Geopolítica de los recursos naturales en el centro sur de México. Una mirada hacia las nuevas áreas de acumulación de capital

Por: David Cervantes Pacheco

Introducción

La deslocalización de los espacios de producción, la globalización de la economía y de las relaciones humanas se manifiestan de manera concreta a través de la conectividad de espacios globales por redes y flujos al interior del sistema de producción capitalista, a este proceso que avanza con celeridad le han llamado algunos la construcción del autómata global.

Indudablemente lo que el capitalismo está construyendo se parece mucho a un ser compuesto por órganos que conectados hacen posible el funcionamiento de todo el sistema. En este caso para un objetivo específico, generar riqueza y garantizar la reproducción del sistema capitalista que, si detiene su expansión, colapsa.

¿Cómo lo hace? A través de la construcción de carreteras, vías ferroviarias, líneas de comunicación, líneas de transmisión eléctrica; además del levantamiento de corredores industriales y de biodiversidad para la extracción de materias primas y producción de mercancías. En las últimas décadas este tipo de espacios se han complejizado aún más con la integración intermodal del transporte, que articula en uno carreteras, puertos, aeropuertos y ferrovías para la fácil circulación de grandes volúmenes de materias primas y mercancías a través de toda la línea de producción. Por poner un ejemplo (El Corredor Trasitsmico) que permitiría circular mercancías desde las minas de la Sierra Sur de Oaxaca hasta las fábricas de ensamblaje de Asia. Para posteriormente poner en venta artículos tecnológicos en aparadores de todo el mundo.

En este sentido retomo los tipos de redes de infraestructura que el investigador Andrés Barreda señala, los cuales se pueden clasificar como: de transporte intermodal, de redes energéticas de ductos y tendidos eléctricos y redes de agua, y biodiversidad (Barreda, 2005, P.15). Para explicar de manera muy general el proceso geopolítico de acaparamiento de recursos, producción, circulación de mercancías y adhesión al resto del sistema en la región centro-sur de México y sus implicaciones socio ambientales a nivel local.

Si bien desde hace décadas se han proyectado estrategias de integración para la región de Mesoamérica como parte estratégica para el mantenimiento del poderío norteamericano, no es sino hasta hace pocos años que la región ha visto un crecimiento industrial sin precedentes. Así como un avance de megaproyectos entretejidos unos con otros en el actual Proyecto de Integración Mesoamericana.

México: El cuerno dela abundancia

Con este título Abel Quezada, escritor mexicano, se refería al país por su enorme diversidad biológica, mineral y cultural. Lo que queda hoy de esta biodiversidad se encuentra amenazada, principalmente la región centro sur del país que integra al Eje Neo Volcánico Transversal, la Sierra Madre del Sur, la región del golfo y la selva lacandona, las cuales han sido catalogadas como “zonas calientes de biodiversidad” por el gran número de especies de plantas y animales.

A pesar de representar el 1.5% de la superficie terrestre, México alberga aproximadamente el 70% de la diversidad biológica del mundo de acuerdo a información de la CONABIO[1]. Dicha cifra se debe a la posición geográfica del país, entre los 32º y los 14º Norte del Trópico de Cáncer, así como a los eventos geológicos ocurridos a través del tiempo que han moldeado su territorio.

La mega diversidad del país comprende más de 23 mil especies de plantas siendo el 50% de ellas endémicas (Villaseñor José, 2016, pp,1), un notable 10% de la diversidad de vertebrados del mundo con más de 5,500 especies y más de 65 mil especies de invertebrados en su mayoría insectos (SEMARNAT, 2013).

Fuente:SEMARNAT, informe de biodiversidad 2013-2014.

En materia forestal el pais tiene una cobertura de 137 millones de hectareas con algun tipo de vegetacion, siendo los mas representativos los manglares, la selva baja caducifolia, el matorral xerofito y el bosque templado y la selva tropical. Esto nos habla un poco a cerca de la disponibilidad de agua que tiene la region, siendo el sur de Mexico junto con el resto de los paises Mesoamericanos la 7ma region del mundo con las mayores reservas de agua dulce y con mayor disponibilidad en metros cubicos per capita, aunque con una distribucion sumamente desigual.

Mapa uno: Reservas globales de agua dulce

Fuente: SEMARNAT, 2012[2].

En términos geológicos México presenta una amplia gama de yacimientos minerales de valor geoestratégico, incluyendo el gas y petróleo convencionales y no convencionales. Además, el país destaca en poseer uno de los depósitos de hierro más grandes del mundo, así como reservas excepcionales de litio, tierras raras y uranio.

