Lo que siempre quiso saber de las enfermeras pero nunca se atrevió a preguntar. Addendum.

Foto Patty Brito en Unsplash

En este momento abro la hora cuchi-cuchi. Voy a entrometerme en un asunto de orientación vocacional. Si está usted por iniciar sus estudios universitarios por favor piénselo muy bien antes de decidirse por elegir enfermería. No se deje deslumbrar por el glamur del uniforme impoluto y la imagen pulcra, no se deje impresionar por la elegancia del cabello bien recogido, con el peinado rematado con una cofia. Esa es una imagen publicitaria, como para un cartel promocional de alguna escuela, solamente es una pose.

Por reglamento las enfermeras no deben excederse en el uso del maquillaje, deben mantener sus uñas cortas y no usar esmalte en ellas durante la jornada de trabajo ni utilizar ornamentos como anillos, pulseras, cadenas o aretes muy grandes. Y sí, si se lo pregunta le puedo decir que en la vida real Barbie sí que podría ser enfermera, reorientando algunas prioridades al menos durante las guardias.

No deseo que se interpreten mal mis palabras, de ninguna manera quiero decir que una enfermera no pueda o no deba tener una excelente presentación, que no pueda arreglarse, de hecho, se les inculca a mantener una imagen impecable, lo que quiero decir es que de ninguna manera son maniquíes que pueden verse muy bien pero que no hacen nada o que quieren que alguien les haga todo.

Investigue bien cuál es el sentido de la enfermería, cuáles son las labores que debe realizar una enfermera en la vida real. Si no está dispuesta por alguna razón a exponerse continuamente a toda clase de fluidos corporales o si se impresiona fácilmente quizá sea mejor que busque otra carrera, decídase por esta profesión sólo si tiene verdadera vocación de servicio. Si lo que desea es una posición de mando seguramente podrá encontrar otras opciones, ahora con la guardia nacional podría tener una oportunidad, o en el ejército.

Las enfermeras no son generalas y creo que no deben asumir que vienen al trabajo a mandar nada más porque son licenciadas; excepto, claro está, aquellas que realmente son jefas. Debe ser un orgullo obtener el título de licencitura en efermería, pero tenga bien presente que el trabajo exige arremangarse continuamente la camisa y sudar la gota gorda. Si le ocasiona algún conflicto interior saber que tiene un título elegante, sin embargo, frecuentemente tiene que ponerse a hacer talacha. Quizá sea mejor que estudie leyes y busque llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así podría emular al infame Lord Ministro, si es eso lo que desea.

Es triste y para mí incluso vergonzoso encontrar personas que ya están trabajando en enfermería pero que carecen notoriamente de la vocación necesaria. Lo digo porque es también notorio su desdén por ciertas actividades, en el H.G.D.A.V. Esas personas claman tan frecuentemente y tan alto como pueden buscando deshacerse de esas tareas, que les resultan incómodas pero que definitivamente son parte de la actividad, aunque quieran negarlo.

Se me ocurre que aquí en México el sistema educativo podría ser diferente. Quizá imitar al de Singapur sería bueno. Allá desde el nivel preescolar empiezan a detectar las cualidades y capacidades de los alumnos y los van encauzando hacia las profesiones para las que tienen más aptitudes. O cuando menos sería bueno aplicar filtros de selección para detectar los mejores perfiles y darles preferencia. O al menos incorporar en los planes de estudio una orientación permanente, algo así como una asignatura de sensibilización. Antes de que lleguemos a una situación como la siguiente:

Según una nota publicada en el portal http://www.teinteresa.es el 10 de enero del 2012 y firmado por Fátima González-Torres[1],  en el año 2012 se dio a conocer un estudio del Servicio Nacional de Salud (NHS por sus siglas en inglés) del Reino Unido sobre la enfermería, que causó gran revuelo y preocupación. Hasta el primer ministro inglés, James Cameron, hizo un llamado a la sociedad para atender este problema y no apartar la mirada de él. Resulta que este estudio:

 “…asegura que las enfermeras en Reino Unido no saben tratar con pacientes y que muestran negligencia». Y además que: “El problema podría estar en la preparación extremadamente teórica de las enfermeras sin atender a sus destrezas sociales.”

