Yoani Sánchez: Los jóvenes que salieron a marchar «son los que no tenían nada que perder porque ya lo habían perdido todo»

(CNN Español) — Las protestas en Cubas convocadas para el 15 de noviembre han sido calificadas como históricas por muchos, pues por primera vez en años, una protesta organizada anticipadamente se tomará las calles de Cuba. ¿La razón? Un descontento generalizado con el gobierno, en medio de una crisis económica intensa y una generación que quiere ser escuchada.

CNN conversó con la periodista cubana Yoani Sánchez, directora del medio de comunicación 14ymedio.com. Desde La Habana, Sánchez habló de lo que motivó las protestas, de la reacción del gobierno ante la convocatoria y de lo que espera que suceda el 15N.

La periodista disidente cubana Yoani Sánchez durante una conferencia de prensa en Chile en 2015. (Crédito: VLADIMIR RODAS/AFP via Getty Images)

CNN: ¿En qué contexto se desarrollan las protesta del 15N. ¿Cuál es la situación que se vive en Cuba por la cual se convocaron estas marchas?

Yoani Sánchez: El contexto cubano actual es muy complicado. Las protestas populares del pasado 11 de julio, y también la convocatoria a una marcha cívica el 15 de noviembre, se inscriben en un momento que probablemente sea la crisis más aguda, profunda y desesperanzada del último cuarto de siglo en Cuba. Incluso, me atrevería a decir que esta crisis en muchos detalles es peor a aquella que se desencadenó en la isla después de la caída del muro de Berlín y después de (la caída del) subsidio que enviaba la Unión Soviética. ¿Por qué? Incluso es peor porque esta nueva crisis cae sobre una población muy lastimada, sobre una población que mucha parte de las personas que la compone sufrieron aquel llamado eufemísticamente «período de especial» (la crisis de los años 90), entonces hay un grado de lastimadura mucho mayor acumulativo, además.

Por tanto estas protestas sociales inéditas, en la historia cubana del último medio siglo, por su magnitud, por la cantidad de ciudades, pueblos y lugares de la isla que se sumaron a las del pasado 11 de julio, y también por los sentimientos compartidos de los manifestantes de cambio, apertura, fin del actual modelo político-económico, todo esto está en un contexto de un escenario muy complicado, muy difícil.

CNN: ¿Cómo afecta la economía a los cubanos y qué tiene que ver con el descontento social?

Yoani Sánchez: Desde el punto de vista económico estamos tocando fondo. Poner un plato de comida en la mesa se vuelve una batalla diaria, la devaluación de la moneda nacional, la falta de ofertas en los mercados, la disfuncionalidad o ineficiencia del sistema para generar servicios, riquezas, comodidades… Todo eso se ha ido acumulando con los años y ahora mismo estamos en un escenario muy sombrío donde la mayor parte de la gente se pasa el día en una cola para poder comprar algo que llevarse a la boca, mientras otros ni siquiera les alcanza el dinero para obtener lo mínimo.

Además hay que decir que el contexto político, estamos ante una vuelta de tuerca del autoritarismo castrista. Un reforzamiento de la vieja retórica oxidada de la Guerra Fría, un intento de monopolizar en un solo discurso la voz plural y diversa de todo un país. Además con ya un talante represivo que no intenta ni siquiera esconderse ni maquillarse. Es absolutamente abierto de penalizar la discrepancia, de penalizar al que piense diferente y de enviar un mensaje a la comunidad internacional de que no habrá un cambio democrático en Cuba.

Todo eso: la crisis económica, la desesperanza de la población, el arreciar del discurso ideológico, yo creo que se ha convertido en una verdadera tormenta social y política que forma parte del escenario y del contexto de esta protesta que recién ha comenzado el verano pasado pero que ya se han instalado en la mente de los cubanos.

Ese 11 de julio fue ese momento en el que los cubanos volvimos a probar el gusto de nuestras calles, el gusto de manifestarnos, el sabor de gritar libertad. Y cuando ocurre en una población es algo irreversible.

Nuevo grito por la libertad en Cuba previsto para el 15N 2:43

CNN: ¿Cuál es el papel de los jóvenes en esta ola de manifestaciones que se han presentado en los últimos meses? (Las protestas de noviembre de 2020, las de julio de 2021, y las del 15N). ¿Cómo podemos entender el sentimiento que tienen ellos para salir a protestar?

Yoani Sánchez: Los jóvenes cubanos fueron la mayoría en las calles el pasado 11 de julio, y también los que han sufrido la represión desencadenada por el régimen tras las protestas.

