En palabras del Falso Profeta: ¡Dios está muerto! Por Carlos Ballarta

Fotografía Facebook Oficial Carlos Ballarta

Por Jorge Luis Terreros Sánchez “Cokis”

«Se rieron de Dios, se rieron del aborto, pero a Chespirito no me lo toquen«… es el punchline final del último especial de comedia de stand up de Carlos Ballarta que lleva por nombre «Falso Profeta» (presentado hasta antes de la grabación como Dios está Muerto) que se estrenó en las primeras horas del 18 de noviembre.

El tercer show completo presentado por «el personaje más ilustre en la historia de San José, Chicoloapan«, se escribió, trabajó y pulió por al rededor de tres años y por la pandemia tuvo complicaciones, desde su tallereo en presentaciones por el país, el cambio de nombre debido a la censura y problemas para lograr su grabación; pese a esto, su entrega final en la plataforma de Netflix resultó plausible.

La rutina, en un primer momento muy al estilo característico del también actor de doblaje, trastoca temas como la compra y venta de armas, la pandemia mundial, el capitalismo, sus problemas psicológicos personales, la superioridad moral, la diversidad sexual, el aborto, el racismo, las conductas sociales mexicanas, la paternidad y el cambio generacional.

Después, se puede ver una crítica constante a los estragos culturales que siguen presentes hasta el día de hoy gracias a las prácticas colonizadoras y la religión católica en su expresión de fanatismo con recursos como la observación y analogías puntuales. Por otro lado, los recursos técnicos en cuanto a comicidad empleados por Carlos Ballarta es la lectura de citas bibliográficas específicas de la biblia con un remate fino.

Además, existen analogías ingeniosas entre el primer mundo y el tercer mundo con la observación hecha durante sus giras en los últimos años por Europa, Estados Unidos, México y Latinoamérica.

Con el paso del tiempo, el cómico Carlos Ballarta ha tenido en su trayectoria artística una evolución que busca la profesionalización de la disciplina de la comedia de a pie en México; explicó en entrevista para Notas sin Pauta a principios del mes de noviembre que, por tal motivo, cuida más lo que presenta en su rutina, repensando lo que cree que vale la pena decir y lo que no.

Por otro lado, el «manix» —como le dicen de cariño— recientemente inició una columna de opinión quincenal para La Lista News que lleva por nombre «Peso Muerto» donde aborda temas relacionados a la comedia y la agenda pública.

Hace unas cuantas semanas, el comediante fue tendencia en redes sociales luego de que en el podcast Versión extendida con Tenoch Huerta —el cual se recomienda ver en su totalidad y no dejarse llevar por los encabezados tendenciosos de algunos medios, o, en su defecto, leer las notas completas que hablan sobre el tema— realizara comentarios con respecto a los usos y prácticas de la comedia de Chespirito y que después profundizó en un articulo de opinión en The Washington Post.

Pese a esto, con todo y los comentarios negativos recibidos por un sector de la población que no le gusta que se mueva el pedestal de sus ídolos aunque eso incluya separar la obra del personaje o bien ponerse contra la pared y taparse los ojos para no ver las acciones y conductas categorizadas —y evidenciadas— hoy como deleznables.

El último chiste de Carlos Ballarta pone en evidencia el arraigo cultural generacional y las características compartidas en Latinoamérica con la estrecha relación entre la hegemonía, el poder de los medios de difusión masiva como Televisa (en el centenio pasado) y los gobiernos autoritarios y/o dictatoriales.

Por tanto, puede o no sacar carcajadas o levantar unas cuantas cejas en un sector de la población que cuestiona y se espanta —risiblemente— por la despenalización y legalización del aborto, que desde su privilegio se pone por delante de las luchas sociales o hace caso omiso de las atrocidades de los gobiernos.

De este modo, con su último especial, Carlos Ballarta cumple su cometido de profesionalizar la disciplina del Stand Up Comedy, a tal grado, como pasa en Estados Unidos que es el país con más experiencia en este y otros formatos de comedia contemporáneos, que lo mencionado en un especial de comedia sea parte del imaginario social y tenga peso en la opinión pública. Asimismo, reafirma que las audiencias con el paso del tiempo, en escasos 10 años de vida del Stand Up Comedy en México, están listas para tener actos de comedia con un mayor nivel de exigencia y con la vara cada vez más alta después de la entrega de Falso Profeta.

¿Cuál será la generación de cristal? ¿La que cuestiona sin importar nada ni nadie o la que no puede ver a sus ídolos con errores ni moverlos de su pedestal?

—Eso, eso, eso, lo sospeché desde un principio.

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