El amor propio en tres actos

Foto Debby Hudson en Unsplash

Por Jorge Luis Terreros Sánchez

Es bien sabido que las relaciones amorosas perfectas sólo las vemos en algunas ocasiones en la literatura, el cine o series de televisión. Sin embargo, en la realidad, en las relaciones de pareja de la actualidad hay más conflictos sin resolver que catarsis y finales felices.

En las líneas siguientes te cuento una historia escrita por alguien en una desvelada que podría parecerte familiar por momentos:

Primer Acto

Dos personas se conocen por casualidad, se gustan al instante, hablan por redes sociales, pasan de pláticas de trámite a pláticas más profundas, su primera cita parece sacada de una comedia romántica con soundtrack cursi de fondo, abrazos, besos y poemas en voz alta. Inician una relación de noviazgo, pasan los meses y viene el primer “te amo”, de verse un día a la semana, ahora se ven tres días, luego cuatro, hasta que pasan las vacaciones juntos. Primera pelea, reconciliación sencilla y todo sigue con normalidad.

Segundo Acto

Juegos, risas, fiestas,segunda pelea, Netflix en pijamas, comidas deliciosas, cuarta pelea, viajes juntos, pueblos mágicos, playas, quinta pelea, reconciliación, pelea, reconciliación, pelea, pelea,infierno, pasan los meses y el primer “ya no te amo”, pelea, reconciliación, adoptan una mascota, pelea, ruptura. Ahora la música de fondo está acompañada de gritos, desesperación y lágrimas. Reconciliación, ruptura, reconciliación, ruptura definitiva.

Tercer acto

Los caminos se dividen, una persona encuentra el amor a los pocos días y la otra maneja sin dirección fija por el camino del alcoholismo, adicciones, excesos, evasión de la realidad,negación, pérdida de apetito, pensamientos suicidas y agotamiento mental. Parece estar mejor, conoce a otras personas pero nada es lo mismo, les daña y se estanca. Recaída, alcoholismo, malas decisiones y toca fondo.

Terapia. Reorganización, cambio de vida, aceptación, la música que le acompaña suena optimista y viene el primer “ya te superé”. Plenitud y un nuevo amor…

Lo siento, les fallé, la historia sí tuvo un final feliz después de todo.

Es evidente el daño que ha causado la idealización del amor romántico de pareja que hemos visto, leído o escuchado por siglos en historias plagadas de heteronormatividad, machismo y comportamientos violentos normalizados.El final feliz de una comedia romántica también puede ser encontrando el amor propio que una relación no del todo sana te arrancó, en la aceptación de no poder estar con una persona con la que compartiste los mejores momentos o con el desapego de una relación tóxica desde el perdón.

Cada persona vive su propio duelo amoroso, inclusive los personajes principales lo enfrentan de diferente manera, lo que para una persona pudo superarse en días para alguien más pueden pasar meses o años para poder sanar. El segundo capítulo puede ser repetitivo pero muchas veces es difícil encontrar la fuerza para salir y alejarse. También, existen casos en los que es imposible salir de esas situaciones y resultan en fatalidades, para muestra se pueden ver las cifras alarmantes de violencia de género o crímenes de feminicidio a nivel mundial.

Más allá de echar culpas o encontrar culpables en una relación que no funcionó, resulta más provechoso caer en cuenta que las personas que acompañan tu vida son pasajeras y lo que importa es disfrutar los momentos al máximo, tratar, en la medida de lo posible, construir relaciones sanas y, si es necesario, dejar ir a tiempo antes de causar daño. Asimismo, analizar situaciones o patrones que no aportan a las relaciones y cambiar comportamientos que no aportan por acciones que sumen a la convivencia sana.

Si el día de San Valentín o “Día del Amor y la Amistad” tiene como estandarte al amor, también se puede dejar de lado lo ideológico y culturalmente establecido para darte un abrazo de amor propio.

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