Blue Origin de Jeff Bezos quiere construir una estación espacial de turismo casi tan grande como la Estación Espacial Internacional

Nueva York (CNN Business) — Blue Origin, la compañía de cohetes y turismo espacial fundada por Jeff Bezos, acaba de proponer una nueva y enorme estación espacial llamada «Orbital Reef» que podría ser utilizada para llevar a cabo experimentos científicos, escapadas de vacaciones, y potencialmente incluso la fabricación en el espacio.

La empresa planea trabajar junto al startup o emprendimiento tecnológico Sierra Space para hacer realidad la estación espacial, y Boeing planea diseñar un módulo de investigación en la estación, aunque no hay garantías de que las empresas puedan hacerlo realidad. Este tipo de proyectos siguen siendo exorbitantemente caros y arriesgados, pues probablemente cuesten decenas de miles de millones de dólares y requieran múltiples lanzamientos seguros antes de que un ser humano llegue a flotar a bordo.

Blue Origin y Sierra Space planean cofinanciar la estación espacial, aunque los ejecutivos se negaron a dar una estimación del costo total durante una conferencia de prensa este lunes. Añadieron que esperan contratar a la NASA como inquilino principal, aunque no está muy claro cómo podría concretarse esa asociación.

La NASA ha lanzado convocatorias de propuestas para estaciones espaciales comerciales, ya que la Estación Espacial Internacional, de 20 años de antigüedad y que ha acogido a tripulaciones de astronautas profesionales de Estados Unidos, Rusia y más de un centenar de países, se acerca al final de su vida útil. Varias otras empresas, entre las que se encuentran las startups Nanoracks y Axiom de Texas, han hecho propuestas similares.

Blue Origin espera que Orbital Reef pueda estar operativa a finales de la década de 2020, aunque tendrá mucho camino que recorrer para que eso ocurra. Hasta ahora, la empresa solo ha realizado algunos vuelos suborbitales con tripulación, como los que logró la NASA a principios de los años 60, y aún no ha puesto en órbita una nave espacial, y mucho menos una persona. Una estación espacial supondría un gran salto.

El New Glenn, el cohete construido por Blue Origin que se espera que sea lo suficientemente potente y grande como para poner en órbita las partes más grandes de la estación espacial, aún no está listo para operar y su vuelo inaugural se retrasó recientemente hasta al menos finales de 2022.

Las naves espaciales que podrían utilizarse para transportar personas desde y hacia la estación espacial también están en fase de desarrollo. El Starliner de Boeing, por ejemplo, ha sufrido numerosos contratiempos y no realizará un vuelo de prueba crucial hasta mediados de 2022.

Orbital Reef está planeada para albergar hasta 10 personas y tendrá aproximadamente el mismo volumen interno que la Estación Espacial Internacional.

Otras empresas participaron en el anuncio del lunes sobre Orbital Reef, mencionando los usos propuestos para diversas empresas y productos en el espacio que están desarrollando. Una empresa llamada Genesis también está trabajando en el desarrollo de un medio que permita a los astronautas realizar caminatas espaciales sin trajes, colocando a las personas en cápsulas selladas al vacío con brazos robóticos para que algún día puedan trabajar en el exterior de dicha estación espacial.

Una empresa llamada Redwire también está trabajando en la fabricación en el espacio a través de la impresión 3D, lo que podría facilitar algún día la producción de nuevos bienes en el espacio en lugar de tener que pasar por el arduo y costoso proceso de fabricar en la Tierra y luego lanzarlos al espacio.

En cuanto a las operaciones dentro de la estación espacial, empresas de todo el mundo, de sectores que van desde el farmacéutico hasta el de las ciencias de los materiales, podrían utilizarla para llevar a cabo investigaciones en microgravedad, como lo hacen en la EEI.

La NASA conoce desde hace tiempo las ventajas de investigar en el espacio. En el entorno de la microgravedad, los fenómenos físicos y biológicos no se ven afectados por la atracción de la Tierra. Así, al llevar a cabo el mismo experimento en la estación y en la Tierra, los científicos pueden obtener una mejor comprensión fundamental de cómo funciona algo.