Lo anterior despertó el interés de gobiernos y empresas desde hace ya varias décadas cuando la región comenzó a ser mapeada por agencias internacionales y organismos científicos al servicio del capital, principalmente de países como Japón y países miembros de la OTAN.

A través del tiempo y con el proceso de expansión capitalista, empresas de las naciones anteriores han ido ganando espacios para el desarrollo de megaproyectos extractivistas y construcción de redes y corredores industriales en el centro y sur de México. Pero no es hasta en los últimos 15 años que se registrado un avance sin precedentes de las transnacionales y un aumento en la prospección de recursos, así como la articulación de un mega corredor industrial Mesoamericano conectado a zonas específicas de intensa acumulación en Norte y Sud América.

Redes de transporte intermodal

Desde la antigüedad las rutas de comercio han trazado el camino de las grandes civilizaciones para poder florecer. Con la llegada del capitalismo, estas rutas se convierten en la columna vertebral de su transnacionalización para lograr su reproducción ampliada y poder sostenerlo.

Detrás de Estados Unidos, China e India se ubica México como el 4to país con más sistemas intermodales y multimodales en el Mundo, pero ¿que son los sistemas intermodales? De manera general representa toda la movilidad de carga de mercancías a través de sistemas conectados que pueden ser carreteros, ferroviarios, marítimos y aéreos conectados con sistemas de seguimiento informático que en su conjunto logran la eficacia de una logística mercantil.

El transporte intermodal beneficia a las empresas al reducir los tiempos y los costos de traslado de mercancías. A nivel nacional, México opera 74 terminales intermodales, incluidas 30 terminales multimodales interiores, 18 terminales ferroviarias, 18 terminales portuarias y ocho terminales automotrices privadas (Opportimes, 2019).

A través de esta infraestructura, los sistemas intermodales se conectan con cualquier otra parte del mundo para enlazar las líneas de producción a una alta velocidad, sin embargo, la infraestructura no es estable. En México y todo el mundo, los puertos, ferrovías, carreteras y aeropuertos están en constante adaptación/ampliación de acuerdo a las necesidades de los flujos mercantiles.

Fuente: Geocomunes.

En este contexto se da en la actualidad la construcción del proyecto interoceánico en el Istmo de Tehuantepec al sur de México, proyecto de interés geoestratégico para posicionar a la región “como una puerta de acceso a un mercado potencial de más de mil millones de consumidores, y del 60% del PIB mundial” según el ex secretario de economía de Oaxaca.

Este proyecto consiste en la rehabilitación de la infraestructura de transporte ferroviario, portuario, aeroportuario y carretero, asi mismo se pretende ampliar los puertos de carga de Coatzacoalcos y Salina Cruz que representan los dos extremos del eje interoceánico.

Así mismo se plantea la construcción de centros de investigación para promover la exploración y bioprospeccion del corredor biológico Mesoamericano y la construcción de al menos 10 corredores industriales paralelos al eje, articulados por redes de fibra óptica y un gasoducto para el abastecimiento de energía.

Este corredor multimodal conectara las vías del tren interoceánico del lado del puerto de Coatzacoalcos con las vías del Tren Maya hasta la estación de Palenque y del lado de Salina Cruz con las vías del tren que conectan con Ciudad Hidalgo. Esta compleja articulación permitirá el traslado de carga de mercancías de toda la península de Yucatán y Chiapas, una región con altos niveles de biodiversidad, yacimientos minerales y potencial para la plantación de monocultivos poco desarrollada por el capitalismo transnacional debido a la falta de conectividad.

Por otro lado, esta barrera industrial, se abastecerá del excedente de mano de obra barata que representa el flujo migratorio de Centroamérica hacia Estados Unidos y de las regiones pobres del centro del país, conectadas a través de infraestructura carretera que pasa por las regiones del centro y norte de Oaxaca.

“Frente a un creciente flujo de mercancías a nivel mundial, los pasos interoceánicos alternativos han vuelto a ser un nicho de oportunidades, como el proyecto del Canal de Nicaragua en manos de capital chino. En esta pugna geopolítica por el control de los pasos, Estados Unidos no quiere perder la hegemonía que ha tenido por más de 100 años. En este sentido, la construcción de un corredor transístmico en México es una alternativa particularmente interesante ya que, además de estar a un lado de los principales campos petrolíferos del país, recurso al que las transnacionales norteamericanas no han renunciado aún, incluye la posibilidad de desarrollar todo un nuevo sector de maquiladoras. Las mercancías prefabricadas tendrían ahí mismo su última etapa de transformación antes de ser distribuidas en el Pacífico” (Mora y Siranda, 2020, P.19).