El mismo informe apunta, como acusando, “… a las escuelas de enfermería de no hacer una selección suficientemente exhaustiva de sus alumnas”. Según el prestigioso diario The Telegraph, la principal razón para admitir “a prácticamente cualquier persona” es que “la cantidad de alumnos incide directamente en la cantidad de ayudas estatales y privadas que reciben.”

El profesor y miembro del NHS Steve Field declaró a The Telegraph que «la selección de las enfermeras» es el problema central ya que el «foco de atención ha dejado de ser la selección de estudiantes por sus habilidades y capacidad de compasión», además de que falta la «voluntad de trabajar como enfermera».

En el informe se consigna también “que las enfermeras no reciben el apoyo suficiente de los hospitales a los que pasan a trabajar, siendo introducidas de cabeza al cuidado de pacientes sin supervisión ni entrenamiento adicional».

Desconozco cómo funciona todo esto en Inglaterra, pero en México, al menos en Oaxaca, difícilmente una enfermera se graduará sin haber estado a cargo alguna vez del cuidado de pacientes, si bien supervisada por otra con más experiencia. En el H.G.D.A.V. he visto incluso estudiantes de bachillerato realizar prácticas. Con más razón lo hacen estudiantes de licenciatura.

Así que cuando una enfermera es contratada por alguna institución al iniciar labores no será la primera vez que tendrá pacientes a su cargo.

Un detalle que el estudio no menciona y que estoy casi seguro de que existe tanto como acá es lo bien que aprenden muchas de las enfermeras nuevas todo lo malo de muchas de las veteranas. ¡Y tan rápido que lo hacen! A los médicos internos les ocurre algo similar. Es el mal ejemplo que cunde y se propaga más rápido que cualquier infección nosocomial. De hecho, es la peor de todas.

La activista Julie Bailey es cofundadora de la organización “Cure the NHS” (“Cura a la NHS”) creada a raíz de lo que ellos denuncian como numerosas muertes debido a la falta de una adecuada atención a los pacientes en el principal hospital de Stafford, Inglaterra, y escribió, todo esto según  la Wikipedia, el libro titulado De Ward a Whitehall: el desastre en el Hospital Mid Staffs, que es la historia de su lucha por descubrir la verdad acerca de  supuestos fallos mortales (desconozco si se han comprobado) en el Hospital Mid Staffs.

Ella fue nombrada Comandante de la Orden del Imperio Británico (CBE) en los Honores de Año Nuevo 2014. Fue duramente atacada y denunció abuso y acoso durante y después de su campaña, particularmente a través de la página de Facebook de Support Stafford Hospital. El 9 de abril de 2014 fue nombrada la segunda mujer más poderosa en Gran Bretaña por el periódico The Independent y en la lista de poder de la BBC Woman’s Hour 2014.

Pues bien, ella declaró a The Telegraph, según el portal antes mencionado, que “La compasión y la actitud ya no son criterios para convertirse en enfermera”. Señala también una falta de interés de las enfermeras de trabajar con pacientes y que “El único interés que tienen las nuevas enfermeras es inflar su propia autoestima y ‘sentirse mejor’ consigo mismas.”

Quisiera tener algún consejo para las futuras enfermeras, pero creo que lo mejor que puedo recomendarles es tener siempre en mente, antes de apuntarse a la facultad de enfermería, durante sus estudios universitarios y posteriormente durante su ejercicio profesional, las palabras de una gran enfermera:

“La enfermera es temporalmente la conciencia del inconsciente, el amor de vida para el suicida, la pierna del amputado, los ojos del recientemente ciego, el medio de locomoción para el infante, y una voz para aquellos demasiado débiles para hablar.” Virginia Henderson.

Y con esto cierro la hora chimengüenchona.

