La estimulación cerebral funcionó «como un interruptor» para desactivar la depresión severa de una paciente

(CNN) — Tras años de sufrimiento, una paciente con depresión grave y resistente al tratamiento por fin encontró alivio con un implante cerebral experimental desarrollado originalmente para ayudar a personas con epilepsia, según informaron este lunes unos investigadores de California.
Se trata solo de una paciente, pero el equipo de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) afirma haber observado resultados notables con el dispositivo, que está calibrado para detectar las señales asociadas a los síntomas depresivos en el cerebro de la paciente e interferir con ellas.

«Cuando encendimos este tratamiento, los síntomas de depresión de nuestra paciente se disolvieron y en un tiempo notablemente pequeño entró en remisión», dijo a la prensa la doctora Katherine Scangos, psiquiatra y especialista en Neurociencia de la UCSF que dirigió el equipo del estudio.

«Fue como un interruptor»

Un año después, la paciente, identificada solo como Sarah, dice que el dispositivo desterró su depresión sin efectos secundarios.

«Había agotado todas las opciones de tratamiento posibles sin éxito para levantarme de la depresión en la que había caído cinco años antes», dijo Sarah a los periodistas.

«Mi vida cotidiana se había vuelto tan restringida y empobrecida por la depresión que sentía que cada día era una tortura y me tenía que forzar para resistir los impulsos suicidas que me invadían varias veces por hora. Cuando recibí la primera estimulación, sentí la más intensa sensación de alegría», añadió.

«Y mi depresión fue una pesadilla lejana por un momento».

Sarah, una paciente del ensayo clínico, en una cita con la Dra. Katherine Scangos en el Instituto Psiquiátrico Langley Porter de la UCSF.

El equipo del estudio trabajó intensamente con Sarah para mapear primero las zonas de su cerebro que se activaban cuando experimentaba los peores síntomas de la depresión. Le implantaron dos pequeños cables en el cerebro para detectar la actividad cerebral asociada y, a continuación, suministrar un pulso de electricidad que interrumpiera la señal.

Se trata de un tratamiento muy personalizado que requerirá años de investigación para convertirse en algo útil para el público en general, según informa el equipo en la revista Nature Medicine.

Sin embargo, el equipo afirma que esto ofrece una pequeña esperanza a las personas con las formas de depresión más graves y resistentes al tratamiento, a las que no ayudan ni la terapia cognitiva ni los fármacos, y ni siquiera la terapia electroconvulsiva.

«Para identificar el circuito de depresión único de un paciente, colocamos electrodos temporales, que son cables realmente finos, en las regiones del cerebro relacionadas con el estado de ánimo de los pacientes con depresión. Y luego administramos pequeños pulsos de estimulación a través de las regiones, una por una, y registramos la respuesta clínica del paciente», dijo Scangos.

Otros investigadores han probado este enfoque para la depresión. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU., una revisión de las distintas técnicas de estimulación cerebral profunda muestra que entre el 40% y el 50% de las personas tratadas con este tipo de estimulación presentan una mejora superior al 50%. También se está probando otro tipo de estimulación, denominada estimulación del nervio vago, así como varias técnicas que utilizan la estimulación magnética de partes del cerebro.

Depresión y suicidio: ¿dónde buscar ayuda en países de América Latina y España? Mapeo de precisión

Pero Scangos y sus colegas dijeron que la diferencia en su enfoque fue el cuidadoso mapeo de la actividad cerebral particular de Sarah y la calibración del dispositivo para responder a los cambios en la señalización.

«No hay un área de depresión o un área del estado de ánimo en el cerebro», dijo el Dr. Edward Chang, neurocirujano de la UCSF y miembro del equipo del estudio.

En el caso de Sarah, las señales de la amígdala, una pequeña estructura del cerebro asociada a las emociones, predecían sus peores síntomas. Chang y sus colegas adaptaron un dispositivo comercial aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. para el tratamiento de la epilepsia grave.

«Nos permite una precisión que nunca antes habíamos tenido en el tratamiento de la depresión. Es nuestra primera demostración de personalización», dijo Chang.

