Usted, ¿liberal o conservador?

Foto de Markus Spiske en Unsplash

TRAGICOMEDIA / ANUAR JONGUITUD

Todas las mañanas desde hace tres años y medio hemos tenido un vaivén de dimes y diretes que retan y rebasan la retórica nacional. Todos los días, mañana tras mañana el Presidente de la República ha señalado quienes, según su juzgar, son, como él los llama, liberales o conservadores; y desde este punto del texto, hemos de decir que hoy en día, a través de los axiomas de nuestras democracias modernas, ya no existen como tal, ni los liberales, ni los conservadores. Sin embargo, las palabras del Presidente no son las apropiadas, puesto que él solamente señala a los oficialistas y a los opositores, que es un término más realista según nuestro contexto sociopolítico.

El día de hoy haremos un recuento histórico, a través de los últimos dos siglos sobre los conflictos nacionales y globales que dan nombre a diferentes bandos según la ideologías que imperan sobre ellos. Los dogmas dan nombre a quién cree en ellos y los profesan. 

A principios del siglo XIX cuando el Virreinato de la Nueva España se estaba comenzando a conformar en un nuevo país independiente (que una década después pasaría a llamarse México), estaban los independentistas, quienes querían la independencia, y también los realistas, quienes buscaban que la Nueva España se mantuviera bajo control monárquico directo del Reino de España; al triunfar los independentistas, nace el Primer Imperio Mexicano con Agustín de Iturbide convertido en Agustín I. El Imperio no duraría mucho tiempo y después de esto nacería la Primera República Federalista. 

A mediados de ese mismo siglo comienzan dos guerras bajo el periodo de Benito Juárez, (a quien el Presidente siempre tilda de pacifista), y quien ganó ambas guerras: la Guerra de Reforma (o Guerra de los Tres Años) y la Segunda Intervención Francesa. En el caso de la Guerra de Reforma se lucha entre dos bandos beligerantes diferentes, Liberales y Conservadores; tras el triunfo de los liberales queda sustituida la República Federalista y se consuma la Segunda República Federalista. A pesar de esto nuevamente abría otra guerra devenida de las deudas contraídas por el gobierno juarista con diferentes naciones extranjeras, se desencadena la Segunda Intervención Francesa y se quiere imponer el Segundo Imperio Mexicano.

Posteriormente llega el Porfiriato que se intercala en sus primeros años con los últimos del juarismo. Tras más de tres décadas en el poder, Díaz se autoexilia en Francia dando comienzo a la Revolución Mexicana. Esta etapa es la que menos nos interesa, puesto que las facciones son todas lideradas por diferentes actores políticos de la época tal como Villa, Zapata, Madero, Carranza, Huerta, et altera, y luchaban por diferentes ideales que finalmente se plasman casi todos ellos en la Constitución de 1917. 

Aquí es donde dejamos un poco de lado la historia nacional y pasamos a la historia universal. Lo resumiremos por siglos:

El siglo XIX es básicamente el siglo de los independentistas y los colonialistas. Diferentes reinos e imperios empiezan a perder sus colonias alrededor del mundo, algunas por otros países colonialistas y en algunas ocasiones estas mismas colonias ganan independencia. España pierde prácticamente todas sus colonias, la gran mayoría comienza su independencia a partir de la invasión napoleónica a España y en 1810 estallan todos los conflictos independentistas. Las últimas colonias que pierde España en este siglo son Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas bajo la guerra hispano-norteamericana. Cabe destacar que el primer país latinoamericano en independizarse es sorpresivamente Haití; la guerra comienza en 1791 y termina en 1803, dejando de lado su larga historia con el colonialismo francés.

El siglo XX es francamente el siglo del socialismo. Comienza este siglo con la Revolución de Octubre y la toma del Palacio de Invierno en 1917. Se derroca el zarismo y se instala después de varios años de disputas internas la Union de Repúblicas Socialistas Soviéticas hacia el año 1922. Este siglo de Socialismo comienza su derrumbe con la Perestroika, que es un claro y evidente intento de Gorbachov por diversificar y comenzar a privatizar algunas empresas del estado soviético que ya era insostenible. Los tres años que marcan el fin del socialismo como tal, (aunque aún quedan algunos resquicios a lo largo y ancho del mundo), son: 1985 con la Perestroika, 1989 con la caída del Muro de Berlín y finalmente 1992 con la instauración de las nuevas repúblicas, no únicamente en las que se disuelve la URSS, sino también otras que estaban bajo control político del Politburó soviético, tales como Yugoslavia o Checoslovaquia.

¿Y el siglo XXI? No llevamos ni un cuarto del siglo XXI, pero claramente ya sabemos de lo que se va a tratar. Será una guerra entre los ultranacionalistas y los globalistas/europeístas. Los ultranacionalistas serán aquellos que quieran cerrar sus mercados y sus culturas a los demás países, con la excusa de intereses nacionales y proteccionismo. Del otro lado estarán los globalistas, quienes abrirán sus mercados, serán países de inmigrantes y con flujos culturales, económicos y financieros que irán y vendrán de país en país; nombro también a los europeístas, porque también saldrán a relucir algunas propuestas de gobiernos supranacionales como lo es hoy la Unión Europea. Latinoamérica se divide en dos grandes grupos, el del Pacífico (u occidental) y el del Atlántico (u oriental): La Alianza del Pacífico aglomera a México, Colombia, Perú y Chile, mientras que Mercosur junta a Brasil, Venezuela, Uruguay, Paraguay y Argentina, con miras a incorporar a Bolivia. Es posible que en las próximas décadas ambas agrupaciones se unan creando un bloque económico muy similar a la Unión Europea, en el mejor de los casos. 

¿Y AMLO? Primero hay que ver que una ideología o posición política gira a través de diferentes axiomas, en este caso tres principales: libertades democráticas y derechos humanos y civiles, la liberalización de la industria privada y el mercado doméstico, y la apertura hacia los mercados internacionales. Con base en estos tres axiomas, podemos decir que es un hombre que piensa en un país con partido único, con un hombre único tras el poder (como en el maximato), con una estatización media-alta de los entes económicos, y una apertura media de los mercados internacionales; olvidaba, y un guiño particular a los dictadores de facto bajo bandera socialista (no únicamente latinoamericanos). Además hay que terminar como comenzamos, AMLO no es ni liberal ni conservador, y solamente habla con palabras de una retórica proveniente del siglo XIX, ni siquiera una del siglo XX (que aún permea hasta nuestros días), y mucho menos una del siglo XXI (lo cuál no es raro dado el mínimo debate político real en México y la gran ignorancia política por parte de los legisladores, gobernantes y principales actores políticos).  

¿Y tú? Yo, siempre estoy del lado de los piratas. 

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