¿Por qué? ¿Qué llevó a esa generación que tiene menos de 35 años a protestar si nunca antes habían tenido la experiencia de comportarse como ciudadanos, como entes cívicos, como manifestantes en las calles de su país? Los llevó el hastío, la asfixia que sienten dentro de su propia isla donde no pueden realizar sus sueños profesionales, personales, económicos.

Son jóvenes que nacieron con la dolarización y la dualidad monetaria, despidiendo a los amigos que se marchaban en una balsa para atravesar el estrecho de Florida… son jóvenes que no vibran ni nunca vibraron bajo la música, la épica revolucionaria de los años 60.

Son jóvenes que además de todas las limitaciones han podido, a través de las nuevas tecnologías, sentirse más cosmopolita y buscar caminos de informarse y de conocer un mundo en paralelo a los medios oficiales.

Son jóvenes que muchas veces no tienen ninguna posibilidad de independizarse de sus padres, ni de sus abuelos porque viven bajo un mismo techo varias generaciones, y saben que eso no va a cambiar probablemente el resto de sus vidas.

Este es el grupo de jóvenes que salieron a las calles. Los que no tenían nada que perder porque lo han perdido todo.

¿Creen en Cuba que su gobierno aceptaría ayuda de EE.UU.? 2:33

CNN: ¿Cómo lee usted el hecho de que el gobierno central no haya autorizado las protestas a pesar de que constitucionalmente es un derecho?

Yoani Sánchez: Aunque la Constitución cubana actual consagra el derecho a la manifestación pacífica y el derecho que tienen todos los ciudadanos a estas demostraciones públicas de su inconformidad, lo cierto es que esa misma constitución tiene varios «corsés» o cerraduras muy bien blindadas para evitar o usar a conveniencia cuando exigen su derecho a la manifestación.

¿Cuáles son esas cerraduras? Una es el artículo 4 y 5. En el 5 se consagra que el Partido Comunista es una especie de vanguardia de la sociedad, un suprapoder por encima incluso de la Constitución, los tribunales y las leyes. Al ser el Partido Comunista esa supraentidad, la supremacía roja y el supremacismo comunista en Cuba, entonces puede decidir qué ciudadano puede manifestarse y cuál no, cuál es el derecho a la manifestación que atenta o no contra sus preceptos partidistas.

Ese artículo 5 es nefasto para el país y para la nacionalidad cubana, pues ha sido usado, en este caso, para negarle el derecho a manifestación a los principales activistas y artistas que han convocado a la marcha cívica del próximo 15 de noviembre.

También el artículo 4 que no solamente apoya el tema de la ideología del Partido Comunista, sino también que dice que los ciudadanos podrán defender incluso con las armas a aquellos que intenten cambiar el modelo político económico.

Claro está que ese es un artículo que da pie a la violencia, a agredir al diferente, que de alguna manera paramilitariza el uso de la violencia contra personas que tengan un criterio opuesto o que se aleje del Partido Comunista y del modelo socialista.

De alguna manera es una Constitución blindada, hecha a imagen y semejanza del poder en Cuba que no admite ni la mínima oposición, o disidencia, ni la mínima pluralidad. De manera que más allá de los otros artículos, la Constitución cubana de 2019 se aprobó subrayando estos artículos que blinda y entroniza al castrismo.

Yoani Sánchez: Miles de cubanos reclaman fin del régimen 1:46

CNN: ¿Cómo lee usted que el gobierno de Cuba siempre ponga a EE.UU. detrás de protestas, de los disidentes disidentes, los reclamos que hace el pueblo, ¿etc? Una respuesta copiada desde Guerra Fría…

Yoani Sánchez: La vieja estratagema del régimen cubano de culpar siempre a Estados Unidos o a otro poder fuera de las fronteras nacionales, por lo que ocurre en Cuba, tiene pues muchos motivos.

En primer lugar buscan tocar una sinfonía dulce para los oídos de aquellos que quieren creer que el pequeño David está enfrentado al gran Goliat, que es Estados Unidos. Cuando en realidad la ecuación es muy diferente: el pequeño David es el pueblo de Cuba, desarmado, sin derechos, vigilado, coartada su libertad y reprimido, frente al Gran Goliat de un Estado, de un Partido Comunista y de un grupo en el poder que se ha adueñado del concepto de nacionalidad, de los recursos del país, y además pues tiene el Ejército, tiene los recursos materiales y las tropas de choque para pelear al pequeño David.

