Con las macetas no

Foto de Vera Cho en Unsplash

PALANGANA 74
Historias de capitalismo que amamos odiar

Con todo y la pandemia, las compras inútiles no paran. Es más fuerte nuestro amor a los “cachivaches” que el miedo al COVID-19.

Como toda tienda de plásticos y artículos para el hogar que se precie de serlo, aquí tenemos opciones para dar y regalar: todo tipo de canastas tejidas (de plástico, el mimbre ya casi no se usa), tazas, cucharas, cucharones para sopas, caldos o aguas frescas; ralladores de queso o verduras, trapos de limpieza, la más reciente y ergonómica versión del vaso con popote, el estilizado, bello y cada vez más ligero, cesto de la ropa sucia y así cualquier cosa que llena cajones, alacenas y habitaciones.

Me parece ilógico pensar que haya una razón de peso para tener más de tres duyas (igual y con una la hacemos) para decorar postres, varios tamaños de tazones para cereal o una amplia colección de caballitos tequileros en forma de calavera.. pero, en gustos, no se escatiman gastos.

Hay tragedias en todo esto, no crean que todo es risas y bolsas llenas. Probablemente saben que uno de los pasillos más populares es el de las macetas. Obviamente. Sitio de visita semanal obligada o incluso, de cada tres días. Lo que no conocen es la odisea que pasa esa pequeña maceta color terracota para llegar a ser el hogar del geranio, la malva, el helecho o algún cactus.

Entre viernes y sábado, se recibe el trailer de mercancías. El mismo pasillo de las macetas lleva a la bodega en donde, temporalmente, todo se guarda para contarse, cotejarse y, al final, exhibirse.

La maceta debe sortear algunos peligros. Primero, a las fieles señoras que, como en fila para las tortillas, buscan llevarse algo fresco, recién desempacadito.  También, inteligentemente, otras se hacen pasar por “mystery shoppers” para saber si ya está por desfilar hacia anaqueles justo lo que desean comprar. Hay quienes buscan la maceta perdida o sueñan con su maceta ideal. Hay también a  quienes les atrae la novedad aunque no lleven nada y estorben en el estacionamiento.

– Buen día. Esta área esta cerrada porque van a descargar.
– Sí. Voy a tomar unas macetas. No me tardo.
– Cuidado van a pasar con unas cajas.

– ¿Me puede bajar una como ésta, pero en otro color?
– El pasillo esta cerrado por el momento. Es peligroso estar aquí.
– Espero a que terminen de descargar, entonces.
– Pueden tardar hasta 3 horas.
– Sí. Está bien.

– ¿Le puedo ayudar en algo?
– Mi mamá esta buscando macetas.
– Por el momento no pueden pasar personas de la tercera edad.
– Ya está vacunada.

– Busco una maceta
– No tenemos acceso a esa parte de la tienda ahora, pero si me dice el tamaño y color, se la traigo.
– Es una como así, pero no muy grande y de un color no muy oscuro.

Y así… todos los días.

Angélica Cardona
@angielocutora

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