Redes de energía y materias primas

En 2001 México lanzo una iniciativa de integración y desarrollo para la región centroamericana, un proyecto estratégico que inicialmente involucraba a Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y México, nombrado como El Plan Puebla Panamá.

Para el 2008, el PPP sufrió una reestructuración que lo convirtió en el actual Proyecto Mesoamérica. Esta última versión del proyecto incluye los siguientes ejes: Telecomunicaciones, energía, competitividad, transporte, salud, medio ambiente, gestión del riesgo, vivienda y seguridad alimentaria, todos ellos conectados a través de infraestructura y sub proyectos donde gobiernos internacionales, empresas transnacionales y gobiernos locales trabajan de manera articulada.

En México el Proyecto Mesoamérica abarca los estados de Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Guerrero y Morelos, aunque este último no aparece en documentos oficiales en la realidad es un estado desde donde inician muchos de los corredores industriales e infraestructura que se desprende hacia el centro, sur de México y Centroamérica.

En este sentido se inserta el Proyecto Integral Morelos (PIM), promovido desde la década de los 90´s. El cual planea la construcción de 2 centrales termoeléctricas en la comunidad de Huexca, con un potencial de producción de 620mw (megavatios), un gasoducto de 171 km interconectado a su vez con una red de transporte privado de gas natural hacia la región del pacifico y el golfo de México y un acueducto.

La justificación del Estado para llevar a cabo este proyecto es el supuesto déficit de energía del país, así como la necesidad de convertir a Morelos en un estado autosuficiente en términos energéticos, sin embargo, al profundizar en la cartografía extractivista podemos darnos cuenta que la energía producida en Huexca podría ser para la industria minera y maquiladora no para los pueblos y ciudades de la región.

Así mismo, esta región se conectará con el istmo de Tehuantepec a través de una línea de transmisión eléctrica de más de 1200 km de largo que pasa por diferentes subestaciones del eje transportando hasta 3 mil MW. Esta cantidad descomunal de energía concentrada en la región del centro de México, Morelos, Tlaxcala, Puebla y el norte de Oaxaca se podrá absorber a través de corredoredores industriales que aprovecharían la mano de obra de los pueblos campesinos e indígenas de la zona.

De acuerdo al Manual del inversionista del sector minero en Mexico publicado por la Secretaria de Economía del actual gobierno, el 70% del territorio mexicano tiene yacimientos mineros adecuados para su explotación lo que coloca al país como una fuerte fuente de recursos minerales en el mercado mundial.

En México existen 25,267 concesiones mineras vigentes en una superficie de 21.3 millones de hectáreas, lo que equivale a 10.6% de la superficie del territorio nacional, sin embargo, los títulos de solicitud para una concesión que aún no se otorga abarcan hasta 117 millones de hectáreas, que equivale a más de 50 por ciento de territorio del país (El Financiero, 2019).

De estas concesiones, la mayoría se ubican en el centro norte de México, sin embargo, en las últimas décadas se han ido extendiendo hacia el sur donde existen minerales estratégicos como el Uranio, Litio, tierras raras y la cuenca más grande de hidrocarburos no convencionales.

El acaparamiento de los recursos de México es vital para el desarrollo tecnológico de las últimas décadas en prácticamente todas las áreas de la industria transnacional, muchas de ellas catalogadas como tecnologías del futuro, como los autos eléctricos la infraestructura para la generación de energía renovable, la bio tecnología e incluso la industria nuclear.

En el estado de Puebla y Oaxaca, el servicio geológico mexicano ha identificado 12 depósitos de litio con potencial de explotación, la mayoría en la región Mixteca en comunidades con extrema pobreza y altos índices de migración. En esta misma región, se ubica uno de los depósitos más grandes de hierro del planeta que se extiende hacia la región minera de Zaniza en la sierra sur de Oaxaca, con una estimación de más de mil millones de toneladas de concentrado de Hierro (REMA, 2021), este depósito de mineral ya es de interés para la principal siderúrgica del mundo, Meetal Steel Company la cual, a través de su Ceo se reunió en 2019 con el presidente de México para entablar negociaciones.

