartó de la campaña en septiembre de 2020, hizo la pregunta.

«Señor, ¿va a postularse como candidato?».

«Lo estoy considerando […] Estoy pensando firmemente en postularme», dijo Trump, según el libro.

«Tenía un ejército. Un ejército para Trump. Quiere recuperarlo», dijo más tarde Parscale. «No creo que lo vea como un regreso. Lo ve como una venganza».

Donald Trump

Washington (CNN)– Dos días después del atentado del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos, el principal asesor militar del entonces presidente Donald Trump y presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, tomó por sí solo medidas de alto secreto para limitar la posibilidad de que Trump ordenara un peligroso ataque militar o lanzara armas nucleares, según «Peril», un nuevo libro del legendario periodista Bob Woodward y el reportero veterano del diario The Washington Post Robert Costa.
Woodward y Costa escriben que Milley, profundamente conmocionado por el asalto, «estaba seguro de que Trump había entrado en un grave deterioro mental tras las elecciones, con un Trump ahora casi maníaco, gritando a los funcionarios y construyendo su propia realidad alternativa sobre interminables conspiraciones electorales«.

A Milley le preocupaba que Trump pudiera «rebelarse», escriben los autores.

«Nunca se sabe qué hará estallar a un presidente», dijo Milley a su personal superior, según el libro.

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En respuesta, Milley tomó medidas extraordinarias y convocó una reunión secreta en su oficina del Pentágono el 8 de enero para revisar el proceso de acción militar, incluyendo el lanzamiento de armas nucleares. Dirigiéndose a los militares de alto rango a cargo del Centro Nacional de Mando Militar, Milley les ordenó que no aceptaran órdenes de nadie a menos que él estuviera involucrado.

«No importa lo que les digan, sigan el procedimiento. Sigan el proceso. Y yo soy parte de ese procedimiento», dijo Milley a los oficiales, según el libro. A continuación, recorrió la sala, miró a los ojos a cada agente y les pidió que confirmaran verbalmente que lo habían entendido.

«¿Entendido?», preguntó Milley, según el libro.

«Sí, señor».

«Milley lo consideró un juramento», escriben los autores.

«Peril» se basa en más de 200 entrevistas con participantes y testigos de primera mano, y pinta un cuadro escalofriante de los últimos días de Trump en el cargo. El libro, el tercero de Woodward sobre la presidencia de Trump, relata los momentos entre bastidores de un comandante en jefe desquiciado y explosivo, gritando a los asesores y ayudantes de alto nivel mientras buscaba desesperadamente aferrarse al poder.

También incluye un reportaje exclusivo sobre los acontecimientos que condujeron al 6 de enero y la reacción de Trump a la insurrección, así como detalles recién revelados sobre el enfrentamiento de Trump en el Despacho Oval el 5 de enero con su vicepresidente, Mike Pence.
Woodward y Costa obtuvieron documentos, calendarios, agendas, correos electrónicos, notas de reuniones, transcripciones y otros registros.

El libro también examina la decisión de Joe Biden de volver a ser candidato al cargo, los primeros seis meses de su presidencia, por qué presionó tanto para salir de Afganistán y cómo se siente realmente sobre Trump. CNN obtuvo una copia de «Peril» antes de su lanzamiento el 21 de septiembre.

ANÁLISIS | Más evidencia de que Donald Trump está dirigiendo una presidencia en las sombras “Sabes que está loco”

El temor de Milley se basaba en sus propias observaciones sobre el comportamiento errático de Trump. Su preocupación se vio magnificada por los acontecimientos del 6 de enero y el «extraordinario riesgo» que la situación suponía para la seguridad nacional de Estados Unidos, escriben los autores. Milley ya había tenido dos llamadas telefónicas extraoficiales con el principal general de China, que estaba en alerta máxima por el caos en Estados Unidos.

Después, Milley recibió una llamada contundente de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, según el libro. Woodward y Costa obtuvieron en exclusiva una transcripción de la llamada, durante la cual Milley trató de asegurar a Pelosi que las armas nucleares estaban a salvo.

Pelosi le contestó.

«Lo que le digo es que si ni siquiera pudieron impedirle un asalto al Capitolio, ¿quién sabe qué más puede hacer? ¿Y hay alguien a cargo en la Casa Blanca que estuviera haciendo algo más que besar su gordo trasero en todo esto?».

Pelosi continuó: «Sabes que está loco. Ha estado loco durante mucho tiempo».

Según Woodward y Costa, Milley respondió: «Señora presidenta, estoy de acuerdo con usted en todo».

El presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, arriba en el centro, observa cómo el presidente Donald Trump firma la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2020 en la Base de la Fuerza Aérea Andrews, Maryland, en diciembre de 2019. (AP Photo/Andrew Harnik)

Después de la llamada, Milley decidió que tenía que actuar. Les dijo a sus principales jefes de servicio que vigilaran todo «todo el tiempo».

Llamó al director de la Agencia de Seguridad Nacional, Paul Nakasone, y le dijo: «Intercepta… sigue vigilando, escanea». Y le dijo a la entonces directora de la CIA, Gina Haspel: «Vigila agresivamente todo, 360».

Los autores escriben: «Milley estaba supervisando la movilización del estado de seguridad nacional de Estados Unidos sin el conocimiento del pueblo estadounidense o del resto del mundo”.

Woodward y Costa también escriben que «algunos podrían sostener que Milley se había extralimitado en su autoridad y había tomado un poder extraordinario para sí mismo», pero él creía que sus acciones eran «una precaución de buena fe para asegurar que no hubiera una ruptura histórica en el orden internacional, que no hubiera una guerra accidental con China u otros, y que no se utilizaran armas nucleares».

Trump se vuelve rebelde

El miedo de Milley a que Trump pueda hacer algo imprevisible viene de la experiencia. Justo después de que Trump perdiera las elecciones, Milley descubrió que el presidente había firmado una orden militar para retirar todas las tropas de Afganistán antes del 15 de enero de 2021, antes de dejar la Casa Blanca.

El memorando había sido redactado en secreto por dos leales a Trump. Nadie en el equipo de seguridad nacional lo sabía, según el libro. El memorándum fue finalmente anulado, pero Milley no podía olvidar que Trump había evadido a sus principales asesores militares.

Woodward y Costa escriben que, después del 6 de enero, Milley «no tenía la certeza absoluta de que los militares pudieran controlar o confiar en Trump y creía que su trabajo, como oficial militar superior, era pensar lo impensable y tomar todas las precauciones necesarias».

Milley lo calificó como el «momento más oscuro de la posibilidad teórica», escriben los autores.

«Peril» es uno de los varios libros publicados este año que han documentado los tumultuosos últimos días de la presidencia de Trump. En «I Alone Can Fix It», los reporteros del diario The Washington Post Phil Rucker y Carol Leonnig detallaron cómo Milley discutió un plan con los jefes conjuntos para resistir posibles órdenes ilegales de Trump en medio del temor de que él o sus aliados pudieran intentar un golpe de Estado.

«Cortina de humo”

Woodward y Costa escriben que los altos funcionarios de seguridad nacional estaban preocupados de que Trump pudiera hacer un «Wag the Dog» o “cortina de humo”, es decir, provocar un conflicto a nivel nacional o en el extranjero para distraer de su aplastante pérdida electoral.

Cuando Trump se negó a aceptar la derrota en noviembre de 2020, Haspel advirtió a Milley: «Estamos en camino de un golpe de Estado de la derecha. Todo esto es una locura. Está actuando como un niño de seis años con un berrinche». Haspel también se preocupó por que Trump intentara atacar a Irán.

«Esta es una situación altamente peligrosa. ¿Vamos a arremeter por su ego?», le preguntó a Milley, según el libro.

El presidente Donald Trump habla en la Sala Diplomática de la Casa Blanca el 26 de noviembre de 2020.(Erin Schaff – Pool/Getty Images)

Incluso algunos de los asesores más leales de Trump expresaron en privado su preocupación tras las elecciones. El entonces secretario de Estado Mike Pompeo le dijo a Milley que Trump estaba «en un lugar muy oscuro ahora mismo».

Milley tenía un único objetivo: garantizar un traspaso de poder pacífico el 20 de enero. Como le dijo a Pompeo: «Tenemos un avión con cuatro motores y tres de ellos no funcionan. No tenemos tren de aterrizaje. Pero vamos a aterrizar este avión y lo vamos a hacer con seguridad».

«Vamos a enterrar a Biden el 6 de enero»

«Peril» ofrece un relato entre bastidores de la negativa de Trump a conceder las elecciones y de cómo quienes le rodean intentaron y fracasaron en contener su desesperación.

El 4 de noviembre, el día después de las elecciones, Trump parecía dispuesto en privado a reconocer la derrota, y preguntó a su asesora Kellyanne Conway: «¿Cómo demonios perdimos la votación ante Joe Biden?». Pero después de hacer llamadas telefónicas a sus leales, incluido Rudy Giuliani, Trump abrazó las falsas y dañinas teorías conspirativas del fraude electoral.