La trascendencia de la enfermería es tal que la medicina no sería lo que es hoy sin esta actividad. Si bien Florence Nightingale la definió como “una profesión independiente de la medicina [propiamente dicha] con metas propias” muchas aportaciones al cuidado de la salud han sido específicamente hechas por enfermeras, como las siguientes:

  • Debido a la preocupación de Guadalupe Hernández sobre la necesidad de la higiene de las manos de las personas que no tenían acceso a agua y jabón es que ahora podemos contar con el muy socorrido gel antibacterial, que ella creó mezclando alcohol etílico con agua astringente y glicerina.  Lo inventó en 1966 al parecer mientras aún era estudiante de enfermería. Es un misterio lo que sucedió después con ella, no se tiene noticia más allá de qué patentó su invento en Estados Unidos donde vivía. Así es que tengo dos hipótesis al respecto: Era una viajera en el tiempo que volvió a esos años desde esta época para asegurarse que el producto llegara a nosotros o fue una mujer normal a la que malévolas corporaciones desaparecieron a fin de apropiarse de su producto para quedarse también con las millonarias ganancias.
  • El famoso “carro de paro” o “carro rojo” (que no tiene nada que ver con el que se menciona en el infame corrido de Paulino Vargas) fue un invento de la enfermera Anita Dorr, en 1968, cuando tuvo la genial idea de reunir en un mueble con ruedas y varios cajones los implementos básicos necesarios para la atención a un paciente que experimenta un paro cardiorrespiratorio. Actualmente el carrito incorpora un desfibrilador. Por cierto, que ya no todos son de dicho color, los que he visto en el H.G.D.A.V. son más bien azules con blanco o grises con un poco de rojo.
  • Hace más de 50 años la enfermera Jean Ward, creo que inspirada en cierto conocimiento empírico observado en su entorno, comenzó a sacar a sus pacientitos neonatos al aire libre para que tomaran un poco de aire freso y luz del sol convencida que era bueno para ellos. Después se observó que la exposición a la luz ayudaba a combatir el color amarillo en la piel que se produce a causa del funcionamiento todavía inadecuado del hígado de algunos recién nacidos. Inventó así la fototerapia que ahora se brinda en los hospitales, en caso necesario, con lámparas especiales y no directamente exponiéndolos al sol. He visto que existen accesorios especiales para proteger los ojos de los bebés mientras están recibiendo esta terapia, pero como generalmente no tenemos de esos en el H.G.D.A.V. las diligentes enfermeras improvisan unos protectores torciendo convenientemente una o dos mascarillas quirúrgicas.
  • La clasificación del material por colores también fue ideada por enfermeras, las hermanas Teri Barton-Salinas y Gail Barton-Hay, especialistas en cuidados intensivos.

En mi visión de la atención a la salud son los médicos quienes señalan el camino que debe seguirse, pero es la enfermera quien lo recorre codo a codo con el paciente. En última instancia puede decirse que son los médicos quienes pueden curar y los que salvan vidas pero son las enfermeras, esos “ángeles que cuidan vidas y amores”, según una popular canción, quienes realmente los atienden.

Un médico prescribe fármacos, indica los cuidados terapéuticos, incluso es quien practica una cirugía, pero quienes se encargan de suministrar los medicamentos, de aplicar los cuidados requeridos, de vigilar que un paciente se recupere de una intervención quirúrgica son las enfermeras.

Yo diría que en cualquier establecimiento sanitario los médicos no pasan con los pacientes ni el 20% del tiempo del que lo hace una enfermera. Al decir esto de ninguna manera quiero restar importancia al trabajo de los médicos, sería una auténtica estupidez de mi parte, únicamente deseo de alguna manera hacer un reconocimiento a la labor del personal de enfermería. A todas y todos quienes trabajan en el H.G.D.A.V., muy especialmente a quienes perdieron su empleo en septiembre del 2021 e integran ahora el MUTESSO.

Con afecto y simpatía les felicito en éste 6 de enero que durante tanto tiempo fue su día oficialmente en México hasta que se decidió homologar el festejo con el internacional conmemorado el 12 de mayo. Fecha del natalicio de Miss Florence Nightingale.

Adrián Lobo.

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[1] http://www.teinteresa.es/salud/enfermeras-inglesas-perdiendo-compasion-problemas_0_625137654.html

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