Otro de los recursos estratégicos es el Uranio, utilizado principalmente en la industria nuclear y en la fabricación de estabilizadores para aeronaves y satélites. En México gran parte de las reservas de uranio se concentran en el estado de Oaxaca y la región geológica conocida como Oaxaquia que se extiende del pacifico hacia la frontera con Estados Unidos, con depósitos estimados en más de 150 mil toneladas de acuerdo al Servicio Geológico mexicano (SGM, 2017).

De igual forma esta región de México tiene gran potencial para la explotación de 17 minerales que en la actualidad están desencadenando conflictos entre China y Estados Unidos por su control, hablo de las llamadas tierras raras que contienen minerales muy escasos en el planeta pero que su aplicación esta detonando revoluciones tecnológicas.

Desde hace un par de años en México, la UNAM, el Instituto Tecnológico de Morelos y científicos de la universidad de Estrasburgo Francia, trabajan en la exploración de yacimientos en Oaxaca, Guerrero, Sonora, Chihuahua y Coahuila detectando más de 200 sitios para la extracción.

En este año el presidente de los Estados Unidos, a través de un decreto, ordenó la revisión de las cadenas de suministro en áreas estratégicas como los productos farmacéuticos, los minerales críticos, los semiconductores y las baterías de amplia capacidad, frente a este llamado y el interés de los Estados Unidos por tener acceso a este mineral sin depender de China, el gobierno de México a través de la secretaria de economía puso a su disposición esta gama de minerales estratégicos.

Citando a la Secretaria de Economía:

“México, estamos seguros, podría ser parte de estos grandes esfuerzos para lograr que en américa del norte podamos tener el suministro necesario para este tipo de bienes. no pueden ser un problema. queremos ser proveedores de estos bienes” (Clouthier, 2020).

Al concretarse estos proyectos mineros, el procesamiento del material se daría en esta misma región, aprovechando la disponibilidad de mano de obra barata de las comunidades, así como la energía eléctrica producida en los parques eólicos de Puebla o en el tendido eléctrico que cruza hacia Yautepec, Morelos para luego transportar los minerales procesados hacia el golfo de México o el Océano Pacifico y ser enviados a Norteamérica o a otros países de la cuenca del Pacifico.

Redes de agua y biodiversidad

“Desde hace 30 años el tiempo de lluvia ha venido cambiando, antes llovía más, de abril a octubre, ahora solo llueve de junio a septiembre, pero en los últimos 5 años esto se ha puesto más difícil” dice Juan, campesino de la sierra sur de Oaxaca (Moreno, 2020. Entrevista realizada en San Miguel Coatlán).

En los últimos años se ha profundizado la crisis hídrica en México, uno de los efectos más visibles de la crisis ambiental. No obstante, para las grandes empresas pareciera que esto no es real, su acceso al agua sigue siendo ilimitado a pesar de la gravedad de la situación.

Del 100% del uso que se le da al agua en México, el 70% es para la agroindustria, 13% para la industria de alimentos procesados con más de 130 mil millones de litros anuales, 7% para la minería y tan solo un 10% para el uso doméstico. Esta situación se vuelve más alarmante aun considerando que del 100% de la red hídrica el 80% presenta considerables niveles de contaminación por metales, falta de oxígeno o bacterias (CONAGUA, 2020).

En el último año, la sobre explotación de los acuíferos paso, de acuerdo al Sistema Nacional de Información del Agua de la Comisión Nacional del Agua, de 106 a 157 acuíferos con niveles de sobre explotación de un total de 653 que existen en el país. La mayoría de estos acuíferos sobre explotados son de uso privado, por lo que queda claro que pese a la poca o nula disponibilidad para el consumo doméstico en la mayor parte del país el Estado privilegia el uso privado de esta.

El acaparamiento de este recurso a nivel global ha llevado a la prospección de redes subterráneas de agua, tema del cual pocos han hablado. En este sentido se da la incursión de grupos militares de la Organización del Atlántico Norte, desplegados en las regiones de la Sierra Norte, Sierra Negra de Puebla, Sierra Mazateca y la zona maya desde hace más de 40 años. Encubiertos a través de grupos internacionales de espeleología, estos grupos militares han mapeado una red subterránea conectada que alberga cantidades incalculables de agua, siendo quizá una de las regiones con mayor disponibilidad de este recurso en el continente.

Así mismo, en la actualidad se están desplegando con mayor intensidad redes para prospección de biodiversidad o corredores de biodiversidad, que representan el mayor cercamiento de los bienes naturales comunes alrededor del mundo y por lo cual el capitalismo ha penetrado hasta en las regiones más inhóspitas del planeta.

