Dualidades de un concierto

VESTIGIOS SONOROS / POR EDGAR E.F

La primera vez que vi a El Mató fue contigo. Cayó también entre semana pero era otro mundo, fue otra vida. Recuerdo que venías del cerro del Mezquital y yo me encontraba en el sur de la ciudad.  

Esa primera ocasión que vi a la banda argentina estaba luchando por terminar un proyecto de investigación sobre un mercado de la ciudad. El lugar en donde lo vimos fue en insurgentes y giraban con la Síntesis O’Konor. Antes del concierto cené contigo, me trajiste un platillo típico del cerro y me pediste que te cogiera. Se vislumbraba una ruptura próxima pero no sabíamos cómo decirlo.

  Ahora que vi de nuevo a El Mató salí de mi casa con un cubrebocas puesto (síndrome de nuestro tiempo) y una tote bag donde solo viene una chamarra y un vapeador. Han pasado tres años y El Mató se presentó en el teatro más bonito de la ciudad, con más audiencia pero sin ti, esta vez cene solo.  

Las canciones siguen siendo las mismas, El Mató parece que no cambia, parece ser de esas bandas que disfrutan dejarte esa misma sensación de nostalgia en todas sus presentaciones. El tesoro sigue siendo mi canción favorita, esa primera vez te la cante al oído y aunque se que ya no lo volveré a hacer, ese instante lo consulto muy seguido en el archivo de mi memoria. 

El mató a un policía motorizado se presentó en 2019 en Sala Puebla de la Ciudad de México. Tocaron alrededor de 25 canciones incluyendo El tesoro. En 2022 regresaron al Teatro Metropólitan, después de que la tierra se detuvo por dos años. La nostalgia sigue siendo la mejor palabra para definir sus melodías.

0
    0
    Tu carrito
    Tu carrito está vacíoRegresar para ver