Los peores vecinos del mundo

POR: ANTONIO REYES POMPEYO

Dice Vonne Lara, en el eco inicial de sus talleres de escritura, que no hay género literario más inasible que el del ensayo; eco que llega de la voz de Alfonso Reyes quien, entre otras, tenía la anacrónica virtud de ser un helenista consolidado. Esta virtud, más acendrada que la del mexicanista que también fue, le permitió figurar al ensayo como el centauro de los géneros (y no como un alebrije hipnótico) dando permiso a las interminables huestes de ensayófilos a decir cuanta idea les viene de las pensaderas.

Asuntos graves que se leen con voz seria, nimiedades que surgen de un destello perdido o vecindades que configuran el microscópico macrocosmos de una escritora y su familia en nosédónde en Guadalajara. Ese anónimo lugar, que es el mismo en tantos otros, se define por sus gentes, sus hábitos, los hilos rojos que les unen, su odiabilidad o amabilidad y los contratos que se esconden en los gestos.

Vonne Lara es una escritora o descriptora de los gestos. Si una manecita infantil se mueve graciosa con un reloj nuevo, ella está ahí para consignar cada gramo de la acción y venir a contárnosla con esa cadencia peculiar fruto de su infancia, sus múltiples ocupaciones y la disposición de rigurosa observadora.

La tragicomedia de vivir en México, a la mitad de un vecindario colorido, nos permite en esta ocasión la lectura, digestión y escritura de la realidad en sus lugares comunes pero sin caer en ellos. Esta primera publicación del recién parido sello Notas Sin Pauta abre la conversación en un tono ameno, luminoso y libre. Los peores vecinos del mundo es una grata consecuencia de la funesta realidad pandémica, tarea que sólo un huracán como Vonne Lara podría lograr.

Antonio Reyes Pompeyo

Hombre entremetido, bullicioso y de poco provecho.

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