En este proceso de despliegue y cercamiento se encuentran trabajando Organismos para la cooperación internacional, agencias de inteligencia y seguridad nacional, empresas, ONG´S conservacionistas, utilizando la mano de obra y el conocimiento de estudiantes que les transfieren la información para nutrir su base de datos, tal es el caso de Peace Coorps en la región sur de Puebla o del Banco Mundial en la selva de los Chimalapas, donde a través de alianzas entre administradores de áreas naturales protegidas, universidades norteamericanas y financiamiento de farmacéuticas y la USAID han logrado mapear meticulosamente miles de especies de plantas y sus usos farmacéuticos, lo que da pie a registros de nuevas patentes.

En este sentido se inserta hoy el Corredor Biológico Mesoamericano, proyecto financiado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, el cual plantea conectar las áreas naturales desde el norte de Puebla hasta Colombia para promover la inversión en la conservación y uso sostenible de los recursos.

“Más allá de ser un proyecto que busque proteger y preservar la biodiversidad de la región, el CBM se perfila claramente como la versión ambiental del Plan Puebla Panamá, ya que de fondo busca el saqueo de la biodiversidad y su conocimiento. Ello queda claro cuando en el reporte del Banco Mundial se señala que “la variación genética de las especies es de particular interés, sobre todo en el sureste de México” (World Bank 2000: 5-6). De igual modo, apunta la importancia de “rescatar la diversidad agrícola, la que campesinos e indígenas de México y Mesoamérica han domesticado en un gran número de especies y conservado una importante variedad genética de las mismas” (World Bank 2000). Más aun, tal proceso de apropiación de los recursos naturales, diseñado bajo la lógica capitalista de un supuesto escenario win-win en cuanto a su manejo, se presenta bajo la imagen de programas de desarrollo sustentable, todos partes del proyecto del CBM” (Delgado, 2002).

El CBM avanza mediante el financiamiento de la investigación sobre plantas medicinales, conocimientos y técnicas ancestrales, pero también estableciendo nuevas tecnologías para el monitoreo de especies, creación de bancos de germoplasma conectados con sistemas de información geográfica.

Por otro lado, este recubrimiento verde del Proyecto Mesoamérica planea también la siembra de monocultivos de especies como el maguey para la producción de azucares, o la palma aceitera que se ha intensificado en el sur de México, y la siembra de otras especies transgénicas que irrumpen los ciclos agrícolas de las comunidades campesinas, volviéndolas dependientes de semillas y fertilizantes.

Implicaciones socio ambientales y reflexiones finales

El acenso de China en la economía mundial está llevando al mundo a una nueva reestructuración del poder económico y político, frente a este asenso los países de occidente, Estados Unidos y sus aliados se encuentran acaparando espacios y desarrollando programas que les permitan hacer frente al poder de China.

Esto convierte a Centroamérica en un espacio de disputa por el control de los recursos, que si bien ya se conocían anteriormente no se habían controlado totalmente. En este sentido el avance y la articulación de estos megaproyectos de integración en la región representan una amenaza que se intensifica cada día en los territorios del centro sur de México y en general en todo el continente. 

El objetivo de estos corredores y redes es devolverle a Estados Unidos la capacidad de competencia al acceder a mano de obra barata centroamericana tanto como la del sur asiático. Sin embargo, es importante señalar que este tipo de redes y corredores que el capital está impulsando no resolverán el problema de la desigualdad ni mucho menos el problema climático al que hoy nos enfrentamos.

Todo lo contrario, el aumento exponencial de las catástrofes climáticas crece conforme estos megaproyectos se concretan, la desigualdad aumenta, la salud de la tierra se deteriora y la violencia como estrategia de control social se acentúa más.

Es por eso que se vuelve de vital importancia la vinculación y el dialogo entre luchas y movimientos, no solo en México sino en todo el mundo. Fomentar lo que Boaventura de Sousa (Boaventura, 2018) denomina como diálogo de saberes es quizá la única vía para enfrentar esta envestida que el capital transnacional ha emprendido en contra de la vida de nuestros pueblos y de la tierra.

Bibliografía.


[1] Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

[2] SEMARNAT, Informe de la situación del medio ambiente en México, 2012. Recuperado el 6 de septiembre de 2021 de: https://apps1.semarnat.gob.mx:8443/dgeia/informe_12/06_agua/cap6_2.html

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