Revocación de mandato: Haciendo números

Foto de Nick Hillier en Unsplash

TRAGICOMEDIA MEXICANA / ANUAR JONGUITUD

Desde que comenzó el sexenio siempre ha venido a relucir lo que sería esta nueva fiesta a la democracia que sería la autodenominaba Cuarta Transformación. Aunque, como cualquier fiesta democrática, nunca está exenta de los excesos y las parafernalias en las que una democracia no plena pueden devenir; una de tantas estas es el ejercicio de la revocación de mandato que tanto se había traído a colación: un ejercicio de participación directa que decide si el presidente en función se mantiene en su cargo o si no, es defenestrado por el voto de toda la ciudadanía.

Esta era una figura que no existía anteriormente en la constitución y que, sin embargo, fue adherida a la carta magna por los diputados, senadores y gobernadores del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Sin embargo, a lo que nos tendremos aquí es a desmenuzar los números de esta votación que se realizó el 10 de abril de 2022 cruzándolo con otros números para demostrar la realidad de las cifras electorales en el mapa político. 

Dado que varios actores e interlocutores de la nueva política mexicana han estado diciendo ciertos disparates sobre lo que significan estos resultados electorales, solo ven los números como un ente en sí mismos, carne magra, pero que en realidad no valen nada si no se les compara con otros números que los haga tener el mismo contexto (en este caso demográfico e histórico del que en muchas ocasiones tenemos muy poco recuerdo).

Attolini Murra dijo que las cifras de esta consulta marcaban un hito en la historia de nuestro país al ser un gigantesco e insólito apoyo al Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sin embargo, hay que revisar los números más allá de los números. Y aquí el número que hace que le da sustento y contexto a los números de cualquier votación es la de El Padrón Electoral, y no tanto el de la participación ciudadana dentro de cada votación.

Empecemos con la elección federal del año 2000, la cuál fue aquella donde por primera vez en la historia postrevolucionaria el Partido de la Revolución Institucional (PRI) pierde la presidencia ante el Partido Acción Nacional (PAN) con Vicente Fox como candidato. En el 2000, el padrón electoral se componía 58 millones de mexicanos y votaron 37 millones, por lo que la participación fue del 63.97% del padrón. Esta ha sido la elección con mayor participación porcentual de la historia en el país, cabe recalcar. Fox ganó con algo menos de 16 millones de votos, por lo que obtuvo el 43% de los votos emitidos, mas de todo el padrón electoral solo 27% de todo el padrón. Este último es el dato en verdad importante.

Después vinieron las elecciones federales del año 2006, donde por primera vez contiende por la presidencia AMLO (en ese momento abanderado de una alianza que encabezara el Partido de la Revolución Democrática[PRD]), aunque perdería por menos del 1% ante Felipe Calderón Hinojosa (FCH); se mantendría el PAN en el gobierno federal por seis años más. Aquí el padrón era de 71 millones de mexicanos y votaron cerca de 41 millones. Esta elección ha sido en la que menos se ha votado en los últimos sexenios, a duras penas el 58.55% de la población. FCH ganaría con un total de 15 millones de sufragios, obteniendo incluso menos que su antecesor. Esto es, con el padrón de 2006, el 35% de los sufragios emitidos, pero el 21% del padrón.

Seguirían las elecciones de 2012, donde finalmente el PAN pierde la presidencia y asciende nuevamente a la silla del águila el PRI, con su abanderado Enrique Peña Nieto (EPN). Se tenía en esos años 84 millones de mexicanos en el padrón, de los cuales votaron 50 millones, un 63.08% del padrón. EPN obtuvo 19 millones de sufragios, que serían un 38% del total de votos emitidos, pero solo el 22% del padrón.

Las elecciones del 2018 fueron las elecciones donde ganó el actual Presidente de la República AMLO, y que sin duda alguna han sido las más contundentes de las últimas décadas: con un padrón registrado de 89 millones de posibles votantes y una emisión de 56 millones de sufragios, que, aunque dan un registro de 63.42% de participación, aún no alcanzan la participación de las elecciones del 2000. De los votos emitidos, el 53% fueron para AMLO, los muy famosos 30 millones de votos, siendo el 33% del padrón. 

Ahora, este 2022 se realizó la revocación de mandato, con un padrón de 92 millones de ciudadanos y una raquítica participación del 17% (si se revisa las últimas 4 elecciones presidenciales, todas rondan arriba del 63%, con excepción de la de 2006), menos de un tercio de lo habitual en una elección sexenal habitual con 15 millones de votos emitidos. Con una cifra que se escucha fascinante ante cualquier oido, 93% a favor del Presidente, pero del padrón tan solo el 16%.

¿Qué quiere decir todo este numerío?

  • 1) Aunque AMLO obtiene más sufragios en la Revocación de Mandatos que FCH en realidad la cantidad porcentual es mucho menos, pues el padrón electoral ha crecido un 30% desde 2006 y casi un 60% desde el 2000. Para que hubiera obtenido más votos como porcentaje del padrón que Calderón hubiera necesitado 30% más, lo que serían 19.5 millones de votos, no 15 millones.
  • 2) El voto duro de AMLO rondará cerca de ese 16% del padrón electoral; si vemos la tendencia de crecimiento del padrón electoral, podríamos esperar que para 2024 el padrón crezca entre 3 y 4 millones de electores, a 95 o 96 millones, por lo que en sufragios puros y duros serían cerca de 16.5 millones de votos para 2024.
  • 3) ¿Es el voto duro de AMLO el voto duro de Morena? Posiblemente no. AMLO es el partido per se. Y el partido vemos que no tiene una solidez jerárquica como lo han tenido otros partidos, principalmente el PRI. Sheinbaum, Ebrard, Monreal, o cualquiera que contienda por Morena en las próximas elecciones federales sabrá que esos 16.5 millones de votos seguramente serán su piso de votación, el techo dependerá de su carisma, su trabajo en sus respectivos puestos y también de los destapes de corrupción; yo no creo que el partido se una en favor del candidato ungido y le de todo su apoyo incondicional: las filas de Morena son frágiles y vulnerables, además de codiciosas por el poder y su uso faccioso del mismo.
  • 4) El competidor que quiera arrebatarles las elecciones de 2024 sabrá que tendrá que juntar muchos más votos que esos 16.5 millones seguros de Morena, deberán obtener al menos los 19 millones de EPN, aunque incluso eso no les asegurará la Presidencia de la República.
  • 5) Mucha gente está decepcionada del gobierno federal, además de los inquietantes desempeños de los gobiernos estatales y locales operados por Morena. Estarán los 14 millones de votos que ha perdido AMLO en juego, una muy buena parte de estos serán indecisos, además de un aproximado de 4 nuevos millones de votantes. 17 millones de votos que podrían estar en juego, si pensamos que un tercio de los votantes más jóvenes no votarán según las estadísticas electorales. 

Para el 2024 se presiente una elección difícil, sabiendo que hay electores enojados, y desmotivados, no solo por el gobierno actual, sino también por los anteriores. ¿Mantendrá nuevamente la presidencia Morena tal como el PAN en 2006? ¿Serán los resquicios del PAN quienes lleguen? ¿Será el nuevo PRI que nunca existió? ¿Será alguna sorpresa independiente o de algún partido satélite? Echemos el tetraedro al aire.

0
    0
    Tu carrito
    Tu carrito está vacíoRegresar para ver