Un autorretrato de Frida Kahlo alcanza un récord de 34,9 millones de dólares en subasta

(CNN) — Un autorretrato de Frida Kahlo se convirtió en la obra más cara de un artista latinoamericano jamás vendida en una subasta, alcanzando 34,9 millones de dólares en Nueva York el martes.

El precio alcanzado por el cuadro «Diego y yo» superó por mucho el récord anterior de US$ 9,8 millones, establecido por una obra del esposo de Kahlo –y la inspiración para su propia pintura– Diego Rivera, en 2019.

La casa de subastas Sotheby’s dijo en un comunicado que el precio «coloca a Frida Kahlo en medio de los grandes titanes de la historia del arte». La suma también rompió el récord de subasta pública para una obra de Kahlo de US$ 8 millones, establecido en 2016, dijo el subastador.

(Sotheby’s)

«Pintado en el mismo año en que su amado Diego se embarcó en un romance con su amiga, la actriz mexicana del Siglo de Oro, María Félix, este poderoso retrato es la expresión pintada de su angustia y dolor», dijo la directora de arte latinoamericano de Sotheby’s, Anna Di Stasi, en un comunicado de prensa posterior a la subasta. «Se podría decir que el resultado de esta noche es la venganza suprema, pero de hecho es la máxima validación del extraordinario talento y el atractivo global de Kahlo.

‘Más que un bello retrato’

«‘Diego y yo’ es mucho más que un retrato bellamente pintado. Es un resumen ilustrado de toda la pasión y el dolor de Kahlo, un tour de force del crudo poder emotivo de la artista en la cima de sus habilidades».

A lo largo de su carrera, Frida Kahlo pintó autorretratos de busto, un formato que se popularizó por primera vez durante el Renacimiento europeo, y se encuentran entre sus obras más famosas.

Completado en 1949, cinco años antes de su muerte, «Diego y yo» es el autorretrato final de la artista de la década de 1940.

Las obras de arte latinoamericano más caras del mundo 1:00

Después de su segundo matrimonio con el muralista mexicano Diego Rivera –la pareja se volvió a casar en 1940 después de divorciarse un año antes–, Kahlo fue influenciada por temas que van desde la mitología azteca y oriental hasta la medicina y la botánica. También describió sus problemas de salud y su turbulenta relación con Rivera, creando una iconografía personal en su trabajo.

La historia de Frida Kahlo y Diego Rivera

Frida Kahlo conoció a Rivera cuando le pidió que criticara su trabajo, y los altibajos de su relación se convirtieron en un tema clave de su arte.

Kahlo pintó el autorretrato en 1949, cinco años antes de su muerte. Crédito: Sotheby’s

«Diego y yo» representa a Kahlo con un huipil, un tipo de blusa tradicional de las mujeres del Istmo de Tehuantepec, en el sur de México. Ella usa este huipil rojo en particular en muchos de sus autorretratos más conocidos y en una famosa serie de fotografías del retratista húngaro-estadounidense Nickolas Muray.

El cabello suelto de Kahlo, generalmente muy trenzado, parece casi estrangularla. Tiene las mejillas enrojecidas y la mirada llorosa.

En medio de su frente están la cabeza y los hombros de Rivera, un símbolo de su posición central en su mente. Rivera, a su vez, está representado con un tercer ojo en la frente.

«Frida Kahlo es un ícono global del arte moderno cuyo trabajo es amado en todo el mundo», dijo Di Stasi en un comunicado anunciando la venta en septiembre. «‘Diego y yo’ personifica la representación minuciosamente detallada, la iconografía compleja y las narrativas profundamente personales que son el sello distintivo de su pintura madura».

Frida Kahlo

(CNN) — Un autorretrato de Frida Kahlo se convirtió en la obra más cara de un artista latinoamericano jamás vendida en una subasta, alcanzando 34,9 millones de dólares en Nueva York el martes.

El precio alcanzado por el cuadro «Diego y yo» superó por mucho el récord anterior de US$ 9,8 millones, establecido por una obra del esposo de Kahlo –y la inspiración para su propia pintura– Diego Rivera, en 2019.

La casa de subastas Sotheby’s dijo en un comunicado que el precio «coloca a Frida Kahlo en medio de los grandes titanes de la historia del arte». La suma también rompió el récord de subasta pública para una obra de Kahlo de US$ 8 millones, establecido en 2016, dijo el subastador.

(Sotheby’s)

«Pintado en el mismo año en que su amado Diego se embarcó en un romance con su amiga, la actriz mexicana del Siglo de Oro, María Félix, este poderoso retrato es la expresión pintada de su angustia y dolor», dijo la directora de arte latinoamericano de Sotheby’s, Anna Di Stasi, en un comunicado de prensa posterior a la subasta. «Se podría decir que el resultado de esta noche es la venganza suprema, pero de hecho es la máxima validación del extraordinario talento y el atractivo global de Kahlo.

‘Más que un bello retrato’

«‘Diego y yo’ es mucho más que un retrato bellamente pintado. Es un resumen ilustrado de toda la pasión y el dolor de Kahlo, un tour de force del crudo poder emotivo de la artista en la cima de sus habilidades».

Frida Kahlo, de la leyenda a la experiencia multimedia

A lo largo de su carrera, Frida Kahlo pintó autorretratos de busto, un formato que se popularizó por primera vez durante el Renacimiento europeo, y se encuentran entre sus obras más famosas.

Completado en 1949, cinco años antes de su muerte, «Diego y yo» es el autorretrato final de la artista de la década de 1940.

Después de su segundo matrimonio con el muralista mexicano Diego Rivera –la pareja se volvió a casar en 1940 después de divorciarse un año antes–, Kahlo fue influenciada por temas que van desde la mitología azteca y oriental hasta la medicina y la botánica. También describió sus problemas de salud y su turbulenta relación con Rivera, creando una iconografía personal en su trabajo.

La historia de Frida Kahlo y Diego Rivera

Frida Kahlo conoció a Rivera cuando le pidió que criticara su trabajo, y los altibajos de su relación se convirtieron en un tema clave de su arte.

Kahlo pintó el autorretrato en 1949, cinco años antes de su muerte. Crédito: Sotheby’s

«Diego y yo» representa a Kahlo con un huipil, un tipo de blusa tradicional de las mujeres del Istmo de Tehuantepec, en el sur de México. Ella usa este huipil rojo en particular en muchos de sus autorretratos más conocidos y en una famosa serie de fotografías del retratista húngaro-estadounidense Nickolas Muray.

El cabello suelto de Kahlo, generalmente muy trenzado, parece casi estrangularla. Tiene las mejillas enrojecidas y la mirada llorosa.

En medio de su frente están la cabeza y los hombros de Rivera, un símbolo de su posición central en su mente. Rivera, a su vez, está representado con un tercer ojo en la frente.

«Frida Kahlo es un ícono global del arte moderno cuyo trabajo es amado en todo el mundo», dijo Di Stasi en un comunicado anunciando la venta en septiembre. «‘Diego y yo’ personifica la representación minuciosamente detallada, la iconografía compleja y las narrativas profundamente personales que son el sello distintivo de su pintura madura».

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