Anselmo Pinales: un dirigente fuera de serie

Por Jaime Martínez Veloz

Lo conocí en una toma de camiones en contra del aumento de tarifas, allá por 1974. Anselmo Pinales estudiaba en la escuela de Trabajo Social y yo en Arquitectura. Desde entonces nos hicimos grandes amigos.

Activista del movimiento de la Autonomía universitaria, dirigente estudiantil y sindical, pero además era un extraordinario taxidermista. Era chingón en toda la extensión de la palabra.

Entró a Arquitectura después que reformamos el plan de estudios a impartir la materia de Teoría del Conocimiento, era de los mejores maestros.

Siempre tenía la respuesta a flor de piel, nadie le ganaba al debate ni, a la ocurrencia.

Muchas veces su creatividad nos sacaba de apuros.

En las pocas reuniones de consejo universitario que se realizaban, la lucha era muy desigual.

Los consejeros profesores de Arquitectura éramos Mario Valencia, Anselmo Pinales y yo, frente a casi 300 consejeros que votaban en la línea del rector en turno.

Con orgullo puedo decir que siempre nos batimos contra todos los consejeros con una actitud digna y muy responsable.

Éramos tres, pero les dábamos la batalla a los trescientos.

No trato de hacer apología de lo que hacíamos sino simplemente así fue y eso me unió más con Pinales y con Valencia, pero el mejor de los tres, para el debate cuerpo a cuerpo era el Anselmo “el Chemo” Pinales.

Durante una reunión del consejo universitario, después de una intervención mía, un profesor de leyes de Torreón a quien apodaban “el burro Ortiz» me contestó con ironía y sarcasmo, mediante un discurso con voz engolada mediante el cual afirmaba “que él (o sea el Burro) de joven también le había gustado el circo y le gustaba el malabarismo y al equilibrista, pero que los años lo habían ubicado en la realidad y que por lo tanto no era procedente lo que yo planteaba»;

Mas tardó el «señor burro» en terminar, que Pinales en contestarle en forma sarcástica, diciéndole «es una lástima que en esta reunión haya gentes que vengan a decir que les gusta el circo, que de jóvenes fueron malabaristas y que ahora de viejos parezcan puros payasos»

Cuando terminó Pinales una risa generalizada invadió el recinto y hasta el rector aplaudió y el «señor burro» tuvo que mascar mecate.

Así era Pinales un genio de la creatividad política, del debate en corto y respuestas paralizantes.

Físicamente Pinales, era una persona robusta, no gorda sino musculosa, él sabía que no es Clark Gable y algunos amigos cercanos de cariño le decían «el Chango».

Pues bien, con este antecedente narro un hecho que sucedió en la Preparatoria Venustiano Carranza de Torreón Coahuila, en donde poco antes de las elecciones al Rectoría de 1984, las autoridades de esas escuelas identificadas con las autoridades universitarias me invitaron a dar una conferencia sobre «El Hombre», la cual acepte, pero el mero día del evento, no pude ir, toda la noche no pude dormir, atendiendo tareas propias de una campaña electoral, que empezaría en poco tiempo.

Fue por ello por lo que le pedí a Pinales que me relevara para atender la conferencia a la que me habían invitado. Le di un libro de Gramsci sobre el hombre para que lo leyera en el camino y se preparara para enfrentar el tema de la conferencia.

Lo llevó en mi Datsun Juan de Dios, gran amigo que me ayudaba en diferentes tareas en la escuela de Arquitectura y le pedí al compañero Juan José Esparza Hernández, a quienes de cariño la raza lo conocía y le llamaba de cariño “el Chundo” que lo acompañara y para que le hiciera esquina, al Chemo, en el escenario que iba a enfrentar en Torreón.

Ya estando en el lugar de la Conferencia Pinales se dio cuenta que aquello era una celada, ya que el diseño de la reunión estaba conformado para exhibirme como un “radical” ante los alumnos.

Los ponentes invitados éramos, un Cura, un Masón y un “Comunista” (sic) o sea yo, pero en este caso Pinales resultó el «Comunista» invitado para hablar sobre el hombre.

Dice Pinales que cuando los presentaron los aplausos fueron para el cura y los chiflidos para él.

Primero expuso el Cura sobre el origen del hombre y habló de «nuestro padre Adán y nuestra madre Eva”.

Luego el Masón hablo sobre Cristo el «arquitecto del Universo», y cuando le tocó el turno al «Comunista» Pinales, empezó a hablar del origen de la vida haciendo alusión a Oparin y a hablar de Darwin y de la teoría acerca del hombre como descendiente de los monos.

Cuando dijo esto un grupo de jóvenes en franca provocación y aludiendo a su apariencia física, le gritaron «usted parece chango».

Asimilando la provocación Pinales le contesto al agresor con la propiedad que lo caracteriza, «efectivamente tiene usted razón yo parezco chango” y agarrando aire para contestar al agresor continuó y remarcó “parezco chango, porque provengo de una familia denominada changa tu madre».

Cuando Pinales dijo esto todos los jóvenes de la PVC le aplaudieron a rabiar, se los echo a la bolsa y de lo que iba a ser una exhibida nuestra, terminó siendo un acto donde consolidamos nuestra presencia y en las elecciones ganamos de calle la votación, aunque los datos oficiales fueron otros.

Independientemente de las anécdotas, vale decir que Pinales como estudiante primero de la Prepa Nocturna «Dr. Mariano Narváez» y luego como estudiante de Trabajo Social, fue uno de los principales dirigentes estudiantiles que apoyó el movimiento de Autonomía Universitaria, después estuvo en la formación del Sindicato de Trabajadores Administrativos y Manuales de la UAC (STAMUAC), posteriormente fue uno de los principales apoyos de las luchas obreras de Cinsa-Cifunsa y la Tendencia Democrática del SUTERM.

A la Facultad de Arquitectura se incorporó como profesor mediante examen por oposición que presento en le materia de Teoría del Conocimiento y desde ahí lucho junto con miles de trabajadores de la Universidad por la unificación de los trabajadores docentes y los administrativos en un solo Sindicato, lo que se logró en 1984 y Pinales fue electo Primer secretario general del STUAC.

Solo que una declaración de esas que solo se le ocurrían a él, le impidió que la Junta de Conciliación y Arbitraje lo reconociera como tal.

La fuerza del movimiento universitario tuvo a uno de sus mejores pilares a Anselmo Pinales, sobre todo en el movimiento sindical en donde si alguien merecía haber sido secretario general era el, por su conocimiento, entrega y compromiso con las mejores causas de la Universidad.

Además de dirigente político fue uno de los mejores taxidermistas de México, seguido iba con mi hija Adriana a su taller, que siempre me pedía que la llevara con mi amigo que «tenía a los animales con los ojos abiertos».

Hablar de Pinales es hablar de un hombre al que quise y admiré con toda el alma. Murió en el invierno del 2018, producto de una enfermedad que enfrentó con entereza y firmeza.

Descanse en Paz, el gran Anselmo Pinales Mancillas, pilar de las luchas estudiantiles y sindicales de la Universidad Autónoma de Coahuila, a quien le mando un abrazo con todo el cariño del mundo, donde quiera que se encuentre.

Arturo Santillán

Formado periodista, loco por el futbol, la música y la imagen. Escribo y colaboro en Notas Sin Pauta. Productor y Fundador en Sensor Agencia Audiovisual.

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