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Jared Kushner e Ivanka Trump lo tomaron con ligereza, escriben los autores, y Kushner dijo a sus asesores que no quería ser la persona clave para una intervención. El entonces secretario de Justicia William Barr trató de hacer entrar en razón a Trump, diciéndole que las denuncias de fraude eran falsas. «El problema es que todo esto de las máquinas de votación es una m**rda», dijo Barr, según el libro.

«Su equipo es un grupo de payasos», le dijo a Trump.

El abogado personal del presidente Donald Trump, Rudy Giuliani, habla a sus seguidores desde La Elipse, cerca de la Casa Blanca, el 6 de enero de 2021. (BRENDAN SMIALOWSKI/AFP via Getty Images)

Según el libro, resurgió una figura clave de los primeros días de Trump como presidente: el exasesor de la Casa Blanca Steve Bannon. Los autores escriben que Bannon, quien había sido acusado en abril de 2020 y posteriormente indultado por Trump, desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos que condujeron al 6 de enero.

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El 30 de diciembre, Bannon convenció a Trump de que volviera a la Casa Blanca desde Mar-a-Lago para preparar los acontecimientos del 6 de enero, fecha en la que el Congreso certificaría los resultados electorales.

«Tienes que volver a Washington y hacer un regreso dramático hoy», le dijo Bannon a Trump, según el libro. «Tienes que hacer que Pence regrese de las malditas pistas de esquí y traerlo de vuelta aquí hoy. Esto es una crisis».

Los autores escriben que Bannon le dijo a Trump que el 6 de enero era «el momento del ajuste de cuentas».

«La gente va a decir: ‘¿Qué demonios está pasando aquí?», creía Bannon. «Vamos a enterrar a Biden el 6 de enero, a la m**rda», dijo Bannon.

Trump a Pence: «Ya no quiero ser tu amigo»

«Peril» también describe el tenso encuentro en el Despacho Oval el 5 de enero, cuando Trump presionó a Pence para que anulara los resultados de las elecciones. Mientras el enfrentamiento se producía en el interior, los dos hombres podían escuchar a los partidarios de MAGA vitoreando y coreando fuera, cerca de la Avenida Pennsylvania.

«Si esta gente dice que tienes el poder, ¿no querrías hacerlo?» preguntó Trump.

«No querría que ninguna persona tuviera esa autoridad», dijo Pence.

«¿Pero no sería casi genial tener ese poder?» preguntó Trump, según Woodward y Costa.

«No», dijo Pence. Y continuó: «He hecho todo lo que he podido y más para encontrar una forma de evitar esto. Simplemente no es posible».

Cuando Pence no cedió, Trump lo atacó.

«¡No, no, no!», gritó Trump, según los autores. «No lo entiendes, Mike. Tú puedes hacer esto. No quiero ser más tu amigo si no haces esto».

Trump volvió a llamar a Pence la mañana del 6 de enero. «Si no lo haces, elegí al hombre equivocado hace cuatro años», dijo Trump, según los autores. «Vas a flaquear», dijo, con su enfado visible para los demás en la oficina.

Aunque al final Pence se enfrentó a Trump, «Peril» revela que, tras cuatro años de abyecta lealtad, le costó tomar la decisión. Woodward y Costa escriben que Pence acudió a Dan Quayle, que había sido vicepresidente de George H. W. Bush, en busca de su consejo.

El vicepresidente Mike Pence habla durante una visita a la iglesia Rock Springs para hacer campaña por los candidatos al Senado del Partido Republicano el 4 de enero de 2021 en Milner, Georgia.
(Megan Varner/Getty Images)

Una y otra vez, Pence preguntó si había algo que pudiera hacer.

«Mike, no tienes ninguna flexibilidad en esto. Ninguna. Cero. Olvídalo. Déjalo de lado», le dijo Quayle.

Pence volvió a presionar.

«Usted no sabe en qué posición estoy», dijo, según los autores.

«Sí conozco la posición en la que estás», respondió Quayle. «También sé cuál es la ley. Escuchas al Parlamento. Eso es todo lo que haces. No tienes ningún poder».

«Deberías publicar un tuit»

Según los autores, Trump ignoró las repetidas peticiones tanto de su personal como de su hija Ivanka Trump para que se retirara la convocatoria a los disturbios en el Capitolio el 6 de enero.

En uno de los episodios, el general retirado Keith Kellogg, quien fue asesor de seguridad nacional de Pence, estuvo en la Casa Blanca con Trump mientras veía cómo se desarrollaba la insurrección por televisión.