Ese es uno de los motivos de apelar siempre al gastado discurso del enemigo exterior, especialmente de Estados Unidos. Pero también hay que decir que la victimización a la que siempre acude el régimen cubano de señalar que es víctima de una conspiración universal contra ellos, está dada también para no reconocer sus propios errores, para no hacer autocrítica, para no hacer mea culpa.

En 62 años en que llegaron al poder los Castro, nunca hicieron una autocrítica ni un mea culpa. Nunca la responsabilidad fue de ellos. Siempre había un culpable que era ajeno: o Estados Unidos, o Europa, o España, o un huracán, o una plaga que acabó con los cítricos, pero nunca su ineficiencia, nunca su incapacidad para proveer una vida libre a los cubanos. Así que siempre apelan a eso porque entre otras cosas quieren destruir o intentan destruir a las figuras, los proyectos, los grupos, que quieren un cambio democrático en Cuba, bajo la base que son comprados, organizados o financiados desde fuera.

Eso es apelar a un nacionalismo de caricatura que cada vez funciona menos dentro de Cuba, y especialmente que cada vez funciona menos dentro de las jóvenes generaciones cubanas que se sienten más cosmopolita, más universales y muy, muy alejadas de estas confrontaciones tan antiguas ya como las de la Guerra Fría.

CNN: ¿Qué se espera para el 15 de noviembre?

Yoani Sánchez: Yo creo que el régimen cubano va a sacar toda su artillería represiva. No va a escatimar en llenar las plazas con sus propagandas de choque, sus paramilitares; creará también sus falsas actividades recreativas para tapar la violencia y confundir muchas veces las imágenes a la prensa extranjera y probablemente sean arrestados días antes o en la misma jornada los principales organizadores de la marcha cívica.

Se va a cortar el acceso a internet, la telefonía móvil, sino de manera total, como lo hicieron el 12 de julio, 13 y 14 pasados, al menos de manera puntual a activistas, periodistas independientes, disidentes y organizadores de la manifestación. También muy probablemente haya una gran ola de arrestos domiciliarios para impedirles salir de sus casas a activistas o personas que querían participar de las manifestaciones.

Así que va a ser una jornada muy difícil, y el pueblo está absolutamente indefenso ante este tipo de estrategias, aunque también hay mucha convicción.

Si me quedo con una palabra para definir el espíritu que tiene la gente es «convicción»: ahora o nunca.

Cuba
Protestas en Cuba

(CNN Español) — Las protestas en Cubas convocadas para el 15 de noviembre han sido calificadas como históricas por muchos, pues por primera vez en años, una protesta organizada anticipadamente se tomará las calles de Cuba. ¿La razón? Un descontento generalizado con el gobierno, en medio de una crisis económica intensa y una generación que quiere ser escuchada.

CNN conversó con la periodista cubana Yoani Sánchez, directora del medio de comunicación 14ymedio.com. Desde La Habana, Sánchez habló de lo que motivó las protestas, de la reacción del gobierno ante la convocatoria y de lo que espera que suceda el 15N.

La periodista disidente cubana Yoani Sánchez durante una conferencia de prensa en Chile en 2015. (Crédito: VLADIMIR RODAS/AFP via Getty Images)

CNN: ¿En qué contexto se desarrollan las protesta del 15N. ¿Cuál es la situación que se vive en Cuba por la cual se convocaron estas marchas?

Yoani Sánchez: El contexto cubano actual es muy complicado. Las protestas populares del pasado 11 de julio, y también la convocatoria a una marcha cívica el 15 de noviembre, se inscriben en un momento que probablemente sea la crisis más aguda, profunda y desesperanzada del último cuarto de siglo en Cuba. Incluso, me atrevería a decir que esta crisis en muchos detalles es peor a aquella que se desencadenó en la isla después de la caída del muro de Berlín y después de (la caída del) subsidio que enviaba la Unión Soviética. ¿Por qué? Incluso es peor porque esta nueva crisis cae sobre una población muy lastimada, sobre una población que mucha parte de las personas que la compone sufrieron aquel llamado eufemísticamente «período de especial» (la crisis de los años 90), entonces hay un grado de lastimadura mucho mayor acumulativo, además.

Por tanto estas protestas sociales inéditas, en la historia cubana del último medio siglo, por su magnitud, por la cantidad de ciudades, pueblos y lugares de la isla que se sumaron a las del pasado 11 de julio, y también por los sentimientos compartidos de los manifestantes de cambio, apertura, fin del actual modelo político-económico, todo esto está en un contexto de un escenario muy complicado, muy difícil.

CNN: ¿Cómo afecta la economía a los cubanos y qué tiene que ver con el descontento social?