«El mecanismo exacto de cómo trata los síntomas no está claro», añadió. El equipo tuvo la idea cuando vio que las personas que recibían tratamiento para la epilepsia con el dispositivo informaban a menudo de que sus síntomas de depresión mejoraban con su uso.

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«No es una demostración de la eficacia de este enfoque. Tenemos mucho trabajo por delante como campo para validar estos resultados, para ver si esto es algo que perdurará como opción de tratamiento», dijo Chang.

Sarah tiene ahora el dispositivo implantado de forma permanente. Se le extrajo un pequeño trozo de cráneo para alojar el dispositivo, que tiene el tamaño aproximado de una caja de cerillas, explicó Chang.

Scangos dijo que Sarah recibe unos 30 minutos de estimulación al día para controlar sus síntomas. La batería del dispositivo debería durar unos 10 años con este ritmo de uso, dijo. «Ajustamos la estimulación para que ella no pueda detectarla», dijo Scangos.

Este tipo de enfoque es solo para los casos más graves, dijeron Scangos y Chang.

«No sabíamos si íbamos a poder tratar su depresión en absoluto porque era muy grave», dijo Scangos.

«Aunque esto es lo que llamamos mínimamente invasivo, es una cirugía y conlleva riesgos», añadió Chang.

«Esta sensación de alegría me invadió»

Sarah trabaja en su jardín comunitario el 25 de septiembre.
(Créditos: JOHN LOK para UCSF)

Para Sarah, los efectos hicieron que los riesgos valieran la pena. «Cualquier tipo de alivio habría sido mejor que lo que estaba experimentando», dijo. «La depresión controlaba mi vida. Apenas me movía. Apenas hacía algo».

La primera vez que el equipo probó la estimulación después de mapear su cerebro, «me reí a carcajadas», dijo Sarah.

«Era la primera vez que me reía y sonreía espontáneamente sin fingirlo, sin forzarlo, en cinco años», añadió. «Esta sensación de alegría me invadió».

Fue necesario un ajuste considerable para que la estimulación fuera perfecta y para que los efectos duraran más de unos minutos.

«Al principio, en pocas semanas, los pensamientos suicidas desaparecieron. Luego fue un proceso gradual. Fue como si mi visión del mundo cambiara», dijo Sarah.

«Todo se volvió cada vez más fácil».

Un día se le queda grabado en la mente. «Recuerdo que llegué a casa una de las primeras veces que el dispositivo estaba encendido. Podía ver la bahía y donde se encontraba con la ciénaga, y recuerdo que, Dios… como la diferenciación de colores. Era precioso… la luz». Los síntomas de depresión de Sarah habían hecho que el mundo pareciera gris y sin interés.

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«Al final de esto, me dije, ‘oh Dios mío, esto no es diferente de alguien con Parkinson'», dijo Sarah.

«Nadie le dice a alguien con Parkinson ‘si tienes una actitud positiva y aguantas, te curarás’. Nadie se lo dice a alguien con cáncer», añadió. Pero la gente no trata la depresión como una enfermedad, dijo.

«La respuesta que recibimos de la sociedad es que es un fallo moral. Debe ser algo que estás haciendo mal», dijo. «Aunque sea con buena intención».

Cada tratamiento fallido la hacía sentir más fracasada, dijo Sarah. «El estigma de la depresión es un peso abrumador», dijo.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) la depresión se caracteriza por un sentimiento persistente de vacío y culpa, pérdida de esperanza y energía y otros síntomas. «La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes en EE.UU. Las investigaciones actuales sugieren que la depresión está causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos», dice el NIMH.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 5% de las personas de todo el mundo padecen depresión.

Depresión y suicidio: ¿dónde buscar ayuda en países de América Latina y España?

Si te encuentras en Estados Unidos, hay muchas opciones para buscar ayuda en este tipo de casos que puedes consultar aquí. También puedes ver un listado de páginas web y líneas de ayuda a los que se puede recurrir en la mayoría de países de América Latina y España.

