¿Y si nos unimos a favor del arte?

Foto Amauri Mejía en Unsplash

BANQUETE DE ENTRETENIMIENTO / POR: MICH PONCE

Hoy en día, mientras vivimos en el apogeo del formato digital y la inundación de ofertas multimedia para nuestro entretenimiento. Se podría pensar que a quienes les interesa contribuir con un granito de arena con cualquier tipo de expresión artística tienen que picar piedra de forma independiente para poder ser visibles, tener mayor relevancia o mayor interés a quienes va dirigida su manifestación o cualquier otro motivo por el que se realice. Sin embargo, ¿qué pasaría si se unieran todos en un movimiento artístico? Me refiero a integrar las diferentes manifestaciones artísticas (de varias o muchas ramas) y poder conformar un gran colectivo. Manifestaciones tanto visuales como plásticas, aplicadas, de performance, musicales, gráficas, etcétera.

Esto me ha perseguido en sueños guajiros quizá, y probablemente una de las razones de esa idea es por la división o polarización que va en aumento cada día, que parece siempre ha persistido, pero que al menos ahora percibo más en mi burbuja o quizá sea el tan sonado algoritmo que se programa para mí como menú automático. El objetivo podría ir teniendo diferentes mutaciones que se podrían ir aterrizando y acomodando una vez que se logre concentrar a una gran cantidad de personas participantes.

Como una primera revelación podría ser la propia razón de la que hasta hoy en día se ha manifestado el arte: poder seguir siendo un herramienta o máquina de creación de sentimientos, nuevas ideas, una forma de comunicación, motivación hacia otras personas, generar mayor opinión como aceptación o rechazo de las mismas propuestas artísticas y por supuesto un criterio propio. No sin mencionar lo transgresor que puede llegar a ser pero sin perder de vista que la razón de este equipo no es el daño hacia grupos o subgrupos vulnerables o que han sido marginados durante el paso de los años. Y algo que también es importante acotar es el crecimiento que podría tener de forma masiva y muy significativo en un mediano o largo plazo.  

Evidentemente no sería el primer movivimento de esta clase que haya nacido en México o en cualquier otra parte del mundo. Sabemos que desde siglos pasados han existido y una de las características que lo podría distinguir es que los anteriores se han centrado en un solo concepto y que todos seguían la misma tendencia. En cambio, se me ocurre que mientras vaya surgiendo mayor diversidad de expresiones podría tener una movilización y, utópicamente, una efervescencia en la sociedad.

Se me ocurre que podría ser algo parecido a Fluxus. Movimiento artístico de artes visuales cuyo momento más activo fue principalmente en la década de los sesenta y setenta del siglo XX. Fluxus se centró principalmente en la música, la literatura y la danza, fue informalmente organizado en 1962 por George Maciunas y fue relevante en varios países como Alemania, Estados y Japón.

Algunos artistas e ideólogos que participaron en Fluxus fueron Nam June Paik, George Brecht, Al Hansen, Kaprow, Yoko Ono, entre otros.

Cada movimiento nace y se va formando por muchos factores que existen alrededor, lo cual hace que trascienda o profundice por lo que se está viviendo actualmente en nuestra sociocultura. Esto define el rumbo y la vigencia que podría tener en el futuro. Mientras haya difusión puede ir incrementando y pensando en grande, ser un fenómeno singular y pensando aún más, podría tener un carácter a nivel nacional y, por qué no, retomado o imitado a nivel internacional.

Pienso en si habría algún líder. De inicio lo que se me ocurre son iniciadores y mucho trabajo en equipo. Mi participación en iniciativas en conjunto con otras personas ha sido aportando mucha motivación, ideas, y metas en donde ganemos todos. Esta percepción la podrían tener muchísimas personas o tal vez no y de eso también vamos a aprender, cualquier cambio es incómodo. La cotidianidad, lo monótono y llevar una rutina siempre será más sencillo, pero me gustaría creer que un reto así nos urge. Los movimientos sociales a lo largo del tiempo han sido tachados de “alterar a la ciudadanía” y son señalados muy frecuentemente como un conjunto de incitadores que no respetan lo ya establecido. Pero estoy convencido de que debemos de ver el otro lado de la moneda. Ver una oportunidad de cambio y de seguir rompiendo paradigmas para poder crecer, y qué mejor que con expresiones artísticas.

El arte debe de seguir cumpliendo una de sus tantas funciones: humanizar en el mundo emocional y proyectar un discurso o una opinión en la que podemos estar todos de acuerdo. Concientizar o bien que nadie esté de acuerdo y por ello mismo lo obliga a actuar de cierta forma. Esa es la maravilla del arte, crear también controversia, insitar cuestionarse. Es una invitación a ver a través del espejo, libertad de expresión. Entre otras muchas más cosas que ustedes que están leyendo esto se les ocurrirán y complementarán mi idea.

La negación, la poca empatía, la indiferencia también son temas que se deben tomar en cuenta y que como cualquier nuevo proyecto están presentes, pero si nadie lo piensa, lo propone o lo ejecuta, solo en ese momento no habrá valido nada la pena en lo absoluto.

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