Yoani Sánchez: Desde el punto de vista económico estamos tocando fondo. Poner un plato de comida en la mesa se vuelve una batalla diaria, la devaluación de la moneda nacional, la falta de ofertas en los mercados, la disfuncionalidad o ineficiencia del sistema para generar servicios, riquezas, comodidades… Todo eso se ha ido acumulando con los años y ahora mismo estamos en un escenario muy sombrío donde la mayor parte de la gente se pasa el día en una cola para poder comprar algo que llevarse a la boca, mientras otros ni siquiera les alcanza el dinero para obtener lo mínimo.

Además hay que decir que el contexto político, estamos ante una vuelta de tuerca del autoritarismo castrista. Un reforzamiento de la vieja retórica oxidada de la Guerra Fría, un intento de monopolizar en un solo discurso la voz plural y diversa de todo un país. Además con ya un talante represivo que no intenta ni siquiera esconderse ni maquillarse. Es absolutamente abierto de penalizar la discrepancia, de penalizar al que piense diferente y de enviar un mensaje a la comunidad internacional de que no habrá un cambio democrático en Cuba.

Todo eso: la crisis económica, la desesperanza de la población, el arreciar del discurso ideológico, yo creo que se ha convertido en una verdadera tormenta social y política que forma parte del escenario y del contexto de esta protesta que recién ha comenzado el verano pasado pero que ya se han instalado en la mente de los cubanos.

Ese 11 de julio fue ese momento en el que los cubanos volvimos a probar el gusto de nuestras calles, el gusto de manifestarnos, el sabor de gritar libertad. Y cuando ocurre en una población es algo irreversible.

La periodista cubana Yoani Sánchez denuncia que agentes impiden que ella y su esposo abandonen su residencia CNN: ¿Cuál es el papel de los jóvenes en esta ola de manifestaciones que se han presentado en los últimos meses? (Las protestas de noviembre de 2020, las de julio de 2021, y las del 15N). ¿Cómo podemos entender el sentimiento que tienen ellos para salir a protestar?

Yoani Sánchez: Los jóvenes cubanos fueron la mayoría en las calles el pasado 11 de julio, y también los que han sufrido la represión desencadenada por el régimen tras las protestas.

¿Por qué? ¿Qué llevó a esa generación que tiene menos de 35 años a protestar si nunca antes habían tenido la experiencia de comportarse como ciudadanos, como entes cívicos, como manifestantes en las calles de su país? Los llevó el hastío, la asfixia que sienten dentro de su propia isla donde no pueden realizar sus sueños profesionales, personales, económicos.

Son jóvenes que nacieron con la dolarización y la dualidad monetaria, despidiendo a los amigos que se marchaban en una balsa para atravesar el estrecho de Florida… son jóvenes que no vibran ni nunca vibraron bajo la música, la épica revolucionaria de los años 60.

Son jóvenes que además de todas las limitaciones han podido, a través de las nuevas tecnologías, sentirse más cosmopolita y buscar caminos de informarse y de conocer un mundo en paralelo a los medios oficiales.

Son jóvenes que muchas veces no tienen ninguna posibilidad de independizarse de sus padres, ni de sus abuelos porque viven bajo un mismo techo varias generaciones, y saben que eso no va a cambiar probablemente el resto de sus vidas.

Este es el grupo de jóvenes que salieron a las calles. Los que no tenían nada que perder porque lo han perdido todo.

ABC de las protestas convocadas para el 15 de noviembre en Cuba ¿Creen en Cuba que su gobierno aceptaría ayuda de EE.UU.? 2:33CNN: ¿Cómo lee usted el hecho de que el gobierno central no haya autorizado las protestas a pesar de que constitucionalmente es un derecho?

Yoani Sánchez: Aunque la Constitución cubana actual consagra el derecho a la manifestación pacífica y el derecho que tienen todos los ciudadanos a estas demostraciones públicas de su inconformidad, lo cierto es que esa misma constitución tiene varios «corsés» o cerraduras muy bien blindadas para evitar o usar a conveniencia cuando exigen su derecho a la manifestación.

¿Cuáles son esas cerraduras? Una es el artículo 4 y 5. En el 5 se consagra que el Partido Comunista es una especie de vanguardia de la sociedad, un suprapoder por encima incluso de la Constitución, los tribunales y las leyes. Al ser el Partido Comunista esa supraentidad, la supremacía roja y el supremacismo comunista en Cuba, entonces puede decidir qué ciudadano puede manifestarse y cuál no, cuál es el derecho a la manifestación que atenta o no contra sus preceptos partidistas.

