Un Pedro Chávez Special, por favor. 1 de 2

HOSPITAR INCURABLE / POR: ADRIÁN LOBO

Un hospital, no sólo el HGDAV sino cualquiera, puede parecerse a un Oxxo, y no, no es porque hay dos cajas y la segunda no funciona nunca… Aunque en realidad en el Oxxo que está frente al HGDAV frecuentemente esa segunda caja de hecho sí la abren… Pero bueno, no importa. 

A lo que me refería es que el servicio hospitalario se brinda las 24 horas, los siete días de la semana, los 365 días del año. Únicamente que el hospital no atiende por una ventanilla en el horario nocturno, aquí de verdad las puertas no se cierran en todo el día. Me disculpo con quienes tengan la gentileza de leer estas humildes líneas porque insisto en decirlo frecuentemente, pero es cierto. Ahora bien, esta necesidad obliga a hacer algunos arreglos para poder cubrirla y sucede que hay algunas peculiaridades. 

Para empezar, a diferencia de lo que ocurre en la iniciativa privada donde, ciertamente en apego a la ley y con algunas excepciones por cuestiones operativas, por cada 6 días de trabajo corresponde uno de descanso, en el gobierno se trabajan cinco días por dos de descanso. Supongo que en sitios donde se realizan labores administrativas la elección es hacerlo de lunes a viernes y así ocurre también en el hospital en dichas áreas. Pero en lo que se conoce como rama médica y  paramédica no es una norma. 

Así, a una persona de enfermería, por ejemplo, puede que le toque descansar jueves y viernes, martes y miércoles o en casi cualquier otra combinación porque no todos podemos descansar en fin de semana, ¿a quién le encargaríamos el changarro de ser así? Pero hay desde luego personal de las ramas mencionadas que efectivamente goza de su descanso los días sábado y domingo, con lo cual el número de trabajadores en servicio desciende esos días y, sin embargo, no podemos darnos el lujo de disminuir el volumen de las operaciones a voluntad, si de por sí la carga de trabajo es algo impredecible… 

Tenemos  además un imponderable llamado “días festivos”. ¿Y entonces qué? Porque el descanso es obligatorio pero alguien tiene que trabajar. Así es como aparece en escena el famoso “Pedro Chávez Special”: el turno especial. Es un apoyo en esta lucha de relevos australianos que es el servicio hospitalario. ¿Y de qué se trata el famoso Turno Especial? Pues de trabajar sábados, domingos y días festivos, de 8 a.m. a 8 p. m., con una única condición: No pueden ni deben acudir más de 3 días consecutivamente. 

Evidentemente hay personas a quienes les resulta muy conveniente laborar en este turno, como aquellas que estudian o las que tienen necesidad de ocuparse en otras actividades inaplazables entre semana, que incluso a veces puede ser otro empleo. De hecho, es frecuente que si uno desea ser cambiado al turno especial se le pida justificar la solicitud, aunque últimamente no es algo muy estricto.

Y aquí otra vez, y para no perder la costumbre, es muy probable que me meta en problemas con algunos compañeros porque parece ser que muchos de nosotros nada más andamos buscando la forma de sacar ventaja en todo lo que se pueda y tanto como se pueda. 

Sobre este asunto me decía un amigo que si los mexicanos tuviéramos a bien emplear toda esa energía e ingenio que dedicamos a encontrar la manera de medrar utilizando atajos (hacer trampa pues) en hacer las cosas cada vez de mejor manera, este país sería una superpotencia y habría más millonarios que en cualquier otro.

Así es que resulta que el turno especial consiste en trabajar los fines de semana y los días festivos, ¿de acuerdo? Pues aquí empiezan “los asegunes”, porque no todos los llamados días festivos son iguales, no señor. ¿Y por qué? Ah, pues porque esto es la burocracia y estas cosas pasan. Hay que distinguir a conveniencia entre los oficiales y los no oficiales.

A estos últimos les llaman “graciosos” (“chistosos”, a decir de quienes quieren hacerse ídem), aunque nada tienen que ver con chanzas y bromas, obviamente la denominación se refiere a que se otorgan como una gracia, casi como un favor o una generosa dádiva por parte de las autoridades o por el sindicato (sí, lo que es para mí una oscura razón de que al sindicato le han dado, tiene o se adjudica por sí mismo, la facultad de otorgar días de descanso, ¡fíjese usted nada más!). 

Así es que algunos compañeros del turno especial han resuelto negarse rotundamente a trabajar esos días “graciosos”, lo cual no me hace ninguna gracia. Pero no solamente eso, hace un tiempo decidieron entablar una demanda contra la Secretaría de Salud del estado por todos esos días festivos no oficiales que en el pasado “les obligaron” a trabajar, reclamando, claro está, como reparación del supuesto daño ocasionado el pago de una indemnización o compensación. 

Y aún hay más. Han ganado esa demanda y están ahora a la espera de poder cobrar lo que se les debe. En realidad, aunque no puedo asegurarlo, me parece que de hecho ya lo han cobrado. A mi parecer ese grupo de compañeros de alguna manera actúan como una mafia, como una secta, yo les llamo “Los de la demanda”.

Espero que por pura precaución a alguien se le haya ocurrido ya modificar ese estatuto donde se define el turno especial y donde supongo que decía: “Sábados, domingos y días festivos”; ahora se pueda leer: “Sábados, domingos, días festivos oficiales y días señalados como de descanso, aun cuando no se hayan estipulado con ese carácter previamente en el calendario oficial de la Secretaría de Salud, otorgados por la autoridad pertinente”.

Adrián Lobo

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