(CNN) — Tras años de sufrimiento, una paciente con depresión grave y resistente al tratamiento por fin encontró alivio con un implante cerebral experimental desarrollado originalmente para ayudar a personas con epilepsia, según informaron este lunes unos investigadores de California.
Se trata solo de una paciente, pero el equipo de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) afirma haber observado resultados notables con el dispositivo, que está calibrado para detectar las señales asociadas a los síntomas depresivos en el cerebro de la paciente e interferir con ellas.

«Cuando encendimos este tratamiento, los síntomas de depresión de nuestra paciente se disolvieron y en un tiempo notablemente pequeño entró en remisión», dijo a la prensa la doctora Katherine Scangos, psiquiatra y especialista en Neurociencia de la UCSF que dirigió el equipo del estudio.

«Fue como un interruptor»

Un año después, la paciente, identificada solo como Sarah, dice que el dispositivo desterró su depresión sin efectos secundarios.

«Había agotado todas las opciones de tratamiento posibles sin éxito para levantarme de la depresión en la que había caído cinco años antes», dijo Sarah a los periodistas.

«Mi vida cotidiana se había vuelto tan restringida y empobrecida por la depresión que sentía que cada día era una tortura y me tenía que forzar para resistir los impulsos suicidas que me invadían varias veces por hora. Cuando recibí la primera estimulación, sentí la más intensa sensación de alegría», añadió.

«Y mi depresión fue una pesadilla lejana por un momento».

Sarah, una paciente del ensayo clínico, en una cita con la Dra. Katherine Scangos en el Instituto Psiquiátrico Langley Porter de la UCSF.

El equipo del estudio trabajó intensamente con Sarah para mapear primero las zonas de su cerebro que se activaban cuando experimentaba los peores síntomas de la depresión. Le implantaron dos pequeños cables en el cerebro para detectar la actividad cerebral asociada y, a continuación, suministrar un pulso de electricidad que interrumpiera la señal.

Se trata de un tratamiento muy personalizado que requerirá años de investigación para convertirse en algo útil para el público en general, según informa el equipo en la revista Nature Medicine.

Sin embargo, el equipo afirma que esto ofrece una pequeña esperanza a las personas con las formas de depresión más graves y resistentes al tratamiento, a las que no ayudan ni la terapia cognitiva ni los fármacos, y ni siquiera la terapia electroconvulsiva.

«Para identificar el circuito de depresión único de un paciente, colocamos electrodos temporales, que son cables realmente finos, en las regiones del cerebro relacionadas con el estado de ánimo de los pacientes con depresión. Y luego administramos pequeños pulsos de estimulación a través de las regiones, una por una, y registramos la respuesta clínica del paciente», dijo Scangos.

Otros investigadores han probado este enfoque para la depresión. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU., una revisión de las distintas técnicas de estimulación cerebral profunda muestra que entre el 40% y el 50% de las personas tratadas con este tipo de estimulación presentan una mejora superior al 50%. También se está probando otro tipo de estimulación, denominada estimulación del nervio vago, así como varias técnicas que utilizan la estimulación magnética de partes del cerebro.

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Pero Scangos y sus colegas dijeron que la diferencia en su enfoque fue el cuidadoso mapeo de la actividad cerebral particular de Sarah y la calibración del dispositivo para responder a los cambios en la señalización.

«No hay un área de depresión o un área del estado de ánimo en el cerebro», dijo el Dr. Edward Chang, neurocirujano de la UCSF y miembro del equipo del estudio.

En el caso de Sarah, las señales de la amígdala, una pequeña estructura del cerebro asociada a las emociones, predecían sus peores síntomas. Chang y sus colegas adaptaron un dispositivo comercial aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. para el tratamiento de la epilepsia grave.

«Nos permite una precisión que nunca antes habíamos tenido en el tratamiento de la depresión. Es nuestra primera demostración de personalización», dijo Chang.

«El mecanismo exacto de cómo trata los síntomas no está claro», añadió. El equipo tuvo la idea cuando vio que las personas que recibían tratamiento para la epilepsia con el dispositivo informaban a menudo de que sus síntomas de depresión mejoraban con su uso.