— Kristin Fisher contribuyó con este reportaje.

Blue Origin

Nueva York (CNN Business) — Blue Origin, la compañía de cohetes y turismo espacial fundada por Jeff Bezos, acaba de proponer una nueva y enorme estación espacial llamada «Orbital Reef» que podría ser utilizada para llevar a cabo experimentos científicos, escapadas de vacaciones, y potencialmente incluso la fabricación en el espacio.

La empresa planea trabajar junto al startup o emprendimiento tecnológico Sierra Space para hacer realidad la estación espacial, y Boeing planea diseñar un módulo de investigación en la estación, aunque no hay garantías de que las empresas puedan hacerlo realidad. Este tipo de proyectos siguen siendo exorbitantemente caros y arriesgados, pues probablemente cuesten decenas de miles de millones de dólares y requieran múltiples lanzamientos seguros antes de que un ser humano llegue a flotar a bordo.

Blue Origin y Sierra Space planean cofinanciar la estación espacial, aunque los ejecutivos se negaron a dar una estimación del costo total durante una conferencia de prensa este lunes. Añadieron que esperan contratar a la NASA como inquilino principal, aunque no está muy claro cómo podría concretarse esa asociación.

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La NASA ha lanzado convocatorias de propuestas para estaciones espaciales comerciales, ya que la Estación Espacial Internacional, de 20 años de antigüedad y que ha acogido a tripulaciones de astronautas profesionales de Estados Unidos, Rusia y más de un centenar de países, se acerca al final de su vida útil. Varias otras empresas, entre las que se encuentran las startups Nanoracks y Axiom de Texas, han hecho propuestas similares.

Blue Origin espera que Orbital Reef pueda estar operativa a finales de la década de 2020, aunque tendrá mucho camino que recorrer para que eso ocurra. Hasta ahora, la empresa solo ha realizado algunos vuelos suborbitales con tripulación, como los que logró la NASA a principios de los años 60, y aún no ha puesto en órbita una nave espacial, y mucho menos una persona. Una estación espacial supondría un gran salto.

El New Glenn, el cohete construido por Blue Origin que se espera que sea lo suficientemente potente y grande como para poner en órbita las partes más grandes de la estación espacial, aún no está listo para operar y su vuelo inaugural se retrasó recientemente hasta al menos finales de 2022.

18 datos sobre Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos que viaja al espacio

Las naves espaciales que podrían utilizarse para transportar personas desde y hacia la estación espacial también están en fase de desarrollo. El Starliner de Boeing, por ejemplo, ha sufrido numerosos contratiempos y no realizará un vuelo de prueba crucial hasta mediados de 2022.

Orbital Reef está planeada para albergar hasta 10 personas y tendrá aproximadamente el mismo volumen interno que la Estación Espacial Internacional.

Otras empresas participaron en el anuncio del lunes sobre Orbital Reef, mencionando los usos propuestos para diversas empresas y productos en el espacio que están desarrollando. Una empresa llamada Genesis también está trabajando en el desarrollo de un medio que permita a los astronautas realizar caminatas espaciales sin trajes, colocando a las personas en cápsulas selladas al vacío con brazos robóticos para que algún día puedan trabajar en el exterior de dicha estación espacial.

Una empresa llamada Redwire también está trabajando en la fabricación en el espacio a través de la impresión 3D, lo que podría facilitar algún día la producción de nuevos bienes en el espacio en lugar de tener que pasar por el arduo y costoso proceso de fabricar en la Tierra y luego lanzarlos al espacio.

En cuanto a las operaciones dentro de la estación espacial, empresas de todo el mundo, de sectores que van desde el farmacéutico hasta el de las ciencias de los materiales, podrían utilizarla para llevar a cabo investigaciones en microgravedad, como lo hacen en la EEI.

La NASA conoce desde hace tiempo las ventajas de investigar en el espacio. En el entorno de la microgravedad, los fenómenos físicos y biológicos no se ven afectados por la atracción de la Tierra. Así, al llevar a cabo el mismo experimento en la estación y en la Tierra, los científicos pueden obtener una mejor comprensión fundamental de cómo funciona algo.

— Kristin Fisher contribuyó con este reportaje.

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