¿Quién llorará por los Narcos?

DE UN MUNDO RARO / Por Miguel Ángel Isidro

Bajo elevadas expectativas -que seguramente no se verán cabalmente correspondidas- la plataforma digital Netflix estrenó la tercera temporada de la serie “Narcos: México”, anticipando el anuncio de que será la última entrega de la saga.

Si usted es de las pocas personas que no la conoce, o si de plano es un espectador que rehúye de cualquier película o serie dedicada a la temática del crimen organizado -postura que es muy respetable-, le pongo en contexto: “Narcos” es una producción internacional de Netflix que se divide en dos grandes segmentos, de tres temporadas cada uno. En el primero se relata la historia de Pablo Escobar, y la guerra desatada por distintas bandas criminales por obtener el control de la producción y tráfico de cocaína en Colombia; y en la segunda se narra la aparición de los carteles mexicanos del narco, a partir de las historias de Miguel Ángel Félix Gallardo (“El Jefe de Jefes”) y Amado Carrillo Fuentes (“El señor de los Cielos”).

Los valores de producción, la adecuada selección del casting y lo controversial del tema central de la serie -muy independientemente de las licencias literarias tomadas por sus creadores con obvios fines mercadológicos- han colocado a dicha saga como una de las producciones más exitosas de Netflix a nivel internacional.

Sin embargo, es evidente que un producto con tales características no se aprecia con la misma óptica en todas las audiencias, específicamente en el caso de Colombia y México, países que efectivamente han sido escenario real de la trama central de ésta serie. Sin embargo, desde un principio la advertencia de Netflix es clara: “Narcos” es una serie que mezcla personajes y hechos de la vida real con elementos de ficción, incluso modificando algunos nombres y circunstancias con fines dramáticos. Nadie se llame engañado.

En una reciente entrevista con The Hollywood Reporter, el productor norteamericano Carlo Bernard (uno de los co-creadores de la serie) comentó que la decisión de terminar Narcos: México con la historia de Amado Carrillo se debe en parte a la necesidad de “evitar caer en repeticiones”. Si nos atenemos a la cronología, la siguiente etapa correspondería al empoderamiento de Joaquín “El Chapo” Guzmán, personaje sobre el que, a juicio de los realizadores ya se han escrito y producido una gran cantidad de series y documentales, que haría reiterativo el melodrama. En fin, había que concluir el producto y los tiempos de entrega en la era del entretenimiento digital son cada vez más apretados y estrictos.

Aunque como lo comentamos desde un principio, los productores siempre han advertido que Narcos no pretende ser una representación histórica, un reportaje o documental sino una producción melodramática con fines de entretenimiento puro, es de llamar la atención que en ésta entrega se pone especial énfasis en el papel jugado por dos personajes que siguen teniendo vigencia en la vida política y económica del México actual: el ex presidente Carlos Salinas de Gortari y el empresario y político mexiquense Carlos Hank González, que en caso particular de éste último, es señalado directamente como socio y beneficiario del crimen organizado por la vía del lavado de dinero. Aunque Hank González falleció víctima del cáncer en 2001, su familia aún goza de una notable influencia en los círculos de la política y los negocios en México, por lo que habría que esperar si la aparición de “El Profesor”, con su nombre y apellido completo dentro de ésta trama, llega a tener consecuencias legales.

Si lo vemos en perspectiva, cualquier película o serie que esté basada en hechos reales tendrá siempre motivos de controversia, pero esto se hace más complicado cuando se refiere a hechos recientes.

La delincuencia organizada es un fenómeno dolorosamente vigente en México. Pese a los esfuerzos de los gobiernos de distinto origen político e ideológico, los tentáculos de la criminalidad se han extendido y diversificado, y eso hace doblemente complicado relatar su historia. Sobre todo cuando ésto conlleva la dificultad de acceder a todas las fuentes reales de la información -porque en estos casos la narrativa oficial  no puede ser considerada totalmente confiable- y porque su manejo irresponsable implica riesgos reales e irreparables .

Probablemente tendremos que esperar años o incluso décadas para que se produzcan materiales más apegados a la realidad de los hechos. Y aún así, no estaremos exentos de la generación de clichés estéticos, sociales y hasta culturales sobre los personajes centrarles de cada episodio de nuestra historia. No de a gratis México goza de una gran cantidad de personajes actualmente entronizados como impolutos forjadores de la Patria, que en distintos tiempos y contextos han sido señalados como villanos de acuerdo a las circunstancias y conveniencias del caso: Iturbide, Santa Anna, Porfirio Díaz, Francisco Villa…

Nunca ha sido el interés de ésta columna exponer a nuestra comunidad a los odiosos spoilers, pero una cosa si le podemos advertir: si usted está deseando conocer la historia real del crimen organizado en México, aléjese por completo de la serie Narcos. Si no tiene nada mejor que hacer con su ocio, pues quédese cómodamente a verla, como cualquier otra serie de policías y ladrones, con mafiosos guapos, policías honestos con vidas personales complicadas y periodistas que desarrollan complicadas coberturas sin preocuparse jamás por cosas tan mundanas como los presupuestos que sus respectivos medios asignan para esas labores. Es tan bonito vivir en el mundo ideal…

Si usted cree que el mundo del entretenimiento no está en deuda con la historia y sus personajes, sólo asómese a repasar otros contextos y realidades. Le propongo un ejemplo: el de la ex primera dama de Argentina, Eva Perón.

Sobre la figura de Evita, se han hecho una gran cantidad de películas, series, documentales y hasta una ópera rock. Ha sido interpretada por actrices de gran renombre, pero a la vez tan diametralmente opuestas como Faye Dunaway y Madonna. Aún así, la historia y figura de una mujer tan carismática, hermosa y provocadora como la que fuera pareja de Juan Domingo Perón siempre será motivo de controversia dentro y fuera de su natal Argentina. Pero hay que entender que una cosa es la relevancia histórica de Evita y el Peronismo; y otra muy distinta es la calidad y contenido de los melodramas que se han creado en torno al personaje.

Si como argumentan los mandamases de Netflix, su búsqueda se centra en ofrecer nuevas formas de contar historias, habrá que esperar en qué tono viene su próxima superproducción latinoamericana, que según lo anunciado girará en torno a Griselda Blanco, la reina de la cocaína colombiana, que será protagonizada por la muy popular actriz Sofía Vergara.

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Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Systema Solar y Los Aguas-Aguas (Colombia-México) / “¿Quién es el patrón?

Bersuit Vergarabat (Argentina) / “Sr. Cobranza”

Alemán  (México) / “Rucón”

Caifanes (México) / “Aquí no pasa nada”

miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....

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