Ese artículo 5 es nefasto para el país y para la nacionalidad cubana, pues ha sido usado, en este caso, para negarle el derecho a manifestación a los principales activistas y artistas que han convocado a la marcha cívica del próximo 15 de noviembre.

También el artículo 4 que no solamente apoya el tema de la ideología del Partido Comunista, sino también que dice que los ciudadanos podrán defender incluso con las armas a aquellos que intenten cambiar el modelo político económico.

Claro está que ese es un artículo que da pie a la violencia, a agredir al diferente, que de alguna manera paramilitariza el uso de la violencia contra personas que tengan un criterio opuesto o que se aleje del Partido Comunista y del modelo socialista.

De alguna manera es una Constitución blindada, hecha a imagen y semejanza del poder en Cuba que no admite ni la mínima oposición, o disidencia, ni la mínima pluralidad. De manera que más allá de los otros artículos, la Constitución cubana de 2019 se aprobó subrayando estos artículos que blinda y entroniza al castrismo.

Los jóvenes, una generación asfixiada que busca el cambio en la Cuba comunista Yoani Sánchez: Miles de cubanos reclaman fin del régimen 1:46CNN: ¿Cómo lee usted que el gobierno de Cuba siempre ponga a EE.UU. detrás de protestas, de los disidentes disidentes, los reclamos que hace el pueblo, ¿etc? Una respuesta copiada desde Guerra Fría…

Yoani Sánchez: La vieja estratagema del régimen cubano de culpar siempre a Estados Unidos o a otro poder fuera de las fronteras nacionales, por lo que ocurre en Cuba, tiene pues muchos motivos.

En primer lugar buscan tocar una sinfonía dulce para los oídos de aquellos que quieren creer que el pequeño David está enfrentado al gran Goliat, que es Estados Unidos. Cuando en realidad la ecuación es muy diferente: el pequeño David es el pueblo de Cuba, desarmado, sin derechos, vigilado, coartada su libertad y reprimido, frente al Gran Goliat de un Estado, de un Partido Comunista y de un grupo en el poder que se ha adueñado del concepto de nacionalidad, de los recursos del país, y además pues tiene el Ejército, tiene los recursos materiales y las tropas de choque para pelear al pequeño David.

Ese es uno de los motivos de apelar siempre al gastado discurso del enemigo exterior, especialmente de Estados Unidos. Pero también hay que decir que la victimización a la que siempre acude el régimen cubano de señalar que es víctima de una conspiración universal contra ellos, está dada también para no reconocer sus propios errores, para no hacer autocrítica, para no hacer mea culpa.

En 62 años en que llegaron al poder los Castro, nunca hicieron una autocrítica ni un mea culpa. Nunca la responsabilidad fue de ellos. Siempre había un culpable que era ajeno: o Estados Unidos, o Europa, o España, o un huracán, o una plaga que acabó con los cítricos, pero nunca su ineficiencia, nunca su incapacidad para proveer una vida libre a los cubanos. Así que siempre apelan a eso porque entre otras cosas quieren destruir o intentan destruir a las figuras, los proyectos, los grupos, que quieren un cambio democrático en Cuba, bajo la base que son comprados, organizados o financiados desde fuera.

Eso es apelar a un nacionalismo de caricatura que cada vez funciona menos dentro de Cuba, y especialmente que cada vez funciona menos dentro de las jóvenes generaciones cubanas que se sienten más cosmopolita, más universales y muy, muy alejadas de estas confrontaciones tan antiguas ya como las de la Guerra Fría.

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Yoani Sánchez: Yo creo que el régimen cubano va a sacar toda su artillería represiva. No va a escatimar en llenar las plazas con sus propagandas de choque, sus paramilitares; creará también sus falsas actividades recreativas para tapar la violencia y confundir muchas veces las imágenes a la prensa extranjera y probablemente sean arrestados días antes o en la misma jornada los principales organizadores de la marcha cívica.

Se va a cortar el acceso a internet, la telefonía móvil, sino de manera total, como lo hicieron el 12 de julio, 13 y 14 pasados, al menos de manera puntual a activistas, periodistas independientes, disidentes y organizadores de la manifestación. También muy probablemente haya una gran ola de arrestos domiciliarios para impedirles salir de sus casas a activistas o personas que querían participar de las manifestaciones.

Así que va a ser una jornada muy difícil, y el pueblo está absolutamente indefenso ante este tipo de estrategias, aunque también hay mucha convicción.

Si me quedo con una palabra para definir el espíritu que tiene la gente es «convicción»: ahora o nunca.

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