“Los Años Maravillosos” y la presión de la corrección política

DE UN MUNDO RARO / Por Miguel Ángel Isidro

Vivimos en los tiempos de la corrección política, de las nuevas minorías y de la cultura de la cancelación, lo cual marca nuevos derroteros en materia de cultura y entretenimiento.

Recuerdo haber estado por ahí de mis 18 años cuando vi por primera vez algún capítulo de una serie televisiva norteamericana que simplemente me atrapó. Su título era toda una declaración de principios: “Los Años Maravillosos”.

Se trataba de un apetitoso banquete televisivo con elementos para enganchar a por lo menos dos generaciones: a aquellos que vivieron su juventud a finales de la década de los sesentas, y que eran atraídos por la evocación de las modas, los hechos históricos y los conflictos sociales propios de la época; pero también a los jóvenes que, como era mi caso, nos sentíamos identificados con los conflictos propios de la adolescencia: el romance, los amigos y la necesidad de encontrar una identidad propia ante el mundo.

“Los Años Maravillosos” se transmitió originalmente de 1988 a 2003 en los Estados Unidos por la cadena ABC, y en México fue replicada con una versión doblada al español que se transmitió alternadamente en los canales 13 y 7 de TV Azteca, y que fue repetida por varios años, por cierto, sin mucho apego a la cronología de la versión original.

El melodrama narra la historia de Kevin Arnold, un adolescente norteamericano que vive con su familia en un suburbio del sur de California, y su trama se desarrolla entre los años de 1968 a 1973, en donde vemos transitar al protagonista desde la educación media (middle school en el sistema americano), hasta el inicio de su vida universitaria.

Tanto su familia nuclear como sus amigos cercanos forman parte del universo en el que se entretejen sus historias, particularmente circunscritas a su relación con Paul Pfeiffer (su mejor amigo) y Winnie Cooper (su primer amor). El resto del elenco cubre perfectamente los clichés clásicos de la comedia norteamericana familiar: un hermano mayor abusivo; la hermana liberal en transición a la vida adulta y sus conflictos; la madre dedicada al hogar, y el padre gruñón y trabajador, malhumorado permanente pero con corazón de oro.

Para los amantes de la nostalgia musical, la serie ofrecía un aliciente adicional: un impecable score musical con una colección de éxitos del pop y el rock de la época, donde en cada capítulo se nos obsequiaban pequeños fragmentos de temas emblemáticos de The Beatles, Nat King Cole, Debbie Gibson, Bing Crosby y una interminable lista de macanazos musicales. Para toda una generación, el escuchar los primeros acordes de la versión de Joe Cocker a With a little help from my friends, de Lennon y McCartney, nos remite de manera automática a dicha serie televisiva.

Sin embargo, tuvieron que pasar más de 20 años para que a alguien se le ocurriese que existía la posibilidad de relatar una historia similar, pero desde una óptica distinta.

En pasados días, la cadena ABC anunció el estreno de una nueva versión de “Los Años Maravillosos”, ambientada en el mismo periodo de tiempo pero con un cambio radical: el elenco principal lo integran actrices y actores afroamericanos. Adicionalmente, la nueva trama tendrá lugar ya no en la soleada California, sino en Montgomery, Alabama. 

Como era de esperarse, hubo quienes acusaron a la productora de oportunismo, al tratar de capitalizar el estado anímico generado entre el público estadounidense en los años recientes por la reivindicación de los derechos civiles de la comunidad afroamericana, y que ha encontrado su punto máximo de expresión en el movimiento Black Lives Matter.

Sin embargo, se trata de un proyecto bien estudiado y consolidado, en el que incluso se encuentra involucrado el actor Fred Savage, el mismo que encarnó a Kevin Arnold en la serie original. A sus 45 años de edad, participa en el nuevo proyecto en calidad de productor ejecutivo.

La nueva versión de “Los Años Maravillosos” se centrará en la vida de Dean Williams, un adolescente afroamericano que recuerda sus años escolares narrados desde una perspectiva adulta, correspondiendo en ésta ocasión el papel de narrador a uno de los actores afroamericanos más destacados de la última década: Don Cheadle.

Aunque está pendiente de anunciarse oficialmente la fecha de estreno de la nueva serie, se  anticipa que en su contenido se abordarán temas relacionados al racismo y la lucha contra la segregación, utilizando como contexto acontecimientos y conflictos sociales de la vida real, tal como ocurrió con la serie original, donde se incluían referencias directas a la Guerra de Vietnam, los movimientos estudiantiles, la Guerra Fría y la revolución sexual.

Aunque en su momento hubo algunos críticos que acusaron a “Los Años Maravillosos” una visión y estética “demasiado blanca” de la clase media norteamericana, habría que recordar el crisol de culturas y nacionalidades representando en el reparto original: Kevin era descendiente de familias inmigrantes; de raíz polaca por el lado de Jack, su padre. Su madre, Norma, provenía de una familia de origen danés. Paul, el amigo inseparable de Kevin era judío, e incluso la mamá de Winnie Cooper, la eterna enamorada de Kevin, era de ascendencia iraní.

El hecho de que la nueva versión de la serie tenga lugar en Alabama no es producto de la casualidad: se trata de la primera entidad donde se hizo efectiva la eliminación de la segregación racial de los distritos escolares urbanos, teniendo como resultado que a partir de 1954 cada ciudadano americano, sin importar su color, religion o idioma, podria asisitir a la escuela publica que deseara.

Disposiciones como ésta, fueron el detonante de la migración masiva de los grandes núcleos urbanos a los suburbios,  en un fenómeno que a la fecha se conoce como “La fuga blanca”.

Sin duda será interesante descubrir hasta donde es posible llevar esta nueva trama, qué reacciones produce en la audiencia, y sobre todo, si se logra crear un melodrama con los mismos valores de producción y emotividad de su trama original, que impactó a una generación que se llegó a proclamar como los “nostálgicos de vanguardia”.

Sin el afán de abusar de las referencias, sería interesante plantearnos cómo podría dibujarse una historia similar que lograse concitar el gusto de mexicanos de generaciones diversas. 

¿Cuál sería la perspectiva correcta para contarla? 

¿La de un joven de clase media urbana?

¿La de un adolescente de origen indígena en una comunidad rural?

¿O la de los millones de mexicanos que vivieron su infancia y adolescencia en el duro ambiente de los barrios populosos de la periferia de las grandes ciudades, como el (ex) Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara?

Complicado, sin duda, construir un producto audiovisual que satisfaga todas las expectativas en estos tiempos de pieles delgadas y sensibilidades profundas.

Veremos y comentaremos.

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Joe Cocker (Estados Unidos)

The Temptations  (Estados Unidos) / “My girl”

Carole King (Estados Unidos) / “Will you love me tomorrow?”

Van Morrison (Inglaterra)  / “Brown eyed girl”


miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....

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