Todo se acomodó para la guerra

Foto de Artur Shamsutdinov en Unsplash

ANUAR JONGUITUD

En el transcurso de los meses hemos visto cómo ha estallado una guerra en el extremo oriental de Europa, justamente al norte del Mar Negro y del Mar de Azov: Ucrania. El presidente (de facto vitalicio) de Rusia, Vladimir Putin, ha invadido el oriente de Ucrania en su intento de ayudar a los bandos separatistas del Donbás. Incluso, un par de días antes que Putin iniciara lo que él denomina su Operación militar especial, declaró de forma unilateral la independencia de las repúblicas populares de Luhansk y Donetsk (una violación flagrante de la diplomacia internacional, puesto que está declarando independencia en regiones externas a su territorio nacional). Pero, ¿desde hace cuánto se veía venir este conflicto? Haremos un recuento de todos los puntos previos al estallido del conflicto.

Número Uno: Cuando Putin era tan solo un novel agente de la KGB, este mismo escribió un ensayo de cómo es que la república de Rusia al igual que la república de Ucrania eran un mismo pueblo y que estaban destinados a estar juntos compartiendo una misma historia, una misma gente y unos mismos ideales. Como es sabido, la Rusia del día de hoy ha cambiado de fronteras una y otra vez a lo largo de los siglos, cambiando territorio en incontables ocasiones con países como Suecia, Finlandia, Ucrania, Polonia, e incluso otros países menos pensados como Alemania e incluso Estados Unidos. Pero, la génesis de la Rusia actual tiene como punto de partida La Rus de Kiev, justamente en la capital de Ucrania.

Para Putin es importantísimo que toda la historia y cultura eslavas pertenecientes a esos antiguos estados que se han convertido en la Rusia actual se mantengan juntas. Ciudades como Kharkiv, Odessa, Mariupol, Kiev y Sebastopol son importantísimas para los objetivos del Kremlin, aunque posiblemente de todas ellas tan solo un par puedan ser un blanco a ser tomado objetivamente. Además, en ete mismo ensayo, dice categóricamente que la caída de la Unión Soviética ha sido el más grande desastre a nivel global de al menos el último siglo. Ergo, pretende recrear una URSS de forma moderna, con estados independientes sobre el papel, mas fácticamente subordinados a Moscú.

Numero Dos: Rusia llevaba al menos década y media aumentando su gasto militar. Sobretodo desde que se comenzaron a inflar los números de los ingresos petroleros del país, de precios que a principios del milenio estaban apenas por allí de los veinte dólares, hasta los que quince años después estaban cerca de los ciento cuarenta dólares por barril. Eso ayudó a mejorar las ya muy gigantescas reservas bélicas del país. Siempre que hay un gasto bélico grande, la industria militar, como un mercado como cualquier otro, no debe entrar en crisis: para esto es que vienen las guerras, para utilizar las municiones guardadas y reponerlas por nuevas.

Número Tres: Otros países de la región, tales como China e India comenzaban a ser importantes potencias regionales, lo que presiona a Rusia, (más que Estados Unidos o la OTAN), a verse implacables en decisiones de geopolítica. Eso ha hecho que Rusia estreche lazos con estos países (en los que ve a enemigos potenciales), e incluso motu proprio ha impulsado la agenda geopolítica-económica con estos países, incluso en muchas veces sirviendo de mediador, pero sin dejar de mostrar su poder blando a través de la diplomacia.

Número Cuatro: Una vez aumentado su poderío militar, Rusia comenzó a incrementar su influencia geopolítica, sobretodo sobre lo que antes era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Ahora, esta influencia no fue a través de poder blando, acuerdos económicos y diplomacia, sino a través de la fuerza: la demostración de poder a través de sus fuerzas armadas. Todos estos intentos fueron en países pequeños, que seguían cerca de la influencia moscovita: tales casos son los ataques a Georgia, creando de forma virtual a las Repúblicas Independientes de Abjasia y de Osetia del Sur en 2008 (justo cuando se estaban dando los Juegos Olímpicos de Beijing). También existe reconocimiento desde 2006 de Transnistria, una región separatista de Moldova que tiene gobierno propio, fuerzas armadas, e incluso moneda independiente (aunque sus billetes y monedas sean de plástico y parezcan tan auténticas como las de Monopoly), solo que esta región aún no ha sido intervenida militarmente por Moscú, hasta ahora. Además de usar sus fuerzas armadas para calmar algunas regiones separatistas dentro de la misma Rusia, tal como lo vimos hace dos décadas en Chechenia.

Número Cinco: A partir de 2014 se inicia un plan para debilitar al estado ucraniano, donde Moscú comienza a auxiliar militarmente a los independentistas del Donbás. Los cuales de ha poco empiezan a tomar algunas zonas de la región industrial más potente de Ucrania. Casi de forma unísona, también se realiza la anexión de la península de Crimea, tomando así de forma unilateral todo este territorio que de iure es parte de Ucrania, pero de facto ha sido arrebatado por el Kremlin. 

Número Seis: este quizá sea el punto más polémico: la enfermedad de Putin. Desde hace algunos meses y por varios medios de comunicación de alrededor del mundo, se ha especulado mucho sobre las posibles enfermedades que pudiera tener Vladimi Putin, que van desde cáncer, Alzheimer, leucemia, además de otros achaques que pudiera o no tener. En varios videos y transmisiones se observa a un líder muy demacrado y deteriorado. En el Desfile de la Victoria del 9 de mayo, incluso se le observa con una manta sobre el regazo, siendo un día que particularmente no hizo frío. En las reuniones con otros altos funcionarios del gobierno ruso, se mira tomando los bordes de la mesa con una mano de forma peculiar y poco común. Además de sus excesivos movimientos de pies que rayan en lo enfermizo.

Por otro lado, independientemente de las precauciones que el Covid-19, le han hecho tomar a todos los miembros del Kremlin, incluido el mismo presidente de la Federación Rusa, es recurrente que en sus reuniones diplomáticas con otros líderes europeos en su ya habitual mesa blanca, que las presidia desde el otro lado de la misma. Lo cual es ridículo, a menos que tenga cierta fobia a contagiarse de algún patógeno extraño y poco benigno, lo que complicaría incluso más sus malestares. También existen otras teorías como que Putin está en cama u hospitalizado y quien sale en sus eventos protocolarios es un doble. Otra de ellas es que ya ha muerto, y el Kremlin ha puesto un doble para no bajar la moral de las tropas, ni exista un intento de revuelta por parte de los civiles que forman la resistencia.

Número Siete: Putin el megalómano. Sin lugar a dudas es un megalómano que quiere quedar en la historia de Rusia y del mundo a como dé lugar. Quiere ser próximo Lenin o el próximo Stalin, no importa a cuál se parezca más. Quiere ser héroe o mártir antes de que se muera y convertirse en un dios vivo para las masas rusas. Todo el mundo ha creído que la fecha para el término de la invasión sería el 9 de mayo, Día de la Victoria. Todo el mundo pensó que sería una victoria rápida por parte de los rusos, pero no fue así desde el principio: ni los rusos podrían avanzar tan rápido, ni los ucranianos ni sus aliados lo permitirían. El lapso pretendido para la victoria será de diez meses, para que Putin realice su entrada triunfal y logre quedar en la historia para la posteridad: el 31 de diciembre de 2022, el primer centenario de la fundación de la URSS.

0
    0
    Tu carrito
    Tu carrito está vacíoRegresar para ver