Kellogg instó a Trump a actuar.

El teniente general retirado Keith Kellogg, que asesora a Donald Trump en política exterior y asuntos militares, habla con los medios de comunicación en el vestíbulo de la Torre Trump, el 15 de noviembre de 2016 en Nueva York.
(Drew Angerer/Getty Images)

«Realmente deberías publicar un tuit», dijo Kellogg, según los autores. «Tienes que publicar un tuit muy rápido, ayudar a controlar la multitud que está allí. Esto está fuera de control. No van a ser capaces de controlar esto. Señor, no están preparados para ello. Una vez que una multitud empieza a girar así, está perdida».

«Sí», dijo Trump. Los autores escriben: «Trump parpadeó y siguió viendo la televisión».

Ivanka Trump también intentó intervenir repetidamente, hablando con su padre tres veces. «Deja pasar esto», le dijo ella. «Déjalo ir», le dijo ella, según el libro.

Furia 2.0

El anterior libro de Woodward sobre Trump se titulaba «Rage» (Furia), pero «Peril», repleto de gritos llenos de improperios, lleva la furia a un nivel superior.

Altos funcionarios dijeron a los autores que los arrebatos de Trump les recordaban a «Full Metal Jacket» a veces y a «Doctor Strangelove» en otras.

En junio de 2020, tras las protestas de Black Lives Matter cerca de la Casa Blanca, Trump arremetió contra el entonces secretario de Defensa, Mark Esper, quien acababa de anunciar en una rueda de prensa que se oponía a invocar la Ley de Insurrección en respuesta a las protestas.

«¡Me quitaste la autoridad!», le gritó Trump a Esper en el Despacho Oval. «¡Tú no eres el presidente! Yo soy el maldito presidente».

Pero Trump no había terminado, según el libro, dirigiéndose al resto de su equipo en la sala. «Todos está jod***s», gritó. «Todo el mundo. Están todos jod***s. Cada uno de ustedes está jod***».

Tras las elecciones, la rabia de Trump se dirigió a Barr por atreverse a mencionar siquiera a la administración entrante de Biden.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper (izquierda), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general del Ejército Mark A. Milley (derecha), esperan para reunirse con los altos mandos militares en la Sala del Gabinete de la Casa Blanca en octubre de 2019.

«¡Primera parte de la administración de Biden!» gritó Trump, según los autores. Trump estaba tan enfadado que Barr pensó que ‘si a un ser humano le pudieran salir llamas por las orejas, así se vería’, escriben Woodward y Costa.

El libro también revela que Trump sigue enojado con los republicanos que lo culparon de la insurrección, incluyendo al líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy.

«Este tipo me llamaba todos los días, pretendía ser mi mejor amigo, y luego, me jod**. No es un buen tipo», dijo Trump, según el libro.

Mientras que McCarthy se ha retractado de sus comentarios iniciales después de la insurrección, se cita a Trump desestimando los intentos de McCarthy de volver a caerle en gracia.

«Kevin vino a besarme el cu** y quiere mi ayuda para recuperar la Cámara», dijo Trump, según los autores.

Exclusiva: Bob Woodward y Robert Costa revelan nuevo libro sobre Trump

El libro termina con los aliados de Trump especulando sobre sus planes para 2024. En privado, se cita al senador republicano Lindsey Graham diciendo que «si quiere ser el candidato, tendrá que lidiar con sus problemas de personalidad… tenemos un capitán de equipo muy dañado».

Pero en una conversación con Trump directamente, Graham fue mucho más optimista.

«Lo dieron por muerto a causa del 6 de enero. La sabiduría convencional es que el Partido Republicano, bajo tu liderazgo, se ha derrumbado», le dijo Graham a Trump, según el libro. Graham continuó, diciendo a Trump que si «volvieras a tomar la Casa Blanca, sería el mayor regreso en la historia de Estados Unidos».

ANÁLISIS | Trump tiene una probabilidad del «99, 100» de postularse para 2024

En julio, el exdirector de campaña de Trump Brad Parscale, que había sido degradado y luego se apartó de la campaña en septiembre de 2020, hizo la pregunta.

«Señor, ¿va a postularse como candidato?».

«Lo estoy considerando […] Estoy pensando firmemente en postularme», dijo Trump, según el libro.

«Tenía un ejército. Un ejército para Trump. Quiere recuperarlo», dijo más tarde Parscale. «No creo que lo vea como un regreso. Lo ve como una venganza».

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