¿Eres un búho o una alondra? Una de estas opciones podría protegerte de la depresión, según un estudio

«No es una demostración de la eficacia de este enfoque. Tenemos mucho trabajo por delante como campo para validar estos resultados, para ver si esto es algo que perdurará como opción de tratamiento», dijo Chang.

Sarah tiene ahora el dispositivo implantado de forma permanente. Se le extrajo un pequeño trozo de cráneo para alojar el dispositivo, que tiene el tamaño aproximado de una caja de cerillas, explicó Chang.

Scangos dijo que Sarah recibe unos 30 minutos de estimulación al día para controlar sus síntomas. La batería del dispositivo debería durar unos 10 años con este ritmo de uso, dijo. «Ajustamos la estimulación para que ella no pueda detectarla», dijo Scangos.

Este tipo de enfoque es solo para los casos más graves, dijeron Scangos y Chang.

«No sabíamos si íbamos a poder tratar su depresión en absoluto porque era muy grave», dijo Scangos.

«Aunque esto es lo que llamamos mínimamente invasivo, es una cirugía y conlleva riesgos», añadió Chang.

«Esta sensación de alegría me invadió»

Sarah trabaja en su jardín comunitario el 25 de septiembre.
(Créditos: JOHN LOK para UCSF)

Para Sarah, los efectos hicieron que los riesgos valieran la pena. «Cualquier tipo de alivio habría sido mejor que lo que estaba experimentando», dijo. «La depresión controlaba mi vida. Apenas me movía. Apenas hacía algo».

La primera vez que el equipo probó la estimulación después de mapear su cerebro, «me reí a carcajadas», dijo Sarah.

«Era la primera vez que me reía y sonreía espontáneamente sin fingirlo, sin forzarlo, en cinco años», añadió. «Esta sensación de alegría me invadió».

Fue necesario un ajuste considerable para que la estimulación fuera perfecta y para que los efectos duraran más de unos minutos.

«Al principio, en pocas semanas, los pensamientos suicidas desaparecieron. Luego fue un proceso gradual. Fue como si mi visión del mundo cambiara», dijo Sarah.

«Todo se volvió cada vez más fácil».

Un día se le queda grabado en la mente. «Recuerdo que llegué a casa una de las primeras veces que el dispositivo estaba encendido. Podía ver la bahía y donde se encontraba con la ciénaga, y recuerdo que, Dios… como la diferenciación de colores. Era precioso… la luz». Los síntomas de depresión de Sarah habían hecho que el mundo pareciera gris y sin interés.

¿Qué es la depresión? Algunos consejos para enfrentar este trastorno y cómo pedir ayuda No es un fallo moral

«Al final de esto, me dije, ‘oh Dios mío, esto no es diferente de alguien con Parkinson'», dijo Sarah.

«Nadie le dice a alguien con Parkinson ‘si tienes una actitud positiva y aguantas, te curarás’. Nadie se lo dice a alguien con cáncer», añadió. Pero la gente no trata la depresión como una enfermedad, dijo.

«La respuesta que recibimos de la sociedad es que es un fallo moral. Debe ser algo que estás haciendo mal», dijo. «Aunque sea con buena intención».

Cada tratamiento fallido la hacía sentir más fracasada, dijo Sarah. «El estigma de la depresión es un peso abrumador», dijo.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) la depresión se caracteriza por un sentimiento persistente de vacío y culpa, pérdida de esperanza y energía y otros síntomas. «La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes en EE.UU. Las investigaciones actuales sugieren que la depresión está causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos», dice el NIMH.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 5% de las personas de todo el mundo padecen depresión.

Depresión y suicidio: ¿dónde buscar ayuda en países de América Latina y España?

Si te encuentras en Estados Unidos, hay muchas opciones para buscar ayuda en este tipo de casos que puedes consultar aquí. También puedes ver un listado de páginas web y líneas de ayuda a los que se puede recurrir en la mayoría de países de América Latina y España.

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